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ZURICH (DPA) - El presidente de la FIFA, Joseph Blatter, cambió repentinamente de estrategia en su pelea en torno al Mundial de Sudáfrica 2010, a la que ahora pretende incitar con mimos a que sea más veloz en la preparación de sus instalaciones.
"No hablo más de catástrofes. El Mundial tendrá lugar en Sudáfrica", dijo Blatter poco antes del comienzo del congreso de la FIFA en Zúrich.
Por primera vez desde hace semanas el suizo volvió a apoyar incondicionalmente en público a los anfitriones sudafricanos, a los que en los últimos tiempos asustó con declaraciones sobre posibles cambios de sede del Mundial, entre los que se barajaron países como Alemania, España y México.
Sin embargo, las preocupaciones de Blatter no cambiaron. La mención de los "países suplentes" fue una clara señal a Sudáfrica para que acometiese los esfuerzos definitivos en la construcción de estadios, la mejora en las infraestructuras y la permanente cuestión de la seguridad.
Un fracaso en la organización del país africano no sólo sería, según fue descrito por Blatter, una tragedia para África, sino el peor accidente sufrido por él mismo en su carrera.
"No lucho por Súdafrica, lucho contra todo aquel que esté contra Sudáfrica", dijo el presidente, de 71 años, cuya reelección para un tercer mandato el jueves está fuera de toda duda.
Gran parte del apoyo que recibe Blatter proviene de su futuro "embajador para África", el alemán Franz Beckenbauer, que próximamente pasará a formar parte del comité ejecutivo de la FIFA. Además, el "Kaiser" descartó estrictamente a Alemania como sede de suplente para el Mundial de 2010.
"Todo el mundo tiene que contribuir a ello, a que el Mundial tenga lugar en África y que sea un gran éxito. Este mundial no será sólo un acontecimiento sudafricano, sino de toda África. El orgullo de todo el continente depende de este Mundial", dijo Beckenbauer.



