Una gran final entre el oro y el barro

Osvaldo Príncipi
Osvaldo Príncipi PARA LA NACION
El estadounidense Shakur Stevenson y el cubano Robeisy Ramírez protagonizarán el combate más atractivo en las finales
El estadounidense Shakur Stevenson y el cubano Robeisy Ramírez protagonizarán el combate más atractivo en las finales Fuente: Archivo
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19 de agosto de 2016  • 23:59

Al boxeo de Río 2016, que ya consagró a seis campeones olímpicos, le quedan dos jornadas paradójicas, rodeadas por un decantado tufillo provocado por la escasa credibilidad de sus autoridades (jueces y directivos de AIBA) y por un gran combate final, convertido en el suceso del torneo, entre el cubano Robeisy Ramírez, y el estadounidense Shakur Stevenson. Ellos boxearán hoy, a las 14.15.

La sospechosa y llamativa coronación con la medalla de oro en peso pesado del ruso Evgeny Tishchenko ante el kasajo Vasilii Levit, tras perder claramente los tres rounds disputados, y la extraña eliminación del irlandés Michael Conlan, subcampeón mundial, frente al ruso Vladimir Nikitin, despertaron muchísimas suspicacias y resultaron decisivas para el aislamiento de esta competencia de un grupo de veteranos jurados denominados “Los siete magníficos”, según el juicio del periodista Ognian Georgiev, quien anticipó este tipo de maniobras en “Fightnews”, el principal portal del boxeo internacional.

Hubo pocos nombres propios apuntados en los comunicados oficiales de AIBA. No obstante, el italiano Franco Falcinelli fue designado como nuevo Director Ejecutivo del certamen y de sus siete finales restantes.

Ajenos a este polvorín político, el cubano Ramírez –oro en peso mosca en Londres 2012– intentará convertirse en bicampeón olímpico a los 22 años, al medirse en 56 kg con el norteamericano Stevenson, de 19, pretendiente de una distinción ajena al boxeo estadounidense desde Atenas 2004, cuando Andre Ward ganó la última presea dorada para su país en la categoría mediano.

Ambos han demostrado una formación técnica admirable. Cuba vs. Estados Unidos es uno de los clásicos inmortales del olimpismo pugilístico. Disputaron cuatro finales en la historia, con tres victorias norteamericanas y una para los caribeños. El combate más recordado concitó la consagración de Sugar Ray Leonard frente a Andrés Aldama en Montreal 1976. En esos Juegos, León Spinks – más tarde campeón profesional y vencedor de Muhammad Alí– superó al cubano Sixto Soria. Curiosamente, en la pelea más popular de aquel certamen –pero en semifinales– el gran tricampeón centroamericano Teófilo Stevenson vapuleó al estadounidense Big John Tate, luego campeón mundial pesado. Allí surgió esta gran rivalidad, que tuvo su último episodio en Atlanta 1996, con la victoria por KO del local David Reid sobre Alfredo Duvergel.

A modo de consuelo, como neutrales, los argentinos consumiremos una gran final. El equipo nacional, sin lucimientos ni grandes expectativas, llegó más lejos de lo esperado con Alberto Melián, proyectado a pelear y perder por la medalla de bronce. Y –curioso– Leandro Blanc y Fernando Martínez, eliminados en primera ronda, fueron sus mejores valores.

Ya hay cinco púgiles premiados con oro. Sólo el uzbeco Hansaboy Dusmatov, de 49 kilos e invicto profesional en 10 cotejos, hizo méritos hasta aquí para ser el epicentro del cuadro de honor de esta aventura deportiva, en la que Brasil, con Robson Conceiçao, y mucha ayuda externa, ganó su primera medalla cuando pocos la esperaban.

op/jt

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