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LOS ANGELES, (ANSA)- La victoria por knock-out técnico en el sexto round ante el ucranio Vitali Klithschko, confirmó que el británico Lennox Lewis, de 37 años y que pesó 116,300kg, parece haber iniciado su ocaso como rey de los pesos pesados del Consejo Mundial de Boxeo (CMB); la definición fue como en una de las películas de Rocky, con los dos pugilistas exhaustos y sangrando.
Sólo dos boxeadores en la historia defendieron su corona exitosamente con más de 37 años: George Foreman en 1995, con 46 años, ante Axel Schulz, y Joe Walcott en 1952, con 37, ante Ezzard Charles, pero ninguno de ellos pesó como Lewis, una balanza comparable a los tiempos del gigante italiano Primo Carnera.
Klitschko, de 31 años, ganaba 58-56 según los jurados Pat Russell, James Jen Kin y Tom Kaczmarek, pero una profunda herida en el arco superciliar izquierdo -un derechazo de Lewis en el tercer round; un cabezazo para el ucranio-, llevó al médico Paul Wallace a parar la pelea no bien terminó la sexta vuelta.
"Mírenle la cara, en dos vueltas más lo noqueaba. Sólo era cuestión de tiempo", dijo Lewis, lo que no fue compartido por los 16.000 aficionados que colmaron el Staples Center de Los Angeles, que silbaron al británico; en realidad, Klitschko había sido superior más allá de la herida.
"No sé por qué pararon la pelea; podía seguir, veía perfecto, soy el campeón de la gente", protestó Klitschko, que sufrió la segunda derrota de su carrera, que se completa con otras 30 victorias antes del límite.
"Su rincón cuidó muy bien el corte, pero cuando tras el sexto round lo revisé por segunda vez le dije que me mirara y tuvo que mover la cabeza para hacerlo. No me quedó otra opción que parar la pelea; así no se puede boxear", dijo el médico Wallace. Y tenía razón; desde el punto de vista humano y reglamentario.
El ucranio, de 2,02m, replicó las dudas sobre su coraje que había dejado su abandono por una herida ante el norteamericano Chris Byrd en abril de 2001 y dominó a Lewis, cuya mala preparación, como se anticipaba tras sus 116,300kg del pesaje, quedó plenamente confirmada.
"Atención, te está ganando", llegó a gritarle a Lewis su entrenador, Emanuel Steward, desesperado para que su pupilo reaccionara y golpeara a Klitschko, cuya herida sangraba profusamente y, definitivamente, obligó a parar la pelea.
"Quiero la revancha porque gané yo. Yo le gané a Lewis", gritó varias veces el ucranio, a lo que Lewis contestó: "Si quiere y si hay dinero se puede hacer", aunque se dice que primero se mediría con el norteamericano Roy Jones.
La pelea fue de alta emotividad, pese a que Klitschko, con un peso de 112,500kg., reemplazó al lesionado canadiense Kirk Johnson con sólo doce días de anticipación y que Lewis estaba inactivo desde su knock-out a Mike Tyson en junio del año pasado.
Lewis retuvo la tercera defensa de la corona que recuperó el 17 de noviembre de 2001, cuando noqueó en cuatro rounds al norteamericano Hasim Rahman y elevó su récord a 41 victorias, dos derrotas y un empate con 32 knock-outs.
Klitschko, procedente de una familia de boxeadores, reside en Los Angeles; doctor en Ciencias y con un profesorado en filosofía, acusó a Lewis de agredirlo con la cabeza en el tercer asalto. "La herida fue un cabezazo; trabajé muy duro para esta pelea y creo que debería ser el campeón mundial." Klitschko soportó 60 puntos de sutura sobre una herida impresionante, por lo que nadie puso en duda que la pelea fue acertadamente detenida.
LOS ANGELES (ANSA).- La norteamericana Laila Ali, hija del legendario Muhammad Ali, le ganó por KO en el sexto asalto a su compatriota Valerie Mahfood y acumuló la 15° victoria en igual cantidad de combates. La pelea formó parte de la reunión Lewis-Klitschko, realizada aquí. El triunfo de Laila no disimuló que durante dos rounds -tercero y quinto- pasó algún sobresalto; en realidad, algo más que eso: estuvo a punto de perder por knock-out.



