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NUEVA YORK (dpa) - La Copa del Mundo de 1994 plantó la semilla del fútbol en Estados Unidos, que 22 años más tarde recibirá a la Copa América del Centenario ya con el "soccer" arraigado entre sus costumbres.
Durante 40 años la selección de Estados Unidos estuvo ausente de los Mundiales y, tras el ruido de la llegada de Pelé y Franz Beckenbauer al Cosmos de Nueva York a finales de la década del 70, no había rastros de fútbol en el país.
Por eso la travesía del equipo estadounidense en Italia '90 fue seguido por apenas un puñado de fanáticos, que vieron como el equipo cayó en sus tres presentaciones.
"Nosotros pensábamos que sabíamos lo que era el Mundial porque habíamos visto algo por televisión, pero cuando llegamos ahí se notó que no estábamos preparados. Éramos un equipo de chicos en un mundo de hombres", recordó a dpa Marcelo Balboa, uno de los defensores que estuvieron en Italia.
Cuatro años más tarde, Estados Unidos organizaría la Copa del Mundo y la exigencia estaba en una presentación más digna. El seleccionador, el trotamundos Bora Milutinovic, dispuso entonces una concentración de dos meses en el predio de Mission Viejo, en California.
El plan resultó: Estados Unidos pudo ganarle a Colombia y pasó la fase de grupos para luego caer en octavos de final ante Brasil. "Sacamos el resultado ante Colombia y ahí mucha gente supo en Estados Unidos lo que era el fútbol", dijo Balboa, sobre la única victoria del equipo.
Ese fue el Mundial que llevó a que miles de niños se conectaran con el "soccer". Y algunos de ellos estarán defendiendo la camiseta de las barras y las estrellas en la Copa América Centenario.
"Somos la primera generación que realmente crecimos con el deporte", comentó el defensor Matt Besler, que durante el Mundial de 1994 tenía siete años. "Recuerdo que la definición por penales me atrapaba, igual que el pelo de Carlos Valderrama", agregó Besler, hoy de 29, que fue parte del equipo estadounidense en Brasil 2014.
"El Mundial del 94 fue crucial, no sólo para los niños, sino también para el resto de la gente", dijo en una entrevista con "Los Angeles Times" el capitán Clint Dempsey, que en ese entonces había ya cumplido 11 años y pasaba los días jugando al fútbol en ligas hispanas en Texas.

"En ese momento no conocía mucho de fútbol ni a los jugadores. Fue mi primera experiencia mirando fútbol, pero definitivamente me entusiasmé", admitió a dpa Brad Evans, compañero de Dempsey en los Seattle Sounders de la Major League Soccer (MLS) y que miró los partidos por televisión desde Arizona.
Para el habilidoso volante Graham Zusi, otro de los que estará en la Copa América Centenario, el Mundial '94 marcó su futuro en el fútbol. Fue uno de los niños que salieron al campo de juego en el partido inaugural en el Soldier Field de Chicago. "Nunca había estado en un partido de fútbol antes, así que fue era algo grande para mí", recordó Zusi, hoy de 29 años y jugador del Sporting Kansas City, en la MLS.
El brasileño Dunga levantó la copa y el Mundial había plantado la semilla en el fútbol de Estados Unidos. La creación de la MLS fue la segunda parte del plan. "Nos dijeron que había plata (dinero) para jugar la liga durante tres años, y en ese momento estábamos contentos", recordó Balboa, que jugó la temporada inaugural en 1996.
La liga profesional de fútbol más importante de Estados Unidos y Canadá ya lleva 21 años, tiene 20 clubes -15 de ellos con estadios construidos para el fútbol- y un promedio de 21.500 espectadores en cada partido. Los fanáticos se acercan a ver estrellas como Dempsey, David Villa o Kaká, pero también a disfrutar del deporte, ya florecido.


