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ROSARIO.- Gregorio Manuel "Goyo" Peralta, uno de los grandes del boxeo argentino de todas las épocas, murió en esta ciudad, a los 66 años, como consecuencia de una miocardiopatía. El deceso se produjo anoche, a las 21, en el Hospital Italiano y sus restos, después de ser velados en Entre Ríos 2650, fueron inhumados en el cementerio de El Salvador.
Peralta, sanjuanino de nacimiento y crecido en la ciudad bonaerense de Azul, estaba radicado en Rosario desde hace diez años. Vivía en un barrio humilde y trabajaba en la Dirección Provincial de Viviendas.
"Goyo" Peralta fue campeón argentino de la categoría pesado y llegó a combatir en los Estados Unidos por el título mundial de los medio pesados. Pero, por sobre todo, su nombre quedará vinculado con su histórico rival, Oscar "Ringo" Bonavena.
En épocas en que sólo existían las ocho categorías clásicas, Peralta, cuyo peso natural de pelea rondaba los ochenta y cinco kilos, resultaba demasiado pesado para la categoría de los semicompletos (límite 79,400) y demasiado liviano para la de los completos. Con esa contra debió cargar en el transcurso de toda su carrera de 111 peleas como profesional, que prolongó hasta los 38 años, para imponer su estilo de alta técnica, que desarrolló guiado por el maestro Alfredo Porzio.
El título argentino de los pesados se lo arrebató en 1961 al necochense José Giorgetti, "Kid Tutara", a quien le concedió trece kilos de ventaja. A partir de 1963, desarrolló una lúcida campaña internacional que incluyó una victoria sobre el campeón mundial medio pesado, el estadounidense Willie Pastrano, en Miami, además de dos triunfos sobre Wayne Thornton. Así fue que le llegó la oportunidad frente a Pastrano, en abril de 1964, en Nueva Orleans, pero una herida en una ceja le significó la derrota, en el sexto round.
En el Luna Park, uno de los combates que más se recuerda es frente al medio pesado peruano Mauro Mina, a quien venció en una auténtica exhibición, con una sola mano útil, por haberse lesionado tempranamente la otra. Con Bonavena protagonizó, el 4 de septiembre de 1965, una de las peleas más célebres del boxeo nacional. Bonavena obtuvo el título argentino al vencerlo por puntos, tras derribarlo en el quinto round. Tuvo su revancha cuatro años más tarde, en Montevideo, cuando alcanzó un empate, aunque para muchos de los observadores el verdadero ganador había sido Peralta.
Eran contrafiguras, ya que a la verborragia y estudiada fanfarronería de Bonavena, Peralta oponía la corrección de sus modales, su hablar pausado y pensante, su humildad, su trato siempre afable. Distanciado del Luna Park, por diferencias entre la empresa y su manager, Héctor Nesci, cuando ya se lo consideraba al borde del retiro prolongó su carrera en España, donde estuvo radicado a comienzos de los años setenta y donde venció al publicitado noqueador vasco José Manuel Ibar, conocido como "Urtain".
De nuevo en los Estados Unidos, llegó a pelear dos veces con el joven George Foreman, más tarde campeón mundial, un típico noqueador que sin embargo y pese a los trece años de diferencia, no logró infligirle la cuenta de diez segundos: lo superó primero por puntos y luego, por técnico en el décimo y último round.
"Goyo" fue el mayor de una familia de boxeadores que también incluyó a sus hermanos Avenamar (fue campeón argentino medio pesado), Néstor y Alberto, con quienes alguna vez compartió cartel en una reunión especial de cuatro peleas organizada en el Luna Park como "La noche de los Peralta".
Fuente: DyN



