

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
El recurrente "otra vez" de la violencia alrededor del fútbol no se toma descanso. No alcanza con una vida... ni con dos. Los bárbaros siempre regresan y nadie parece darse por aludido.
Ayer, la imagen de la tragedia se trasladó al velatorio de Ulises Fernández, el hincha de Huracán asesinado en una emboscada de los barrabravas de San Lorenzo. A los 27 años, Ulises recibió un balazo en el cráneo a pocas cuadras del Nuevo Gasómetro cuando iba a presenciar un partido de fútbol.
Después de ingresar ya inerte en el hospital Penna, anteayer, el cuerpo de Ulises llegó ayer, a las 15, al recinto donde fue velado. Hoy, a las 9.30, será llevado al cementerio de la Chacarita.
Si el juez de instrucción Roberto Oscar Ponce, encargado de la causa, lo autoriza, el cuerpo de Ulises Fernández será cremado y esparcido por la hinchada de Huracán en el estadio Tomás A. Ducó, tal era el deseo de la víctima.
La cuestión es que ayer fue velado. Poco más de media hora después de que el féretro ingresó en el velatorio, llegó su madre, Mabel Beatriz Fernández.
La escena resultó desgarradora. "¿Por qué me tocó a mí?", gritó desconsoladamente. Ulises era su único hijo.
La comisión directiva de Huracán y el presidente de la entidad, Juan José Zanola, enviaron coronas. Hasta la noche, ninguno de ellos había aparecido por el lugar, como tampoco los jugadores del equipo que conduce Osvaldo Crosta.
Quienes sí estuvieron fueron las abogadas de Ulises Fernández, María Laura Winter y Valeria Scalco, quienes confirmaron que desde mañana se meterán de lleno en la causa penal. "La policía no actuó bien para contener la agresión", se quejaron.
Y después, también, se hicieron presentes amigos del hincha de Huracán, varios de los cuales aseguraron haber sido testigos del brutal asesinato.
Vicente Bonavena, por caso, aseguró:"Hay que darle más herramientas a la policía. Ellos tienen identificados a todos los barrabravas de todos los clubes, pero no pueden hacer nada".
Otro, de nombre Marcelo (no quiso decir su apellido), habló del momento en el que Ulises recibió el balazo e hizo una acusación muy grave:"Yo estaba justo al lado de él cuando cayó al suelo. Estuvo seis minutos allí. Tenía contusiones, pero estaba vivo aún. Yo le pedí al conductor de una Traffic de la policía, que tenía el número 8160 y que estaba ahí cerca, que pidiera enseguida una ambulancia. Lo agarré del brazo, pero él se soltó, dio marcha atrás y se fue".
Otro de los amigos de Ulises, también hincha de Huracán y testigo de la emboscada (prefirió mantener en reserva hasta su nombre de pila), fue aún más lejos:"Yo vi a uno de los hinchas de San Lorenzo que tenía un arma. Llevaba una bufanda que le tapaba la boca".
Ulises Fernández había nacido el 12 de abril de 1970, era peronista, trabajaba en la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires y militaba en la Unidad Básica Osvaldo Silva (mandó una corona de flores).
En el velatorio se palpaba una profunda indignación para con la violencia de los hinchas de San Lorenzo tanto como para con la policía.
Paradójicamente, en el lugar había tres policías de civil, como protección. Pero, aparentemente, los designados para acudir al lugar habían sido diez.
Así lo confesó uno de los tres agentes que no faltaron:"Esto es una barbaridad. Tendríamos que ser diez, pero acá sólo vinimos tres".
Ni más ni menos que una costumbre que nadie se preocupa por cambiar. Y lo peor del caso es que a veces da la impresión de que ya no asombra una muerte más. Como si fuera algo normal.
El fútbol necesita un cambio urgente. Decirlo parece una redundancia. Casi una tontería. Pero si la cultura no alcanza, habrá que redoblar la seguridad. Nada puede resultar más caro que una vida perdida.
A pesar de que hasta anoche quedaban 23 detenidos en la comisaría 34», de Pompeya, según las palabras del comisario Juan Ramírez "el agresor no estaría entre ellos".
Ramírez hizo dicho comentario luego de observar los identikits de los homicidas de Ulises Fernández, el hincha de Huracán asesinado antes del clásico entre San Lorenzo y el conjunto de Parque de los Patricios.
"No coinciden con los perfiles de los detenidos", señaló. De cualquier manera, todos permanecerán en la comisaría hasta el lunes, cuando serán trasladados a Tribunales, donde serán indagados.
Según pudo saberse, no sólo no estaría entre los detenidos el asesino, sino que tampoco se conocerían los nombres ni los apodos de quienes mataron a Ulises.
La policía había demorado a 189 personas, antes, durante y después del clásico que jugaron, durante 21 minutos, San Lorenzo y Huracán, en el Nuevo Gasómetro (el árbitro del encuentro, Horacio Elizondo, lo suspendió ante la magnitud de los disturbios).
Pero la mayoría quedó en libertad, luego de las averiguaciones correspondientes.
En la comisaría, ayer, se produjo un desfile de familiares y amigos de los detenidos, aunque a ninguno se le permitió mantener contacto con los hinchas demorados en la seccional.
La policía les devolvió, a algunos hinchas de Huracán que se hicieron presentes, bombos, banderas y otros distintivos del club. Lo curioso fue que también les dieron una insignia de San Lorenzo, que aparentemente pertenecía a los simpatizantes del Globo.
La causa, como se recordará, está a cargo del juez de instrucción Roberto Oscar Ponce, del Juzgado Nº 17.


