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NECOCHEA.- En la tranquilidad de esta ciudad y en el silencio del hotel Perugia, búnker veraniego de Vélez Sarsfield hasta el 16 del actual, se escucha clara la voz del Turco Omar Asad. Es raro, realmente, verlo de pretemporada. Hace cinco años que no realizaba una; lamentablemente, su vida estuvo más cerca de los quirófanos que de una cancha de fútbol por una maldita rodilla.
En medio de la charla suelta frases duras, con bronca acumulada. Y tan duro es escucharlo que antes de hablar de sus esperanzas es necesario no pasar por alto esta historia, que comenzó el 16 de octubre de 1995, cuando su pierna derecha chocó con el arquero uruguayo Oscar Ferro, en la cancha de Vélez, con ocasión del partido ante Ferro. La acción, paradójicamente, terminó en gol de Asad. Y fue el gol de la victoria por 1 a 0. Nada para festejar, por cierto.
-¿Tenés que reprocharle algo a alguien?
-Sí, a Oscar Ferro, el arquero que me lastimó la rodilla. Creo que ahora está en Perú. Es una mala persona.
-¿Pensás que fue a propósito?
-No, el problema viene después. Tuve una lesión muy seria y nunca recibí una llamada. Cuando volví, jugué un año y dos meses. En ese tiempo, me enfrenté dos veces con él y ni siquiera se acercó a saludarme.
-¿Qué hacés si un día lo tenés cara a cara?
-No le diría nada. Tardé no sé cuánto tiempo en volver a jugar y voy a estar diez meses más parado por la suspensión que me van a dar de la patada en la cabeza que le daría... Más vale que se quede en Perú. Bueno, ahora hablando en serio, a mí no me afecta. Lo contrario pasa con mi familia: lo odian. Si escuchan hablar de él se ponen nerviosos y quieren agarrarlo a trompadas.
-Pero eso tal vez no sea lo mejor para superar el tema...
-Seguro, por eso te digo que ya me olvidé. Me molestó el hecho de que no me llamara. Y yo entiendo a mi familia, porque me ven lastimado y sienten que el culpable es él.
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Son crudos los sentimientos del Turco Asad. Tal vez el tiempo cure las heridas. Para él, "es hora de volver a jugar. Ya tengo 28 años. Pienso en lo que pasó y espero no tener que hacerlo nunca más. Si vuelvo a tener un buen nivel y a hacer goles, la gente va a volver a creer".
-¿Se te cruzó por la cabeza abandonar todo?
-No, no. La única vez fue cuando me operaron en los Estados Unidos, la última. Le pregunté al médico si la operación me iba a permitir volver a jugar y me dijo que sí.
-¿Tuviste mala suerte?
-Sí. Me preguntaba por qué a mí, que no soy un mal tipo ni había hecho nada malo. Eso me dolió mucho.
-¿Te pusiste un tiempo?
-Los médicos dicen que para fin de febrero o los primeros días de marzo puedo estar bien, pero yo me tomaría un tiempo más prudencial; hablo de dos meses y medio o tres.
-¿Te imaginás el regreso?
-Me imagino en un partido importante, con la cancha llena. Va a ser un impulso muy importante para mi vida, para mi familia.
-¿Cuántas veces viste en todo este tiempo el gol a Milan, en aquella final en Japón?
-Dos o tres, pero porque se dio así, qué se yo. Los ve más mi familia; yo, ¿para qué? Por ahí me pongo mal, no me dan ganas de verlos.
-¿Es el recuerdo más lindo que tenés?
-Sí, después están los campeonatos. Los tengo todos grabados.
Omar Asad prepara una nueva vuelta. Con los malos recuerdos aún no cicatrizados del todo, pero siempre con ganas de volver a ser.




