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Terminó la gran fiesta de la equitación y Brasil se llevó todos los laureles. Fueron dos semanas a puro salto, shows musicales y un récord de público, que coronaron el 7° Concurso Internacional Haras El Capricho, en Capilla del Señor, con la participación de jinetes de Brasil, Chile y nuestro país.
En esta segunda parte del concurso -que fue la primera vez que se extendió durante dos semanas- Brasil dominó ampliamente. El poderío brasileño se manifestó una vez más en la prueba final, el Gran Premio por la Copa Rolex, que tuvo como ganador a Alvaro Affonso de Miranda Neto, con Baltic Carrera, un ejemplar tordillo, propiedad de Athina Roussel Onassis, su novia.
La competencia, clasificatoria para la Copa del Mundo, se realizó sobre un recorrido de 1,50m distribuido a lo largo de 650 metros con 13 obstáculos y 16 saltos. El diseñador de pista, Werner Deeg, de Alemania, presentó un armado interesante y de los 25 participantes, 9 finalizaron sin puntos en contra y se clasificaron para el segundo recorrido contra reloj.
De los nueve, nada menos que seis eran representantes de Brasil, dos de la Argentina, y uno de Chile. Una clara demostración de la fuerza de la delegación brasileña. También se clasificó para la vuelta decisiva el chileno Samuel Parot, con Cavalier Bounce, al tener cuatro puntos en el tiempo más rápido.
El público, que buscaba reparo del sol abrasador bajo los árboles, se había entusiasmado con la posibilidad de una victoria argentina, pero tanto Martín Mulhall, con As Cor de Noir, y Martín Mallo, con El Capricho Candino, voltearon.
Joaquín Larrain, de Chile, encabezó las posiciones hasta que Miranda Neto mejoró su registro por nueve segundos. Su compatriota César Almeida intentó superarlo, pero falló por un segundo. Fueron los únicos tres que repitieron una actuación impecable.
El brasileño Pedro Paulo Luz Lacerda marcó el mejor tiempo, con dos segundos menos que Miranda Neto, pero la velocidad le provocó un derribo en el último obstáculo.
Antes de la prueba, los espectadores invadieron la pista, escucharon el recital de Vicentico y disfrutaron de su música; hubo gente que se sentó en sus propias sillas; otros en el césped; entre los más jóvenes bailaron y cantaron sus canciones favoritas. Así culminaron dos semanas de buen nivel deportivo en un escenario muy bien preparado, como el Haras El Capricho, un sitio muy elogiado, incluso por los visitantes extranjeros

