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La noticia, a través de la agencia AP, no deja dudas: "El colombiano Antonio Cervantes, Kid Pambelé para el mundo del boxeo, está detenido en Cartagena porque atacó con una navaja a Yonilis Alvarez, de 32 años, quien se negó a bailar con él en una reunión realizada en el Instituto de Seguros Sociales".
Detrás de la fría información hay una historia deportiva del primer campeón mundial que tuvo Colombia, que hoy, a los 52 años -nació el 23 de diciembre de 1945, en San Basilio del Palenque-, deambula aferrado al alcohol por las calles de Cartagena.
Kid Pambelé, una maravilla de boxeador, combatió en 21 ocasiones por el título mundial; entre ellas, con dos rivales argentinos: Nicolino Locche y Carlos María Giménez. El 11 de diciembre de 1971, en el Luna Park, el Intocable le ganó por puntos y le frustró las aspiraciones que traía Kid Pambelé de ser campeón mundial de los semimedianos juniors, corona que por entonces poseía el argentino.
Dos años después, el 17 de marzo de 1973, en Maracay (Venezuela), se tomó desquite. Locche fue como retador y Kid Pambelé se impuso por knock-out en el décimo asalto. También en 1973, el 8 de septiembre, en Bogotá, dejó en el camino a Giménez por knock-out en el quinto asalto; y el 25 de junio de 1977, otra vez Giménez cayó por la vía rápida, en el sexto asalto.
El 2 de agosto de 1980, en Cincinnati, el norteamericano Aaron Pryor le ganó por knock-out en el cuarto asalto, le arrebató la corona y empezó el calvario del boxeador colombiano, que hace unas semanas fue nominado por la Asociación Mundial de Boxeo e integrará el Salón de la Fama, de Nueva York.
El alcohol, que lo acompañó ya en su época de boxeador, y las largas noches con amigas y amigos que ya no están sellaron el destino de Kid Pambelé, que sin corona y sin plata, depende de los recuerdos y de alguna mano tendida.
En 1994, el ex boxeador colombiano estuvo en Cuba. Cumplió un riguroso plan para ponerle fin a su tormento y regresó a Cartagena. Todo fue en vano. Siguió como se fue: dominado por el alcohol y las drogas.
Así, el escándalo de hace unas horas que provocó Kid Pambelé no fue casual; en todo caso, acentuó el triste destino de uno de los más grandes campeones mundiales, a quien, como otros tantos en el particular mundo de los golpes, le resulta muy difícil estar lejos del fulgor de las luces y las marquesinas.
Anoche, Kid Pambelé dormía en la cárcel de San Diego, de Cartagena; hoy, su caso será tratado en los tribunales. Los cargos no son pocos: agresión con un cuchillo a una mujer, que tiene una herida profunda en un brazo; desacato a la autoridad e intento de agresión a quince policías, que demoraron casi una hora para dominarlo.


