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Miguel Ángel Carballo cometió algunos pecados golfísticos de juventud. En su primer día como caddie, a los 11 años, llevó la bolsa con el carrito y cruzó todo el búnker dejando huellas en la arena. En aquel hoyo 1 del Club Palihue también pisoteó el green, otra de las zonas prohibidas para cualquier elemento sobre ruedas. "¡No, nene, no, salí de ahí!", lo apuró el socio que lo había contratado, y que le bajó la tarifa de 20 a 10 pesos por su mal servicio llevándole los palos durante nueve hoyos. Pero a Tati ese dinero le parecía una fortuna y a partir de allí se sintió a la par de su hermano Joel, tres años mayor que él, que ya trabajaba como caddie en el club bahiense.
"Yo no sabía adónde iba mi hermano y de dónde ganaba dinero, porque mi papá me daba apenas unas moneditas para comprar caramelos y él siempre volvía a casa con bastante plata. Un día se me ocurrió seguirlo hasta el club y terminé perdido dentro de la cancha de golf, hasta que apareció aquel socio que me contrató y luego se enojó conmigo". Transcurrieron 21 años de aquella anécdota, y ahora Carballo es flamante jugador del PGA Tour, después de haber transitado por circuitos de la Argentina, América Central, Europa y los Estados Unidos. El bahiense consiguió la tarjeta tras haber finalizado 10º en la lista de ganancias del Nationwide Tour, la antesala del mejor circuito del mundo, la tierra prometida.
"Todavía no caigo, porque el Nationwide es de por sí un tour muy competitivo. Desde que gané en Panamá en 2007 estuve luchando mucho para este objetivo de ingresar en el PGA Tour. Estuve a un golpe de lograrlo en la final de la Escuela Clasificatoria de aquel año, pero terminé con doble bogey-bogey-bogey en Orlando, que significó un impacto muy duro de asimilar. Finalmente se me dio en esta temporada, que era mi última posibilidad", cuenta Carballo a horas de debutar en el Torneo de Maestros, en el Olivos Golf Club (ver aparte).
-¿Qué imaginás del PGA Tour?
-Nunca jugué un torneo de este circuito. Me dijeron que el Nationwide es una especie de PGA Tour en miniatura. Lógicamente, las canchas del PGA Tour están mejor preparadas y te das cuenta por los cortes clasificatorios, que son cercanos al par de campo. En cambio, en el Nationwide, el límite es a veces hasta de 6 golpes bajo el par.
-¿Qué te proponés para tu primera temporada, en 2012?
-Retener la tarjeta como sea, ésa es la meta primordial. El gran sacrificio hay que hacerlo el primer año, tirándote a jugar todos los torneos posibles. Si mantenés la tarjeta y conseguís la categoría full, luego podés darte el lujo de elegir, según qué campos te gustaron y cuáles no. Entonces armás un calendario más a tu medida en 2013. Pero mientras tanto habrá que jugar muchos certámenes y prepararse perfecto en lo físico, en lo mental y en lo golfístico. Va a ser complicado.
-¿Recibiste algún consejo de Fabián Gómez, que en 2010 logró lo mismo que vos?
-No, no tanto de Fabián, sino de Jhonattan Vegas. El venezolano me dijo que al entrar en un tour tan grande, algunas cosas me van a bloquear o me van a sacar del foco. Me aconsejó que trate de evitar lo extragolfístico y que no me aparte de practicar y jugar, que es lo esencial.
-¿Cuándo vas a arrancar la temporada?
-En la segunda semana de enero, en Hawaii. Mi primer regreso al país será un poco antes del 18 de febrero, día en que me casaré en Bahía Blanca con Laura, con quien estoy hace seis años de novio. Ella ya sabe en qué consiste esta vida de golfista, que no es sólo viajar sino también trabajar.
-¿Podías proyectar esta realidad en tus tiempos de caddie?
-Para nada. A los 11 años no visualizaba el futuro, yo sólo jugaba al fútbol los sábados en el club Pacífico de Bahía. Pero del golf me llamó la atención el verde, el hecho de pisar un putting green como una alfombra esponjosa. Encontré un camino y aquí estoy, lleno de ilusiones.
TODO UN EMBAJADOR
Carballo es embajador de la cancha de golf de Tupungato Winelands, ubicada en el Valle de Uco, a 78 kilómetros de Mendoza. "Es un campo para ir a conocer y a degustar buenos vinos, porque está rodeado de viñedos. Con su diseño de 18 hoyos y sus vistas de montaña es uno de los mejores clubes de la zona", contó.


