A cinco años del FIFAgate: los detalles de la investigación, la redada del FBI y el escape de un argentino en el desayuno

Los funcionarios de la FIFA son escoltados detrás de las sábanas luego de ser arrestados por las autoridades suizas en el hotel Baur au Lac en Zurich
Los funcionarios de la FIFA son escoltados detrás de las sábanas luego de ser arrestados por las autoridades suizas en el hotel Baur au Lac en Zurich Fuente: Archivo - Crédito: Pascal Mora/The New York Times
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27 de mayo de 2020  • 08:37

El fallido desayuno del 27 de mayo de 2015 en el lujoso hotel Baur au Lac de Zúrich fue epicentro del terremoto que expuso una trama de corrupción y sobornos en la FIFA . El golpe más certero a la estructura del fútbol mundial. Y en Suiza todavía se sienten las réplicas de una redada que puso bajo arresto a dirigentes y empresarios vinculados con la organización. Cinco años después, la investigación sigue en marcha, con varios matices en medio de la pandemia, pero con muchos de los protagonistas bajo la atenta mirada de la justicia de Estados Unidos. El peor desayuno del poder no quedó en el olvido.

Una vista general muestra el hotel Baur au Lac en Zúrich, Suiza, 27 de mayo de 2015. Las autoridades de Zúrich lanzaron el miércoles antes del 65º Congreso de la FIFA una operación para arrestar a varios funcionarios de alto rango de la FIFA.
Una vista general muestra el hotel Baur au Lac en Zúrich, Suiza, 27 de mayo de 2015. Las autoridades de Zúrich lanzaron el miércoles antes del 65º Congreso de la FIFA una operación para arrestar a varios funcionarios de alto rango de la FIFA. Fuente: Archivo - Crédito: REUTERS/Arnd Wiegmann

Eso sí, la impunidad con la se manejaban los dirigentes de FIFA siguió expuesta durante todo 2015. Dos días después de la redada, Joseph Blatter consiguió hoy ser reelegido como presidente de la FIFA al retirarse su rival, Ali bin Al Hussein, de la segunda vuelta en la que ambos debían medirse. "Asumo la responsabilidad de recuperar la imagen de la FIFA . Juntos lo podemos hacer", afirmó Blatter desde la tribuna de oradores tras ser proclamado vencedor de la elección presidencial. El 2 de junio, cinco días después de la la elección, anunció su dimisión y la convocatoria de un congreso extraordinario para elegir un nuevo presidente.

El escape argentino

Según un relato de La Repubblica, de Italia, que cita al diario suizo de lengua francesa Le Matin, Alejandro Burzaco (por entonces CEO de la empresa Torneos) se salvó de la redada del FBI escondiéndose detrás del anonimato de una mesa de desayuno con croissants.

Esa mañana, estaba en el hotel Baur au Lac como los dirigentes de FIFA que fueron atrapados. Pero él logró escapar. ¿Cómo? Quedándose perfectamente inmóvil en la silla del restaurante del hotel cinco estrellas. A diferencia de los demás, Burzaco, madrugador, se había levantado antes que nadie, había dejado su lujosa habitación, bajado al hall y después al salón comedor donde se sirve el desayuno. Era muy temprano y él era uno de los primeros clientes.

Recién había empezado a comer cuando vio entrar los señores vestidos de azul con una pechera donde podía leerse "FBI". Vio a los agentes acercarse y hablar reservadamente con el conserje y sospechó lo que luego sucedería. No se despegó del teléfono. Después de algunos minutos, asistió a la procesión de los siete dirigentes de la FIFA que salían del ascensor esposados, con el rostro marcado por el sueño bruscamente interrumpido. Pero Burzaco, sentado a su mesa, no se inmutó. Mientras el FBI allanaba el hotel, se quedó ahí, donde estaba, quieto, impasible. Como un turista cualquiera. Terminó sus croissants y tomó su café. Y los agentes encargados de la redada no lo reconocieron. Cuando la procesión de los arrestados concluyó y los investigadores se fueron, levantó un brazo para pedirle a un camarero "la cuenta". Y desapareció.

Cuando la policía suiza arribó al hotel, el sol apenas despuntaba. En el lobby hacía rato que esperaban los enviados del New York Times. Era el inicio de la llamada "Operación Darwin", que descabezó a la cúpula de la FIFA y dio inicio al escándalo de corrupción que hoy se conoce como FIFAgate. Algunas horas antes, el empresario escribía lo que sería su última comunicación antes de la fuga. "Rumbo a Zúrich, rumbo al mundo FIFA", fue su escueto tuit.

La noche anterior, la FIFA deliberaba para saber si Joseph Blatter conseguiría o no los votos para ser reelecto. Un ignoto príncipe jordano, Alí bin Al Hussein, le disputaba el trono del fútbol. Burzaco durmió en una suite del Hyatt, otro de los hoteles cinco estrellas que solían usar dirigentes y allegados a la FIFA cuando pisaban Suiza, el país de la pelota. A las 8.30, el empresario argentino se dispuso a desandar las cuatro cuadras que separaban su hotel del Baur Au Lac, donde estaban los dirigentes argentinos como José Luis Meiszner, por entonces secretario general de la Conmebol.

