El envión de Colón lo dejó en el umbral de una Copa

Luego de tres éxitos seguidos y eludir el descenso, el equipo santafecino goleó 4-1 a Tigre, en Victoria; el DT Alfaro se marchó sin hablar y se abrieron dudas sobre su continuidad
Luis Botto
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20 de noviembre de 2015  

La primera plaza en la etapa final de la Liguilla pre-Sudamericana luce los colores negro y rojo de Colón. A contrapelo de la lógica de las posiciones y siguiendo con el envión ganador que le permitió salvarse del descenso, los santafecinos golearon ayer por 4 a 1 a Tigre, que había terminado mejor ubicado en el torneo y por eso contó con la ventaja de recibirlo en Victoria. No le sirvió.

Aún más meritorio, entonces, el cuarto éxito seguido del Sabalero, que ahora se enfrentará, en una serie de ida y vuelta, con uno de los dos perdedores de las semifinales de la Liguilla pre-Libertadores. De ese duelo saldrá uno de los clasificados para el segundo torneo en importancia de la Conmebol.

Con tanta lluvia –y en un terreno con sectores en los que la pelota iba en cámara lenta– se podía imaginar un partido más trabado, aburrido. Sin embargo, ya desde el comienzo se vieron situaciones de riesgo en ambos arcos. El más punzante y efectivo resultó Colón, que se puso en ventaja en la tercera llegada que dispuso en diez minutos.

Facundo Callejo pagó con el primer gol su titularidad, en lugar del suspendido Cristian Llama. La tenacidad de Sperdutti generó una patriada por derecha y derivó en un centro perfecto al primer palo, que Callejo mandó a la red cabeceando de pique al suelo, tras anticiparse a Galmarini en el salto y a los reflejos de García. Un par de minutos antes, el arquero de Tigre había despejado dos disparos traicioneros que llegaban haciendo patito en el césped.

Del otro lado, Brown le dio brillo a su trabajo cuando le llegaron claramente. El N°1 de Colón fue infalible en ese primer tiempo cuando el Chino Luna lo hizo volar para despejar la pelota al córner, justo un minuto antes del gol de los sabaleros. E imitó el movimiento ante un exquisito tiro libre de Jorge Rodríguez. A veces también se necesita suerte y esa cuota la tuvo en un cabezazo de Luna que dio en la base del palo. Puro azar o falta de puntería, según se quiera ver.

En la segunda etapa se invirtieron las funciones. Se hizo más desprolijo el juego. Colón se sintió cómodo con la ventaja y apostó al contraataque. Y a los nervios de Tigre, que empató con un tiro libre de Rodríguez. Pero duró sólo un instante la ilusión de los locales de revertir el resultado.

Primero, Echeverría se confió en el sector más anegado, el balón se tomó su tiempo para recorrer los últimos metros del área y Sperdutti llegó justo para ganarle el lugar al defensor y dar el pase al medio del área, por donde entró Ledesma para definir. Luego llegó la sentencia con los goles de Alan Ruiz, de tiro libre, y de Romero, en un unipersonal en la primera pelota que tocó.

El festejo de Colón ya era una realidad. Como el lamento de Tigre, que dejó a Gustavo Alfaro, su entrenador, evaluando en silencio sobre el futuro.

Por: Luis Botto

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