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La tristeza del puñado de hinchas del Deportivo Español que se animó a ser testigos de uno de los últimos y anunciado acto de su equipo en primera división, no alcanzó para nublarle la razón. Cuando terminó el partido se dirigieron al vestuario local para realizar un acto de justicia: apoyaron a los jugadores y repudiaron a los dirigentes.
El hombre más influyente del club, aunque algunos lo sigan considerando un socio común, es el ex presidente Francisco Ríos Seoane, quien fue el gran responsable del crecimiento del club, pero también fue decisivo en este mal momento: "La debacle de Español comenzó en 1994, cuando yo me fui del club. En estos tres años se cometieron muchos errores que terminaron con este descenso" afirmó. "Este es uno de los días más tristes de mi vida", dijo, antes de anunciar, con su característica verborragia, que le donará al club 2.600.000 dólares, parte de la deuda que tiene la institución con él.
El presidente Manuel Rilo, en cambio, asumió en parte su responsabilidad, pero no se olvidó de responderle a Ríos Seoane: "El también debe asumir sus culpas en este proceso negativo que vive el club. Que no se haga el distraído".
Entre los jugadores, los más afectados por el caída del club del Bajo Flores, fueron los jugadores surgidos de las inferiores del club. Entre ellos, Sebastián Galván, que se retiró entre lágrimas del campo de juego, expresó:"Los problemas entre los dirigentes y los jugadores se trasladaron a la cancha. Este descenso es lógico porque en los últimos tiempos estuvimos más solos que nunca".


