

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
El Abierto se convirtió en una centrifugadora de nombres en la que cualquiera puede ganar. No hay lógica entre el potencial que trae consigo cada golfista y los indicadores del leaderboard. Evidentemente, la historia y los antecedentes no pesan en el 106° VISA Open presentado por Peugeot, sino que prevalece el equilibrio emocional para no caer en la desesperación en el campo del Pilar Golf Club. Allí está el secreto: la paciencia. Si se derrumbaron Angel Cabrera y Ricardo González, entre otras figuras importantes, ¿por qué alguien debería quedar a salvo en este cruel par 71?
El estado de gracia en la tercera jornada correspondió a Maximiliano Godoy, que con una vuelta de 67 golpes (-4) y un total de 210 (-3) sobresale en el tablero con dos golpes de ventaja. Pero a juzgar por lo cambiante del torneo, nada garantiza que el jugador de 23 años, formado como caddie en Ranelagh, se pasee hoy triunfal con la copa en el green del 18. Prioridad para Maxi: haber dormido bien en la noche de la vigilia -aunque parezca un detalle menor- para contrarrestar la excitación en esta instancia crítica. Lo imprevisible del torneo provocó que el grupo final lo integrasen también el desconocido dominicano Guillermo Pumarol (212, -1) y el preferido de la gente, Jorge Fernández Valdés (212, -1), el cordobesito de 19 años que ya obtuvo la Copa Pereyra Iraola porque resultó el único amateur en superar el corte clasificatorio.
Sólo ellos tres marchan bajo el par total, señal de la dificultad mayúscula de la cancha y la irregularidad general, a estas alturas un karma. La faena de Godoy es muy meritoria, porque supo embalarse con dos series de birdies (7-8-9 y 11-12-13) y a punto estuvo de ganarse el auto en el par 3 del 17. El líder vio desde el tee de salida cómo la pelota se escondía al lado de la bandera; parecía hoyo en uno. "El corazón me empezó a latir a dos mil por hora", reconoció Godoy, que ya se imaginaba al volante del vehículo, pero debió contentarse con un birdie para -4 total.
Quizá todavía enfrascado en esa posibilidad perdida, Maxi se quedó con las ganas de sostener la diferencia en el 18, un hoyo que castiga bastante. "La pelota me quedó detrás de una loma, abajo de los pies, y no pude salvar el par".
Durante buena parte del día, los que tiraron del carro fueron Fernández Valdés y José Cóceres, integrantes del mismo grupo final del colombiano Diego Vanegas, que se fue marchitando con una sucesión de errores para un giro de 75 golpes (+4).
Fernández Valdés, que tantas veces jugó esta cancha porque allí funciona la Escuela de Golf de la AAG, venía administrando muy bien su vuelta, pero su último tramo no estuvo acorde con sus expectativas (bogeys en el 14 y el 18). Comprensible para un joven de 19 años, que construye su futuro en una academia de golf de Miami y aspira a ganarse la vida en este deporte.
El cosquilleo para Jorgito se entiende también porque el último aficionado en triunfar en el Abierto fue Jorge Ledesma en 1963, dato que al mismo tiempo es una mochila para el cordobés. "Quiero apartarme de lo que dice la historia, trato de no pensarlo. El tema para el domingo es ir hoyo por hoyo y ver qué pasa. De por sí, ya disfruté al jugar al lado de José Cóceres".
A propósito del chaqueño, su vuelta de 75 tuvo un punto de inflexión con el doble bogey del 12, en donde visitó dos búnkers. Después, se frustró con bogeys en el 15, 16 y 17; hasta aquel 12 fatídico, venía encarrilando bien su sueño de encadenar dos títulos tras la conquista del Torneo de Maestros. "Me tengo fe, pero debo hacer un día de golf perfecto para ganar", dijo. Razonable, si se considera que el Abierto es una ruleta.
MÁS ABIERTO QUE NUNCA
El viento fue otra vez un factor decisivo en esta cancha de greens ondulantes y lagunas que, cada vez más, se transforman en una amenaza. En el desfile incesante de aspirantes, tampoco podría descartarse a Clodomiro Carranza (66, la mejor vuelta del día), con un total de +1, y a Federico Cabrera (+2 total), uno de los hijos del Pato, que con su potencia con el driver y su juego cada vez más maduro es capaz de arrimarse a los puestos de privilegio.


