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Precisión extrema. Concentración absoluta. En el Tiro Federal como en el consultorio. Juan Carlos Dasque es un hombre afable y, de entrada nomás, pide ser tratado de vos. Comenta que no tutear a un desconocido no siempre es sinónimo de respeto. Hecha la aclaración, el único representante del tiro argentino en Pekín 2008 abre el baúl de su automóvil, maniobra su rifle, selecciona sus municiones y da comienzo a su rutina de entrenamiento en el Tiro Federal Argentino. Uno, dos, tres platos estallan en el aire. El odontólogo se calza las orejeras para proteger su audición del estruendoso sonido que provocan sus disparos. Fija su atención en la mira de la escopeta y, en un silencio sepulcral, se abstrae de todo.
En Sydney 2000 y Atenas 2004 no logró la clasificación olímpica. El año último ganó el oro en los Panamericanos, en Río de Janeiro, y el derecho a participar en Pekín, en la disciplina de fosa olímpica. "Salí en la radio, di muchísimas notas y estuve, también, en lo de Susana Giménez", explica el dentista que, a los 54 años, disputará sus primeros Juegos Olímpicos.
-¿Qué le provoca saber que será el atleta más veterano de la delegación?
-No sé si lo soy. Me siento en plenitud.
-Siempre tuve muchas ganas, pero como la naturaleza es muy sabia todo llega en el momento oportuno. El aplomo y las cosas que siento ahora no los sentía antes. No sé si se atrasó. Trabajé mucho durante cuatro años y lo logré.
-La fosa olímpica no es una disciplina con mucha participación argentina en los Juegos.
-Para nosotros, que en la fosa olímpica se vaya a un Juego es dificilísimo. En Sydney 2000 fuimos después de más de 30 años; no se iba desde Tokio 64.
-Parecen incompatibles la odontología y el tiro a nivel profesional
-Nací en las dos cosas: mi padre era odontólogo y también tiraba, para mí es normal; no es que vayan de la mano, pero podría haber sido escribano y tirador.
-Fueron dos caminos paralelos
-A los diecinueve abandoné el tiro, cuando empecé la facultad. Me recibí, ejercí unos años y luego retomé el deporte. Llevo veinte años representando al equipo argentino en el exterior.
-¿Quiénes son, para usted, los mejores del mundo en esta especialidad?
-Massimo Fabbrizi (Italia), Bret Erickson (EE.UU.), Michael Diamond (Australia), Alexey Alipov (Rusia)...
-¡No! Son tiradores profesionales. Se dedican a esto. Nosotros estamos acostumbrados a otra cosa. Yo trabajé mucho en el consultorio para poder tirar. Recién ahora tengo sponsors y la beca de la Secretaría de Deporte.
-Acaba de llegar de Pekín, ¿pudo observar la cancha?
-Sí. Es compleja y tiene buena visibilidad. Es importante ya saber con qué se va a encontrar uno, porque son todas diferentes; pueden cambiar el fondo, la luz, existen diferentes fábricas de máquinas, y los platos pueden tener salidas más fuertes.
-No hay ningún tipo de manifestación. Sólo observé en algunos noticieros el caso de la antorcha en Francia, pero el problema político no se manifiesta en ningún momento; hay mucha publicidad y se está vendiendo de todo ya.
-Yo no busco los promedios, sólo técnica. Antes de Río de Janeiro me preguntaron si iba a ganar los Panamericanos y yo respondí que iba a hacer un trabajo que venía realizando durante siete meses. Sobre la base de ese trabajo se ven los resultados. Estoy haciendo una preparación dura y la voy a intensificar más todavía.
-Usted dijo alguna vez que le costaba más ganar en la Argentina que en torneos internacionales
-Para todo deportista es difícil ganar en su país, en su tierra. Históricamente he ganado selectivos, sociales, maestrías, pero cuando uno sale al exterior se siente en otro ambiente, más concentrado.
-En agosto no podrá tomar turnos en su consultorio. ¿Les avisó a sus pacientes?
-(Risas) Están acostumbrados.
-Sí, me piden que gane la medalla.

