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En el departamento que habita en Palermo, Santiago Darraidou empieza a preparar las valijas en busca de una gran oportunidad. Cerca de cumplir 22 años, este opuesto, integrante del seleccionado argentino, pasará a engrosar en los próximos días la lista de voleibolistas de nuestro país en el exterior. Su destino, desde pasado mañana, estará en Kerakoll Modena, uno de los clubes destacados de la Liga A-1 italiana, la más importante del mundo.
El zurdo Darraidou iba a jugar la Liga Nacional de Clubes por Rojas Scholem, pero el lunes último recibió desde Modena una oferta para jugar en el equipo campeón de la temporada 2001/02, ya que el opuesto suplente de ese equipo, Andrea Frossini, se lesionó la última semana.
“La oportunidad llegó por una recomendación de Julio Velasco (ex DT del legendario seleccionado de Italia en los 90). El contrato es por cuatro meses, con opción a dos más, que incluirían los play-off”, señaló Darraidou.
Será un desafío trascendente, porque el zurdo será parte de un plantel que es casi una constelación de estrellas: allí están los italianos Andrea Gardini, Vigor Bovolenta y Andrea Giani, el armador norteamericano Lloy Ball, el punta brasileño Dante y el opuesto ruso Roman Iakovlev, que aparece como su rival en la lucha por el puesto. Modena es un equipo acostumbrado a los puestos de vanguardia, con un palmarés impresionante: 11 scudettos, 10 copas de Italia, 3 copas de Europa y una Supercopa europea, entre los principales logros.
Durante el último Mundial, Darraidou cumplió con creces la difícil tarea de reemplazar en algunos pasajes a Marcos Milinkovic, el emblema del equipo argentino –ahora en Asystel Milano–, y tuvo su mejor actuación en match ante Italia, por el quinto puesto.
“Sabía que estaba para el doble cambio y para desequilibrar con el saque. Era consciente de que no iba a poder jugar muchos minutos, pero, de todos modos, el Mundial fue algo grande. Lo que vivimos fue muy fuerte”, comenta. Y sabe que ahora llega otra etapa en el seleccionado: “Es una renovación que se produce por una cuestión de edad y, como todo cambio, será duro porque va a haber muchos jóvenes. Uno siempre espera que las cosas salgan bien, pero habrá que superar una transición”.
Han pasado casi diez años desde que Darraidou comenzó a jugar, en el Club Italiano. “Empecé para acompañar a mis hermanos mayores (Martín y Ezequiel). Ellos, con el tiempo, se dedicaron a los estudios (son médico y abogado, respectivamente), y yo seguí. ¿Cuándo decidí tomarlo en serio? En el momento en el que me llamaron para jugar en las selecciones juveniles”, comenta.
Se ganó un lugar en primera como opuesto, a pura potencia aunque no siempre jugó en esa posición. “En realidad, empecé como armador y central, hasta que se dieron cuenta de que era malísimo, porque armaba una pelota y atacaba dos; era demasiado individualista para armar, y tampoco sabía recibir, así que lo de opuesto llegó por descarte”, reconoce, con una sonrisa.
Ahora continuará la senda que alguna vez recorrieron Raúl Quiroga, Waldo Kantor, Hugo Conte, Esteban Martínez, Luis Lukach, Juan Carlos Cuminetti, Esteban De Palma y, más recientemente, Jerónimo Bidegain. Darraidou se apresta a volcar toda su potencia en Italia, casi la meca del voleibol.


