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RESISTENCIA, Chaco.– Lo tenía bien guardado Miguel Fernández. Sólo los que están muy cerca suyo sabían cuánto deseaba el título del Abierto del Nordeste, que después de 10 años volvía a disputarse en el Chaco Golf Club. Ese birdie de un metro y medio que le dio la victoria por un solo golpe sobre sus coterráneos José Cóceres y Fabián Gómez, no fue uno más. Significó la concreción de un objetivo que venía persiguiendo desde hace 20 años, y por eso se entendió el festejo enloquecido, esos ojos enrojecidos por las lágrimas y la tensión acumuladas.
A los 43 años, Fernández es uno de los profesionales argentinos más exitosos. Lleva dos décadas ganando títulos, desde que se insinuó como el nuevo fenómeno del golf nacional ganando en el mismo año –1987– el Abierto de la República (lo repitió en 1988), el Abierto del Centro y el Abierto del Litoral. Pero ni esos triunfos significativos pudieron borrar de su cabeza una derrota que lo marcó a fuego en sus primeros pasos: “En 1986 yo apenas empezaba como profesional y quería ganar en el Chaco. Cuando encaré el tee del 18 con tres golpes de ventaja pensé que era imposible perder. Tiré la salida a la calle y terminé perdiendo el desempate con Carlos Franco. Esa era una espina que tenía clavada y no quería terminar mi carrera sin tomarme revancha. Se lo había prometido a la gente y cumplí. Ahora me siento mucho más tranquilo, porque gané frente a los mismos que me vieron nacer y crecer en el golf”.
Muchas imágenes de aquel torneo retornaron para Fernández en el tramo final. “En el tee del 18 le dije a mi caddie que me dé el driver porque tenía que arriesgar. Pegué dos buenos tiros y mientras llegaba al green me acordaba de muchas cosas vividas aquí. En el 86 también salí con el driver y nunca me arrepentí, porque era el arma con la que tenía que jugar. A lo mejor, si elegía un hierro para asegurar, ganaba, pero no me lo hubiese perdonado.”
El chaqueño que vive en Mar del Plata y representa a Los Acantilados ya tuvo una experiencia en el Tour Europeo (1991) y su triunfo en Guatemala, en 2004, le permitió jugar toda la temporada en el Challege Tour. Sin embargo, su objetivo está del otro lado del Atlántico: “Voy a jugar todos los torneos que haya en la Argentina y en el Tour de las Américas, y más adelante quiero participar en alguno de los mini tours de los Estados Unidos. La idea es intentar llegar al PGA Tour. Yo sé que es un circuito muy competitivo, pero las canchas son más parecidas a las nuestras, y el clima es totalmente diferente al de Europa, que es mucho más duro y cambiante”.
Fernández salió airoso de un final cerrado y con sentimientos encontrados para el público local. Es que la definición estuvo a cargo de tres jugadores salidos del club. José Cóceres se pasó de la bandera en el último hoyo, pero salvó el par y con 276 golpes (-12) en el bolsillo esperó la llegada del último grupo. Gómez, que había arrancado el día con tres golpes de ventaja, subió el par en el 17, y quedó a uno de la punta, obligado a hacer birdie para tener chances. Lo consiguió con un putt de cuatro metros, pero no le alcanzó. Tal vez a este buen proyecto surgido del Chaco Golf Club le toque en unos años repetir la historia de Fernández. Recordando aquel torneo que perdió sobre el final y que le impidió ganar por primera vez entre los profesionales.
