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Insólito, por un lado; repetido, por el otro. Fue la tarde en la que San Miguel y All Boys descendieron a la primera B y en la que la violencia desató, otra vez, su furia. En los Polvorines, el marco que presentó el estadio fue como si se tratase de la definición de un campeonato; en realidad, San Miguel y All Boys debían ganar, esperar el resultado de Tigre y Central Córdoba y hacer cuentas para no irse al descenso.
All Boys ganó 1 a 0, con un gol de Damián Yañez, de penal, a los 44 minutos del segundo tiempo, pero no le alcanzó, porque Central Córdoba también triunfó y por 1 a 0.
Tanto San Miguel como All Boys empezaron con mucho entusiasmo, pero se desvaneció poco a poco cuando se enteraron del éxito de Central Córdoba -en realidad, de que iba ganando- y de que Tigre, por si fuese poco, penaba en la cancha, hasta con un gol anulado.
Sobre el final llegaron el penal y el gol de All Boys; no alcanzó para nada porque ya había ganado Central Córdoba, en el Tigre. y se desató el escándalo.
Desde una casa lindera con la cancha, seis jóvenes vestidos con la camiseta de San Miguel arrojaron piedras contra los simpatizantes de All Boys. La respuesta no tardó; un grupo de la hinchada de All Boys rompió un muro, convirtió en proyectiles los ladrillos y se generalizaron los incidentes.
Como por arte de magia, desaparecieron de la escena los jóvenes de San Miguel y la policía se enfrentó con los hinchas de All Boys; hubo corridas, gases lacrimógenos, disparo de balas de goma. Así, durante diez minutos, un sector de la cancha fue un caos.
Cuando renació la calma, el comisario Diego Wegener, a cargo del operativo, informó que hubo cuatros personas detenidas; también, que no hubo heridos entre los hinchas, pero seis policías sufrieron contusiones y un patrullero quedó dañado. Finalmente, un medio centenar de hinchas de All Boys dejó la cancha en ómnibus, que fueron escoltados por efectivos de la policía hasta la Panamericana.
Tristeza, desolación, frustración. Esas fueron las imágenes en los vestuarios de San Miguel y de All Boys, al término del encuentro, con ambos equipos descendidos. Alberto Pascutti, técnico de All Boys, muy abatido, dirigió su impotencia hacia otro escenario. "Creía que Tigre podía hacer algo más contra Central Córdoba, teniendo en cuenta que jugó en su cancha; éstas son la cosas que tiene el fútbol. Nosotros hicimos lo que nos correspondía, que era ganar, pero no nos alcanzó. Nos habíamos ilusionado con el grito de la gente, pero después supimos que a Tigre le anularon un gol", comentó.


