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Hay imágenes que quedan grabadas en el inconsciente colectivo del fútbol argentino, y la de Enzo Fernández entre lágrimas mientras escuchaba a Lionel Messi despidiéndose de la selección argentina es una de ellas. Con los brazos cruzados y la mirada fija en el capitán, el joven mediocampista sintetizó el sentir de millones: la mezcla inolvidable de gratitud, admiración y la nostalgia inevitable ante las palabras del 10.

Mientras Messi se despedía con un extenso y emotivo discurso de los que fueron más de 20 años portando y defendiendo la camiseta albiceleste, las cámaras de la transmisión oficial captaron el momento exacto en el que Fernández no resistió el impacto emotivo del discurso. Mientras el capitán agradecía el cariño del público y el recorrido compartido con La Scaloneta, Enzo se quebró en llanto y, aunque disimuló el rostro entre sus manos y el cuello de la indumentaria oficial, el momento quedó grabado.
El video se viralizó en cuestión de minutos en redes sociales, donde los fanáticos remarcaron la autenticidad del gesto: la demostración de un hincha que logró cumplir el sueño de jugar al lado de su referente máximo y que, aun en la cima del fútbol mundial, no olvida de dónde viene.

Para entender el llanto de Enzo hay que viajar a 2016. Tras la derrota en la Copa América Centenario, cuando Lionel Messi anunció su retiro temporal de la selección, un adolescente Enzo Fernández de 15 años le escribió una emotiva carta abierta en redes sociales para pedirle que no se fuera:
“Cómo te vamos a convencer nosotros si somos unos muertos. Cómo te vamos a convencer si en nuestra vida tuvimos el 1% de la presión que tenés en tus hombros, que te levantás a la mañana y te mirás al espejo y sabés que una multitud de más de 40 millones de habitantes no solamente quieren que hagas las cosas perfectas, sino que ridículamente se ha impuesto que pueden exigírtelas.
Cómo te vamos a convencer nosotros que no pudimos entender que sos un ser humano, una persona con un talento inigualable, el mejor jugador del planeta, pero una persona en fin. Cómo te vamos a convencer nosotros, si no paramos ni un segundo a darnos cuenta que vos no sos el responsable del enojo que nos provoca perder, que muchas veces tiene más que ver con frustraciones propias que se despiertan.

Mirémonos al espejo y preguntémonos si nos exigimos a nosotros mismos el 1% de lo que le exigimos a este muchacho que, en verdad, ni conocemos.
Cómo vamos a convencerte nosotros, que nos cuesta ver que en el mundo entero te halagan, que en tus vacaciones podrías estar tirado en una playa y estás ahí, corriendo y representando nuestros colores para que fijemos si corrés o si cantás el himno. Hacé lo que vos quieras, Lionel, pero por favor pensá en quedarte. Pero quedate para divertirte, que es lo que esta gente te ha quitado. En un mundo de presiones ridículas, logran sacarle lo más noble que tiene un juego: la diversión.
De pibe seguro soñabas con representar a tu país y divertirte. Verte jugar a vos con la celeste y blanca es el orgullo más grande del mundo. Jugá para divertirte, que cuando vos te divertís, no te das idea lo que nos divertimos nosotros. Gracias y perdón”.

Años más tarde, el destino los unió dentro de la cancha para salir campeones del mundo en Qatar 2022. Por eso, volver a ver a su gran ídolo frente al micrófono apeló directamente a la fibra más íntima del mediocampista de San Martín.