En el camino, recibió dos llamadas telefónicas. Una era de Sergio Jadue, el presidente de la Asociación Chilena de Fútbol quien luego también sería salpicado por el FIFAgate. La segunda, de un periodista. "Una de las dos personas me sugirió que mirara la tapa online del New York Times", evocó el empresario argentino en la corte de Brooklyn, en una de sus declaraciones ante la justicia estadounidense. En el portal del diario ya se anunciaba el megaoperativo policial que ese día se llevaría a siete encumbrados dirigentes de la FIFA presos. Algunos, con lo puesto y envueltos en sábanas para gambetear las miradas de los curiosos. Burzaco, que nunca temió por su suerte.

El abogado John Pappalardo, defensor del paraguayo Juan Ángel Napout, quiso saber más:

-¿Cómo entró?

-El Baur Au Lac tiene dos entradas. Una de ellas está más cerca del Park Hyatt. Yo seguí caminando y golpeé la puerta de ingreso del restaurant. Un guardia de seguridad me abrió la puerta y estuve en el desayunador entre las 8.45, que me llegaron esos mensajes, y las 9 en punto, cuando me sirvieron el desayuno.

Pappalardo siguió:

-¿Y qué le pasó por la cabeza en ese momento?

-Me dije: "Gracias a Dios". Porque diferenciaban entre dirigentes del fútbol y ejecutivos comerciales.

Burzaco contó que, una vez que terminó su desayuno sin que nadie lo reconociera, fue hasta el lobby del Baur Au Lac y, de allí, a la habitación de Meiszner. Pese a que no estaba registrado en el hotel, nadie lo echó. Las escaleras y los ascensores eran un pandemonio de oficiales de policía que buscaban habitación por habitación a los dirigentes involucrados. Después de hablar con Meiszner, salió del Baur Au Lac y fue hasta una típica cafetería suiza, en las que venden chocolate y todo tipo de repostería. Allí tuvo la primera certeza de que, en algún momento, irían a buscarlo.

Se reunió, café mediante, con un abogado que había conocido en Suiza. De esa conversación surgió la idea de abandonar Zurich ese mismo día. Su nuevo destino era Milan, por dos motivos: era el sitio en la Italia continental al que su abogado personal, Mariano Mendilaharzu, podía llegar más rápido. Mendilaharzu estaba en Petra (Jordania) de viaje con su mujer, y jamás se imaginó lo que vendría a partir de ese día. Además, Burzaco tenía la doble ciudadanía, argentina e italiana, por lo que no supondría demasiados problemas entrar en ese territorio. También tuvo un poco de suerte: la alerta roja de Interpol recién se libró cuatro días después, el 1 de junio.

Como contó en su declaración testimonial, Burzaco tenía dos celulares: una Blackberry en la que tenía sincronizada su dirección de correo electrónico laboral, y un iPhone que solía utilizar para sacar fotos. En aquellas últimas horas de libertad, el empresario argentino usaría ambos aparatos para planificar la llegada a territorio italiano. Y al anonimato.

El abogado Pappalardo preguntó por ese periplo:

-¿Cómo llegó a Italia?

-Cuando estuve con el abogado en la cafetería, en el centro de Zürich, llamé a Genaro Aversa, el yerno de Julio Grondona. Aversa y Marcel, un ex secretario privado de Grondona, me llevaron en auto a Milan. Tuve que esperar a que mi amigo y abogado Mariano Mendilaharzu llegara al día siguiente.

El abogado de Burzaco interrumpió sus vacaciones por las redadas en Suiza. El nombre del hombre fuerte de Torneos ya figuraba en la acusación del Departamento de Justicia de Estados Unidos y era cuestión de tiempo que Interpol comenzara a buscarlo y le congelara las cuentas bancarias. Tampoco podía usar sus tarjetas de crédito. Durante 13 días viviría con lo puesto. O con lo que pudiera prestarle su amigo abogado, que se tomó el primer vuelo que pudo desde Ammán, la capital jordana, a Milán.

Ya en Italia, Burzaco hizo todo lo que le aconsejó su abogado. Sólo interrumpió las charlas sobre su situación procesal y lo que vendría para hablar con su familia. Siempre desde un teléfono seguro. Aunque le costó un par de días aceptar la situación, Burzaco supo que regresar a la Argentina no era una opción. Debía pensar en entregarse a las autoridades estadounidenses. Y cooperar para ganarse la libertad.

"Dormí", respondió cuando le preguntaron qué había hecho en Milán. Y añadió: "Supe que tenía por delante un largo camino en Estados Unidos, que necesitaría fondos para tener un buen consejo legal".

Entre esos pensamientos, la estrategia a seguir en los Estados Unidos, la explicación de todo lo que había hecho en los últimos años y, sobre todo, el pasar inadvertido ante las autoridades, transcurrieron esos 13 días en los que era un fugitivo internacional. El 9 de junio, Burzaco y su abogado caminaron la plaza principal de Bolzano, Italia, y se entregaron ante el jefe de la policía local.

