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MADRID.- Las frases son escalofriantes. Asusta pensar en la posibilidad de que lo que se cuenta sea general en el ciclismo. Golpea escuchar al español Jesús Manzano decir que en dos ocasiones temió por su vida, por haber ingerido sustancias prohibidas. Pero la confesión está ahí: en una entrevista publicada ayer por el diario As, de España, el ex ciclista del equipo Kelme cuenta las traumáticas experiencias relacionadas con el doping que vivió en 2003. Y sacudió al ya golpeado mundo del ciclismo.
Manzano integró uno de los principales equipos del planeta durante tres años. Expulsado de ese team en septiembre de 2003 por un escándalo sexual (fue encontrado en una habitación teniendo relaciones sexuales en medio de una carrera), este hombre de 25 años decidió tomarse revancha de aquella decisión. Y lo hizo con el aspecto más negativo de este deporte.
El ex ciclista denuncia, entre otras cosas, cómo se emplea la autotransfusión de sangre para las carreras (un método que es considerado doping) y las deficiencias en su conservación. "Se extrae un litro de sangre en dos bolsas de medio litro. Luego se utiliza una para antes del Tour [de Francia] y otra cuando ya ha avanzado la carrera. Una cosa que yo no vi normal es dejar las bolsas en una bandeja de plástico sin marcar, cuando luego vas a extraer a más gente. No se puede dejar una bolsa donde hace un calor de leche ", acusó Manzano.
El arrepentido contó que una de esas bolsas la utilizó antes del Tour de Francia y que la restante se guardó para la mitad de la competencia. Pero un día, en la séptima etapa, le suministraron una sustancia que no había consumido antes. "Me pusieron 50 mililitros de dicho producto. Antes de salir hablé por teléfono con mi novia y le dije: Prepárate, que según tengo entendido hoy voy a andar bien . Pero en la carrera empecé a tener sensaciones de mareo, con mucho calor y sudores muy fríos." Manzano se cayó en plena competencia. Debió ser internado y abandonó el Tour. "Dos veces temí por mi vida: una ha sido ésta, en el Tour, y luego en Valencia."
Manzano se refiere a la ocasión en la que le inyectaron la bolsa de sangre que no había usado en el Tour. En Valencia, sede del equipo Kelme, le hicieron la transfusión, pero no completa, porque su cuerpo no lo resistió; la sangre debía de estar mal conservada. Quiso tomarse el tren de regreso, pero no pudo: lo sacaron del vagón y lo hospitalizaron. "Había un señor que decía: Este muchacho no aguanta, este muchacho se muere ."
Por causa de esta y otras confesiones de Manzano, la Real Federación Española de Ciclismo abrió una investigación, aunque pidió que no se tomaran como generalizadas estas prácticas. Kelme desmintió las acusaciones, pero su invitación al Giro de Italia está en duda. Parece un escándalo que apenas comenzó.


