A Estudiantes le salió todo redondo

La victoria ante Gimnasia por 1-0 lo dejó, junto con Colón, al frente de las posiciones; Franco Jara hizo el gol y, más tarde, se retiró lesionado; Pato Rodríguez y Pereyra se fueron expulsados en el tiempo adicionado de un clásico fuerte
Francisco Schiavo
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17 de marzo de 2014  

LA PLATA.- Estudiantes supo qué hacer y cómo hacerlo. No fue poco en el partido que siempre vale doble, un clásico con efecto de cama elástica: con mariposas en el estómago, el 1-0 lo elevó hasta la cima. En el medio del Bosque, sin su gente, entre una arboleda en la que zumbó el abucheo, el Pincha jugó con la cabeza y con el corazón. Fue frío cuando tuvo que serlo y silbó como una pava cuando debió valerse de la máxima temperatura. Como a lo largo del campeonato, se adaptó a lo que le propuso el zigzagueo de un recorrido de aceleración y rebajes, ante un Gimnasia que sólo en la segunda parte se disfrazó de Lobo y por fin dio miedo.

El ganador se moldeó varias veces. Cambió de forma con el protagonismo que asumió Gimnasia, que, de todos modos, no le sacó provecho. Estudiantes no tuvo condicionamientos y, al principio, cedió la iniciativa. Los dos pelearon a pierna firme por un metro cuadrado. El Lobo sintió el aliento, la motivación más pura y avanzó. Pero dejó espacios en el fondo. De un ataque neutralizado a Mussis quedó en desventaja muy temprano, a los nueve minutos, con un contraataque que el Pincha elaboró con calidad certificada. El primer gran acierto fue de Carrillo, que aguantó la pelota y que, de taco, habilitó a Correa. El volante se llevó la segunda mención: tuvo el panorama justo para ver a Franco Jara, por la izquierda, en vez de la primera opción, la más lógica, Román Martínez, por la derecha. Y Jara decoró la jugada con un toque cruzado frente a Monetti. Perfecto. Como el domingo que en todos los frentes cerró el equipo dirigido por Pellegrino.

Aunque no lo dijo, otra vez Troglio no debe haber reconocido a los suyos por un largo rato. Gimnasia, voluntarioso y, a la vez, improductivo, pateó por primera vez al arco a los 35 minutos. Fue un tiro libre de Mussis que obligó la buena reacción de Rulli. Hasta entonces, Correa marcó una gran diferencia por la izquierda y puso en serios apuros a Oreja -reemplazado en el entretiempo- y a Gastón Díaz. De sus pases filosos nacieron los mejores intentos. Tanto que recibió varias infracciones fuertes. Estudiantes había conseguido lo más difícil, el gol (apenas hizo seis en ocho fechas) y tenía que protegerlo como fuera. Eso era más fácil, ya que le hicieron nada más que tres goles.

Un fuerte sacudón

Troglio debe haber aplaudido fuerte en el vestuario porque Gimnasia reaccionó. Ya con Contreras en el campo, los triperos merodearon con frecuencia el área rival. En pocos minutos llevaron más riesgo que en todo un tiempo. No se les dio el empate, en parte, por la mala puntería; y, otro tanto, por el creciente trabajo de Desábato y Schunke en el juego aéreo, más los reflejos de Rulli, que les tapó los gritos a Mendoza y Meza. Fue cuando Estudiantes debió hacerse más flexible. La lesión de Franco Jara cambió el esquema, que pasó a un 4-2-3-1 y por momentos, en los de mayor ahogo, a un 4-1-4-1.

Como en un buen clásico, el nerviosismo se extendió hacia los lados y los tocó a todos. A una jugada fuerte le siguió otra. Estuvieron bien controladas por Loustau, aunque debió haber sido más severo con Licht por brusco y protestón. Gimnasia se volvió alocado. Estudiantes presumió de la ventaja, pero no pudo ampliarla: Correa estrelló un tiro libre en el travesaño y Silva no pudo con Monetti. El clima se encendió con las expulsiones de Pato Rodríguez, que había entrado hacía un cuarto de hora, y de Pereyra, que, perdieron la cabeza entre manotazos al aire.

Los calambres colorearon el esfuerzo. Gimnasia y Estudiantes quedaron sin aliento y expusieron sus recursos. No fueron los más pulidos y, seguramente, no lo serán porque las herramientas, con casi medio torneo, están a la vista. Habrá que superar la tristeza. Habrá que impulsarse con el envión de un partido cuyas sensaciones se reciclarán recién en seis meses.

Festejo y molestia

Franco Jara, autor del gol de Estudiantes, se retiró en el primer tiempo con un dolor en el isquiotibial izquierdo. "La molestia la tenía desde antes, pero no quería perderme por nada este clásico. Salí por precaución", dijo el delantero.

Dieciocho años después

Estudiantes no ganaba en el Bosque desde el 17 de diciembre de 1995: 3-0, con goles de Calderón (dos) y Catán. Desde entonces habían pasado cinco triunfos de Gimnasia y cinco empates en 60 y 118.

El dominio Pincha

Estudiantes se hizo fuerte ante Gimnasia en los últimos diez años: ganó diez partidos y apenas perdió dos; hubo cuatro empates.

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