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El Tecla vive un momento de felicidad. No se crea que el motivo son los cuatro goles que le marcó anteayer a Argentinos Juniors, en la victoria por 4 a 0 de Estudiantes en la cancha de Ferro. Algo de eso hay, pero el nacimiento de su hija Delfina Pilar –el jueves último, a las 11.30– lo supera todo. Lleno de emociones, lo esperan las noches sin dormir, aprender a cambiar pañales, preparar la mamadera; en fin, tareas de las que seguramente no podrá escapar. Más allá de que “la principal responsable” sea su esposa Araceli.
Ernesto Antonio Farías , de 21 años, festejó tanto la llegada de Delfina que en cada grito ante Argentinos movió sus brazos como si estuviera acunando a un bebe, para dedicarle los primeros goles en vida.
“Los goles no se comparan con el nacimiento de mi hija”, aclaró en primer término el delantero pincha en su domicilio de la calle 12 en la ciudad de las diagonales, y enseguida explicó: “¿La verdad? yo esperaba un varoncito, pero todo bien. Soy muy feliz con Delfina. ¿Quién le puso el nombre? Digamos que nos pusimos de acuerdo con Araceli, entre los dos...”
Farías se suma así a la numerosa lista de goleadores surgidos desde la entraña pincha. Sus antecesores, en los últimos tiempos, fueron Bernardo Romeo (ahora en San Lorenzo), José Luis Calderón (Atlas, de México), Martín Palermo (Villarreal, de España) y Luciano Galletti (Zaragoza, de España). “Muchos me comentan lo mismo; seguro que alguien en Estudiantes debe tener la fórmula...”, sonríe.
Pese a que mide 1,74 metro y pesa 75 kilos, el Tecla es un delantero potente, que usa bien el cuerpo y también sabe cabecear. “Mi modelo es Gabriel Batistuta; me gusta su forma de encarar ante el arco rival; y también Hernán Crespo. Pese a que tienen diferentes estilos son dos goleadores implacables que defienden en Europa el prestigio del jugador argentino”, comentó Farías, futbolista que le gusta bajar a buscar el balón y arrancar desde atrás la jugada para llegar con envión al arco rival. “Así me siento más cómodo”, asegura.
En febrero último, cuando Boca vendió a Martín Palermo a Villarreal, los dirigentes xeneizes pensaron en él como potencial reemplazante. Incluso, una persona se hizo pasar por Pedro Pompilio, vicepresidente primero de Boca, para notificarle el deseo por contratarlo. Interés que existió y que –según allegados a Mauricio Macri– todavía perdura si por la entidad de la Ribera no consiguen a Diego Klimowicz, de Lanús, para jugar la Copa Europeo-Sudamericana ante Bayern Munich, en Tokio. El objetivo de Carlos Bianchi es tener un atacante de área para reforzar el sector ofensivo. “Uno siempre se ilusiona con jugar en Boca; recuerdo que se habló mucho, pero uno tiene que trabajar bien en su club y después lo otro llega solo”, dijo el delantero.
En el último torneo Clausura, Farías señaló seis goles y formó un ataque de peso con Galletti. “Ahora que se fue el Hueso a España –así lo llaman a Galletti– , pero igual me complemento bien con Ezequiel Maggiolo, procedente de Los Andes. Es cuestión de tener continuidad. No empezamos bien el campeonato, pero hay jugadores de experiencia para salir adelante. ¿Si Craviotto (por el DT de Estudiantes) se iba si no le ganábamos a Argentinos? No creo, él no nos dijo nada”.
–¿Por cuántos millones de dólares irías a jugar a Gimnasia?
–Mirá, yo llegué al club, hace tres años, como hincha de Boca, pero en este tiempo reconozco que es imposible no sentir cariño por Estudiantes; te vas haciendo hincha a la fuerza.
–¿Entonces?
–Ni por todos los millones del mundo jugaría en Gimnasia...
“Nunca había marcado cuatro goles en un partido”, reconoció Farías tras la victoria por 4 a 0 de Estudiantes sobre Argentinos. Sí anotó dos veces tres tantos: el 18-9-2000, ante Central (victoria por 3 a 2, en Rosario) y el 29 de abril último, en el triunfo por 4 a 0 en Almagro. La última vez que un jugador de primera marcó cuatro goles fue el 19 de marzo de 2000: Facundo Sava, en Gimnasia 6 v. Colón 6, en La Plata. Sergio Martínez señaló dos veces cuatro tantos con Boca en 1997, ante Huracán de Corrientes (4-1) y Gimnasia y Esgrima La Plata (6-1).



