Maravilla y Chávez Jr., como el agua y el aceite

Osvaldo Príncipi
Osvaldo Príncipi PARA LA NACION
Chávez Jr. y Maravilla Martínez, protagonistas de un combate inolvidable
Chávez Jr. y Maravilla Martínez, protagonistas de un combate inolvidable Fuente: AFP
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15 de noviembre de 2018  • 23:59

El bonaerense Sergio "Maravilla" Martínez y el mexicano Julio César Chávez Jr. pelearon una vez y fue para siempre. Ni el negocio voraz de este deporte ni las banalidades informativas de estos tiempos pudieron reeditar aquel capítulo épico de septiembre de 2012, que quedó archivado en el arcón de los grandes recuerdos del deporte nacional.

Ahora, ambos aparecen propiciando novedades en sus redes sociales, pero ninguno ya alimenta la posibilidad de volver a estar frente a frente.

"Maravilla" fomenta proyectos empresariales y políticos dentro del boxeo. Julito Chávez sigue inmerso en su depresión anímica, que lo aleja cada vez más de los cuadriláteros. El gran anuncio de las últimas horas estuvo dado en su exclusión de la cartelera del 1° de diciembre próximo, en la que debía presentarse ante su compatriota Alfredo Angulo, un excampeón mundial mediano jr. casi retirado que oficia de sparring del kazajo Gennady Golovkin, en un peso cercano a los 80 kilos que ni por asomo puede lograr.

Aquel convite de Martínez, verborrágico y penetrante, "estoy dispuesto a subir hasta 76.200 kg para enfrentarlo", fue un claro mensaje de lo irrealizable que sería ese pomposo desafío. La figura de Chávez oscilaba, por entonces, los 100 kilos, sus períodos de insomnio ya no se calmaban con pitadas de marihuana y los quebrantos afectivos, de ida y vuelta, con su padre, el célebre ex campeón Julio César Chávez, lo recluyeron en el encierro en su vivienda de Los Angeles, dejando de lado sus actividades habituales. Ente ellas, el boxeo.

Se estima que hay, también, otras cosas en esta lucha. Que van más allá del litigio de sentimientos con su papá, por el cual profesa una idolatría controvertida. Es casi imposible recomponer a Julito, a los 32 años, en un boxeador creíble que pese menos de 83 kg, a pesar de sus 50 triunfos, 3 reveses y un empate. Las cuentas bancarias aún no están en rojo y es uno de los pocos alicientes que presenta este panorama.

El promotor Al Haymon se cansó de esperarlo y lo excluyó de la cartelera, en la cual el norteamericano Deontay Wilder expondrá el cetro pesado (CMB) ante el inglés Tyson Fury. Optó por promover, en su lugar, al joven campeón norteamericano Jarrett Hurd, campeón mediano jr (AMB-FIB) ante el británico Jason Welborn.

En tanto, "Maravilla" festeja el crecimiento de su cadena de gimnasios "Brooklyn", instalados en Nueva York, Madrid, Buenos Aires y México. Su éxito comercial conserva los atributos que acompañaron a todas sus buenas inversiones: la prolijidad y el silencio. El próximo sábado 24 concentrará en su sede española a boxeadores amateurs de 64 países, en un torneo internacional, por la medalla de oro del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), entidad en la cual milita con nuevas ideologías en torno a modificaciones en el pugilismo olímpico. Esta será su gran carta de presentación. Con autoridad y rebeldía. Como dirigente o como empresario. Potencia todo esto con una historia que apasiona al consumo informativo: un combate despedida, a mediano plazo, pero sin ningún apuro, pese al advenimiento de su 44º cumpleaños. Y algunos le dan crédito. Pese a posar en guardia, omitiendo quitarse los anteojos.

"Maravilla" y Julito han sido grandes socios, arriba y abajo del ring. Con los puños y con la lengua. Es una pena que el presente los encuentre tan distantes y lejanos. Imposible de ligarlos, tal si fuesen agua y aceite.

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