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Este fin de semana, los viejos integrantes de La Legión Argentina jugarán y se divertirán en el court central del Buenos Aires Lawn Tennis Club. Un lugar siempre mítico para el tenis argentino pero que ellos transformaron en una referencia más luego de abarcar durante varios años el grueso de los torneos en polvo de ladrillo. ¿Qué fue la Legión Argentina? En principio, fue algo que ya pasó. Un ciclo que tuvo su final no decretado de manera exacta como tampoco fue preciso el momento de su creación. Podría decirse que la Legión fue un concepto grupal del tenis argentino sin necesidad de que hablemos de un equipo típico. Fue en conjunto el núcleo más parecido a los logros en conjunto que tuvieron otros deportes argentinos en el mismo espacio temporal.
La Legión significó la confluencia de jugadores y factores. Una mezcla del modo tradicional en el que se formaron los tenistas argentinos (talento, esfuerzo personal, ocasional colaboración institucional) y el contexto mundial del tenis que contribuyó a su consistencia. La idea de Legión Argentina surgió como contraposición a la Armada Española. En realidad terminaron generando una "alianza" para dominar cada semana todos los torneos de canchas lentas y ocasionalmente quedarse con los títulos en otras superficies. "Para empezar La Legión fue algo que nunca más va a repetirse…", comenta Gastón Gaudio, en una entrevista en Vorterix. "Eramos cuatro tenistas argentinos entre los top ten. Eso no había pasado nunca y no creo que vuelva a pasar. Como pasa casi siempre, a varios eso les pareció poco. Siempre en la Argentina hay algo que falta…", dice el campeón de Roland Garros en 2004.
Gaudio fue el Everest de la Legión Argentina cuando ganó ese Grand Slam. El año próximo se cumplirán diez años de ese triunfo. Parece una época prehistórica del tenis y del dominio de los jugadores argentinos con una presencia masiva en los cuadros de los diferentes torneos. Hay que situarse en un tiempo en el que Roger Federer comenzaba a armar su imperio y Rafael Nadal estaba rompiendo el cascarón. Apreciar lo que sucedió después es asomarse a un abismo y sentir ese vértigo. Alcanzó con un solo jugador para modificar el tablero y desarticular a La Legión y a la Armada en una misma movida. Rafa Nadal dejó apenas migajas para todos los demás.
Los jugadores que integraron la Legión fueron también producto de las circunstancias. Fueron tenistas nacidos entre 1975 y 1982. Cuando les tocó hacer su experiencia internacional, aún siendo juveniles, se encontraron con una ecuación económica que hacía accesible ir al exterior. Muchos de sus formadores y entrenadores fueron ex tenistas que supieron entender cuál era el tenis que se venía y como planificar cada paso. La Legión se construyó con un grupo de jugadores que se acomodó bien entre el dominio de Sampras y Agassi y la era que compartieron Federer y Nadal. Tampoco hay que olvidar que en esos tiempos el número uno del mundo no tuvo dueño permanente y que hasta llegaron a la cumbre dos jugadores de la región: el chileno Marcelo Ríos y luego el brasileño Gustavo Kuerten. Entre esos pliegues, sobre finales de los noventa y los 2000, se metieron los argentinos de la Legión.
De todos modos las fechas son caprichosas. ¿Fueron David Nalbandian y Guillermo Coria miembros genuinos de la Legión? ¿O por su tenis y surgimiento generacional hay qué ponerlos al margen? Juan Martín Del Potro no se incluye en ese formato, pero tiene luz propia en esta historia. Juan Mónaco, nacido en 1984, no es integrante "puro" de esa núcleo, pero su estilo y perfil tenístico lo hacen reconocible. Carlos Berlocq explotó algo más tarde pero su adn es el de un legionario.
La Legión Argentina, que se autocelebra este fin de semana, fue en resumidas cuentas el resultado de muchos esfuerzos individuales generados al mismo tiempo. Un efecto mariposa del tenis argentino que derivó en una masa crítica que salió a presionar y absorber todo lo que el circuito tenía a disposición en ese momento. "Ahora empiezo a tener conciencia de todo lo que hice como tenista. Creo que todo ser humano debería vivir una vez en su vida, en cualquier actividad que haga, la alegría que yo sentí cuando gané Roland Garros. Es algo que no se puede explicar y que sólo viviéndolo se puede sentir…", resume Gaudio
Tal vez la Legión Argentina haya sido simplemente eso: la posibilidad multiplicada de encontrar alegría cada fin de semana en cualquier torneo del mundo. Cuando había un argentino listo para quedarse con el título. Y a veces dos.