La Justicia lo puso bajo arresto domiciliario ese mismo día, y el empresario alquiló una casa en las afueras. Allí pasó 49 días, en los que recibió la visita de su hermano Eugenio. El 28 de julio, y acompañado de dos oficiales del FBI, embarcó en el aeropuerto de Malpensa (Milán) rumbo a Nueva York. Al pisar suelo neoyorquino, el primer oficial de Justicia que vio fue el fiscal Samuel Nitze. El mismo que lo interrogó la semana pasada en Brooklyn.

Novedades del FIFAgate

En abril, el departamento de Justicia de Estados Unidos hizo pública la tercera acusación. Esta vez, apuntó a las empresas de TV que se vieron beneficiadas por los esquemas de corrupción. Y confirmó, por primera vez, que dos miembros del comité ejecutivo de la FIFA fueron sobornados para votar por Qatar 2022 : el brasileño Ricardo Teixeira y el paraguayo -ya fallecido- Nicolás Leoz. La acusación habla de un tercer coimeado , al que denomina como "Co-Conspirador #1" .

En otro párrafo, el documento aporta más datos sobre ese personaje: "En varios pasajes relevantes para esta acusación, el Co-Conspirador #1 era un ejecutivo de alto rango de la FIFA, la Conmebol y la AFA, la Asociación del Fútbol Argentino, miembro de la FIFA y de la Conmebol". El único dirigente argentino que, entre 1999 y 2015 ostentó todos esos cargos fue Julio Humberto Grondona , por lo que todos los caminos llevan a él.

Hay una explicación por la que los fiscales e investigadores estadounidenses no mencionan al histórico dirigente de Arsenal: se murió antes de que se iniciara el proceso. El entonces presidente de la AFA falleció a fines de julio de 2014, menos de un mes después de la final del Mundial de Brasil. El primer proceso formal del FIFAgate se produjo el 27 de mayo de 2015. Otros co-conspiradores o, directamente, acusados, que fallecieron, fueron el estadounidense Chuck Blazer, el paraguayo Nicolás Leoz y el brasileño José Hawilla. Como lo hicieron después del inicio de la investigación, por eso aparecen con nombre y apellido.

Pero el "Co-Conspirador #1" (que todo apunta a ser el alter-ego de Grondona para los investigadores) no aparece solo en la votación del mundial de Qatar 2022. Al parecer, el entonces presidente de la AFA les dio información privilegiada sobre la licitación de los derechos de TV de los mundiales de 2018 y 2022 a dos exejecutivos de Fox Sports que fueron acusados este lunes: el mexicano Carlos Martínez y el argentino Hernán López .

Según el Departamento de Justicia estadounidense, "los acusados, junto con otros, se aprovecharon de la lealtad asegurada mediante el pago de coimas a ciertos ejecutivos de la Conmebol por las Copas Libertadores para avanzar en otros intereses comerciales de Fox, obteniendo información confidencial del Co-Conspirador #1 sobre la licitación para los derechos de TV de 2018 y 2022 en los Estados Unidos". El estadounidense era el principal mercado de Fox Sports. Y en octubre de 2011 la señal se aseguró esos derechos.

La acusación menciona a otro argentino en el esquema de corrupción: Eduardo Deluca . Ex secretario general de la Conmebol, "era -según el departamento de Justicia de Estados Unidos- el encargado de recibir los sobornos de Zorana Danis", la dueña de la empresa ISM, agente comercial de la Conmebol. Las coimas debían servir, entre otras cosas, para que la empresa obtuviera y retuviera los derechos comerciales de la Copa Libertadores. ISM luego se encargaba de revenderlos y, así, conseguía los auspiciantes del torneo. "En varios momentos de relevancia para la acusación, Danis también le pagaba sobornos a Nicolás Leoz (presidente de la Conmebol) para el mismo propósito".

Con el agregado de Hernán López (ejecutivo argentino de Fox Sports que fue acusado en abril), la Argentina cuenta con siete ciudadanos implicados en FIFAgate: Alejandro Burzaco , exCEO de Torneos, sigue en Estados Unidos a disposición de la Justicia estadounidense y sin fecha de sentencia. José Luis Meiszner y Eduardo Deluca, ambos con prisión domiciliaria y con pedidos de extradición rechazados. Lo mismo ocurre con Hugo y Mariano Jinkis: el juez Claudio Bonadio denegó el pedido de Estados Unidos a fines de 2016. Habrá que ver qué ocurre ahora que la empresa Full Play (propiedad de padre e hijo Jinkis) fue acusada formalmente. El argentino José Margulies se nacionalizó brasileño y trabajó casi toda su vida en la empresa Traffic. Tiene 80 años y fue condenado en enero de este año a dos años de libertad condicional por su rol en el FIFAgate, además de pagar una multa de 9,2 millones de dólares.

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