Con dos goles del Patón, y un Tévez... pero de River

Curiosidades de la última vez que se jugó en primera división una fecha íntegramente con clásicos, en el Nacional de 1982
Andrés Prestileo
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11 de septiembre de 2015  

Cuatro futbolistas recibieron una noticia dolorosa el viernes 23 de abril de 1982. Les fue comunicada por César Luis Menotti y consistía en que desde ese momento quedaban fuera del plantel que un mes y medio después iba a disputar el Mundial de España. Tres de esos hombres fueron Enzo Bulleri, Jorge Gordillo y Raúl Chaparro. Dos días más tarde jugaron para sus equipos en la 13» fecha del torneo Nacional. Hoy viene muy a cuento aquel domingo: fue la última vez que una jornada de la mayor categoría estuvo íntegramente compuesta por clásicos.

El desafectado restante fue un tal Edgardo Bauza. Tiempo después, el Patón contaba: "El día en que Menotti me dejó fuera del Mundial 82 había estado cinco meses concentrado. Era muy joven y la práctica la hice llorando. En esa época no podíamos jugar para nuestros equipos, pero le pedí a César que me dejara. Y el domingo le ganamos a Newell's con dos goles míos". Así fue: el hoy DT del puntero San Lorenzo le dio la victoria a Central con un cabezazo en el primer tiempo y un penal un minuto antes del final. En el rival jugaba un volante talentoso y de físico macizo, llamado Gerardo Martino. Difícil que el Patón haya olvidado aquellos tres días.

La nostalgia y la curiosidad llevan a hundir la cabeza en el archivo para hurgar en aquel último antecedente de lo que viviremos este fin de semana. En algo importante, los actuales son tiempos mejores: aquella fecha se jugó durante la Guerra de las Malvinas; ese domingo las fuerzas británicas atacaron las islas Georgias y ametrallaron al submarino Santa Fe, casi al mismo tiempo en que Juan Pablo II insistía en pedir una solución pacífica. En nuestras canchas solía cantarse el himno nacional antes de los partidos, rematado por anónimos "¡Viva la patria!". Algunos deportistas argentinos que competían en el extranjero se exponían a situaciones incómodas, como el piloto Enrique Mansilla, que ese día finalizó 3° en la Fórmula 3 europea, en Mallory Park, y soportó algunos insultos en el podio.

Volvamos a las canchas de fútbol, en las que la convivencia era de un nivel de agresividad inmensamente inferior al que hoy es habitual soportar. Entonces, igual que este fin de semana, varios de los partidos (fueron 16, uno más que esta vez, y se jugaron simultáneamente, a las 16 de ese domingo de primaverales 13°9 de mínima y 25° de máxima), tenían poco y nada de la condición de "clásico". ¿Qué habría de tal cosa en Estudiantes-Quilmes, Nueva Chicago-Huracán o Renato Cesarini-Unión? Hay una explicación: Pinchas, Quemeros y Tatengues, a falta de la "fiesta" del duelo con el mayor rival, disfrutaban de otra mejor: Gimnasia, San Lorenzo y Colón peleaban la primera B. Otros cruces fueron decididos ad hoc, según la grilla de equipos y la relativa cercanía geográfica: Gimnasia (Jujuy)-Central Norte (Salta), Unión San Vicente-Racing (Córdoba) o Deportivo Roca-San Lorenzo (MdP). Junín vivió un día excepcional: el duelo en primera división entre Mariano Moreno y Sarmiento, dos emblemas de la ciudad. Un repaso de las formaciones de esa tarde encuentra el nombre de Sergio Lippi, entonces volante de Moreno y hoy... técnico de Sarmiento.

La cancha de Vélez recibió un Racing 1-Independiente 2 en el que hubo dos goles en contra: uno de Monzón y uno de Castello. Quizá no muchos recuerden hoy que Leopoldo Luque pasó por la Academia; lo hizo, y jugó ese partido, a punto de cumplir 32 años. No pudo aportar gran cosa contra el equipazo que por entonces tenían los Rojos de Goyén, Clausen, Villaverde, Giusti, Burruchaga y Alzamendi. El mecanizado Ferro de Carlos Griguol ya se perfilaba para lo que terminó siendo, el campeón, con un 2-1 en Caballito ante Vélez. El autor del gol del Fortín no fue precisamente un don nadie: Carlos Bianchi.

¿Y el superclásico? Las crónicas hablaron de un mediocre 0-0 en la Bombonera. En el Boca de Vladislao Cap había figuras como Gatti, Mouzo, Benítez, Trobbiani, Brindisi. El de Alfredo Di Stéfano era un River de batalla, con Gordillo, Mostaza Merlo, Bulleri, Vieta; Alberto Eduardo Montes -el arquero suplente, que hoy es el entrenador de Barovero, Chiarini y compañía en el plantel de Gallardo-... y el portador de un apellido que será importante el domingo, también delantero, pero con otros nombres de pila (Jorge Alberto), otra camiseta y apellido con tilde: Tévez.

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