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Una tal Scheherazada conservaba su vida encadenando historias sin fin. Un tal Diego Maradona pone eslabón con eslabón en la cadena de su destrucción humana y deportiva. A los dos personajes los unen interminables noches de descontrol emocional propio y ajeno que enlaza ficción y realidad. La memoria del tiempo hizo inmortal un libro que no acaba y traga en su mágicas páginas al genio de un deporte que un sanguinario sultán no escuchó en su soñolencia. Maradona es parte de un cuento, algún día escrito con buena pluma y hoy garabateado con el tembloroso pulso de un adicto. Si su final se mantuvo abierto fue por la expectación que provocaba cada capítulo. Al revés de la esclava, él sufre por no encontrar un digno final.
Su martirio debe acabar. Porque si sus palabras imploran por una absurda vuelta al seleccionado -del que se fugó con la vergüenza de otro doping-, su cuerpo tiene un lenguaje contrapuesto. Reclama con sus permanentes dislates cerrar un negocio gastado. Maradona no lo toma en cuenta; deja de lado los avisos con el mismo empecinamiento con que aparta a quienes le brindan un consejo sincero.
Prefiere embarrarse en su lodo, en ese barro que hace años formó una figura mundial. Opta por entrenadores como Ben Johnson, el paradigma de los deportistas tramposos. Busca, quizá a propósito por más que no lo razone, inmolarse en el campo que supo aprovechar sus fulgores y ahora prepara la tentadora hoguera que derrite hasta la nada a los ídolos caídos.
Es su vida, después de todo. Pero con sus páginas abiertas al público dan hasta ganas de lagrimear frente a tantas tonterías. Produce la nueva falta una sensación similar a la vivida en una noche de Las Vegas, cuando el alocado Tyson perdió la chaveta. Entonces, se escribió adiós, Mike; te lo buscaste. En la medianoche de otro ocaso, la frase vuelve con un simple cambio de nombre: adiós Diego; te lo buscaste.
La cronología de sucesos desafortunados pasa por Italia y la cocaína en el Nápoli y la efedrina hecha famosa en el Mundial de 1994. Fueron dos suspensiones de 15 meses que no hicieron más que aumentar el interés en las sucesivas vueltas. Y allá fue Maradona envuelto -y cubierto, por cierto- entre los trazos gruesos de un deporte-negocio que saca réditos inclusive de sus males.
Fue Maradona el que marcó el GOL, con mayúsculas por ser único, frente a los ingleses. Fue Maradona el que atacó con disparos de rifle de aire comprimido a los periodistas. Fue el que levantó una copa del mundo y lloró por un segundo lugar. Fue Maradona el que, esposado, dejó un departamento de Caballito con la droga escapándose de sus ojos. Fue Maradona el que desperdició sus libertades de divo por un alma que no sabe de paz y control. Es el mil y un Maradona. Bueno y malo, como soñado por algún escriba.
Si hasta perdió en los últimos meses su vocación de Espartaco; de defensor de futbolistas oprimidos que lo llevó a crear un sindicato mundial que jamás pasó de las declaraciones. Esa imagen también se desdibujo cuando hizo todo lo contrario a lo que grita. Cuando los futbolistas argentinos -acertados o no- se hicieron fuertes en un reclamo,Maradona se alió con los patrones del fútbol y se le fueron los últimos feligreses.
Se quedó solo. Y es lógico, porque no es buen capitán quien pone en pública evidencia los errores de sus compañeros menos dotados. En Boca paseó su enfado de incomprendido astro y nada más pidió cambios y cambios. Ejemplos, no se pidan cuando se está tan cómodo con las facilidades de entrenamientos y demás.
Si contó con la complicidad de controles paralelos que le anunciaban si podía o no jugar. Y la pregunta valdrá para los dirigentes de Boca: ¿hubiesen anunciado si le daba positivo uno de esos exámenes? Por lo pronto, comentaron su sorpresa ya que no había tenido restos prohibidos en la mañana de un partido que engrosará las estadísticas de errores de un malabarista de la pelota.
No quedan ya rastros del pibe que todavía emociona frente a una TV con su sueño de ser campeón mundial. Con 36 años una nueva suspensión extensa debería sacarlo del juego que supo reinar. Claro que con él nunca se sabe. Genera tanto dinero que es posible que sea invitado a jugar hasta cuando dependa de un bastón.
El cuento sigue abierto por la inspiración de una Scheherazada verde dólar. Pero el desenlace es cada vez más previsible. Y dan ganas de llorar en serio al intuirlo.
Arnoldo Albero: el médico de Boca le dijo a La Nación que cree que el doping de Maradona va a repercutir en el plantel.
- ¿Doctor Albero?
-Sí, ¿quien habla?
-Del diario La Nación ...
-La verdad es que ando para el c..., hace más de una hora que recibí la noticia desde la AFA y no puedo ni respirar...
El diáologo se produjo anoche, a las 23.14, vía celular. La noticia ya había llegado a oídos de uno de los médicos de Boca, Arnoldo Albero. El hombre tenía la voz entrecortada, casi que no podía hablar. "La noticia me sorprendió muchísimo; estábamos luchando para que esto no suceda... y creo que esta noticia va a repercutir en el plantel...".
Luis Conde, el vicepresidente segundo de Boca, casi que se puso a llorar en la puerta de la AFA. Se subió a un Mercedes Benz y antes de partir con rumbo desconocido, comentó: "Estoy muy triste, anonadado, pibe. No sé qué va a ser de nuestras vidas ahora...". Conde estaba destruido, apenas que se podía sostener en pie. Es, que fue el dirigente que gestionó y logró el regreso de Diego Maradona al fútbol argentino y a Boca.
También se pudieron obtener estas opiniones:
Guillermo Cóppola (representante del capitán): "No puede ser, debe ser un error. Horas antes del partido con Argentinos le hicieron un control interno y arrojó un resultado negativo. No lo puedo creer, tiene que ser un error".
Alfredo Weber (preparador físico de Boca): "Me estoy enterando por ustedes, no se que habrá pasado. Mañana seguramente en el entrenamiento hablaré con Veira, es un golpe duro y espero que esto no repercuta en el plantel".
Eduardo Deluca (secretario general de la Confederación Sudamericana): "Estoy muy triste y consternado. No me esperaba esta noticia, sobretodo porque yo sabía que Boca le había hecho el domingo último un control antidóping que dio negativo. No lo puedo creer".
Ramón Díaz (técnico de River): "Me sorprendió porque había hecho todo paravolver. Sólo espero que se recupere. ¿Si lo llamaría para apoyarlo? Porqué no...".
Ubaldo Fillol (ex arquero): "Estoy totalmente sorprendido, no quiero entrar en detalles porque no sé sobre el tema".
Germán Burgos (River): "La noticia me produjo un shock y es una lástima porque Maradona es un referente del fútbol argentino".
Alfio Basile (Racing): "Sobre este tema no voy a hablar".
Carlos Mac Allister (Racing): "Estoy muy triste y espero que todos tengamos un momento de reflexión para darle paz a Maradona que es lo que necesita. Aunque el control antidóping le de mil veces positivo, sigue siendo el mejor del mundo".

