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No es común que un jugador, en medio de los festejos por haber conseguido tres títulos en seis meses, se abstraiga de todo, baje los decibeles y reconozca que está cansado de las presiones, que disfruta de las vueltas olímpicas con Boca, pero que, al mismo tiempo, las sufre mucho. Roberto Abbondanzieri es el símbolo del antihéroe para muchos, pero fue otra vez él quien, con sus atajadas, resultó decisivo para que los simpatizantes xeneizes festejen otra conquista internacional. No reunirá, para otros, el prototipo del arquero ganador, pero ninguno en la historia xeneize levantó tantas copas como él. A los 33 años, el “Pato” no quiere sufrir tanto; está con la mente puesta en el Mundial de Alemania y ya le puso fecha a su retiro: julio de 2007.
Esto se nota en cada gesto, en cada declaración. Por eso no bien le convirtió el gol a Pumas, salió disparado para el palco y se abrazó con su papá: “Tenía miedo de que se descomponga de tanto sufrimiento porque hacía poco lo habían operado del corazón. No bien terminó el partido y fuimos a la definición por penales, le hice señas a la platea para que lo cuidara porque los penales siempre son para sufrir”, reconoció el Nº 1.
Las imágenes se le cruzaron, todas, en un segundo. Cuando Basile le dijo que pateara él cuando el turno era de Hugo Ibarra –“No sabía que el «Negro» lo quería patear porque era el cumpleaños de su mamá; me enteré en el vestuario. Si no, lo hubiera ejecutado él”– o cuando la final perdida en la Copa Libertadores 2004 en Manizales se le apareció como un flash: “En un momento me acordé de Once Caldas, que yo había atajado dos penales al principio y después erramos todos los tiros. Pero fue como un espejismo porque con Pumas fue distinto. Ahí disfruté de la final. En cambio, con Olimpo, en Bahía Blanca, estuve nervioso y lo sufrí”, reconoció Abbondanzieri.
–Ganaron dos torneos al mismo tiempo, cosa que hasta ahora sólo había conseguido River en 1997; igualaron la marca de Independiente, Real Madrid y Milan, con 15 títulos internacionales cada uno. ¿Era lo último que le faltaba conseguir a Boca?
–Sí; más no se puede pedir. Además, no se olviden de que Boca salió bicampeón en un día y eso nadie lo dijo. Guillermo Ortelli también salió campeón con Boca en el Top Race V6 y por la noche ganamos la Sudamericana. Es una doble satisfacción.
–Bueno, ahora en serio.
–Quedamos en la historia de Boca. Este grupo ganó mucho, pero siempre estamos dispuestos a ir por más, a ponernos nuevos desafíos. Dejamos la huella al ganar tres títulos en menos de seis meses, porque también hay que contar la Recopa ante Once Caldas.
–¿Y ahora?
–Ahora habría que jugar con Liverpool en 2006 para ver si podemos quedar solos arriba y ser el único Rey de Copas.
–¿Es distinto este título con respecto a los anteriores?
–Son diferentes. Este me hace acordar al título de la Copa Sudamericana de 2004, pero tiene un sabor extra porque en una semana ganamos dos torneos importantísimos. Esa es la gran diferencia. Igual, salvo en 2002, siempre se ganaron títulos en Boca.
–¿Cómo llegaron físicamente a la etapa de definición?
–Con lo justo. Lo veía al “Flaco” Bilos en el segundo tiempo y parecía que le faltaba el cajón. Este equipo dejó la vida en cada partido y tuvo una solidaridad enorme.
–¿Demostraron que se pueden jugar dos competencias al mismo tiempo?
–Sí. Igual, mucho tiempo no teníamos. Había que descansar y aprovechar cada entrenamiento. Por eso, más allá de que las concentraciones a uno no le gustan, hay que reconocer que fueron importantes para compenetrarnos en los objetivos.
–¿Creés que fue clave el primer penal de la definición, el que le desviaste a Augusto?
–Fue el que más me gustó de todos los que atajé. Hacía mucho que no atajaba un penal así.
–¿Vos pediste patear el sexto penal?
–No. Primero no pensábamos que íbamos a llegar al sexto. Y después fue Basile el que me dijo que quería que pateara yo. Le pregunté: “¿Me tenés confianza?”, y él me contestó: “Si no confío en vos...” Todavía estoy medio loco, así que no me daba cuenta de las cosas que nos jugábamos. Dudé cuando vi a Ibarra venir para el arco, pero ya estaba decidido que lo tenía que patear yo.
–¿Te sorprendiste con el rendimiento de Pumas?
–Fue un partido medio extraño porque no pensábamos que nos iban a empatar y lo teníamos controlado, pero después se complicó demasiado. Es que ellos volvieron a cambiar su actitud y la forma de jugar en el segundo tiempo, como en el Distrito Federal. El ingreso de Iñíguez nos complicó un poco; nos hicieron el gol; el penal que para mí no fue y...
–Bueno, pero el árbitro Amarilla lo compensó con la tarjeta roja que no te sacó; te tenían que haber expulsado por último recurso, por la mano afuera del área.
–No, para mí era amarilla porque venían cerrando dos jugadores detrás mío.
–Pensar que en un momento casi te vas de Boca y ahora conseguiste tu campeonato Nº 13.
–Sí, realmente. Es increíble, una cosa de locos. Es muchísimo. Uno no se da cuenta todavía porque todo fue muy reciente, pero no tengo dudas de que es muy merecido. Es que en Boca se está sufriendo demasiado. Yo llevo muchísimos años acá y se sufre muchísimo; siento que me sacan años de profesionalismo.
–¿Por qué lo sufrís tanto?
–Porque estoy cansado. Fue un año muy duro, no tuve vacaciones y son muchas responsabilidades. Jugar en la selección para mí es importantísimo y hubo mucha controversia por las declaraciones, cuando yo dije que le daba prioridad al seleccionado y creo que no las merecía. Encima, cuando las cosas no salen bien en Boca se dice que los mayores deben asumir las situaciones o que no se llevan bien con el técnico. Después, de entrada no más, se lo cuestionó mucho a Basile injustamente. Por eso digo que un poquito más y ya está.
–¿Se te vinieron a la mente las críticas en Boca, en la selección?
–Es que en Boca siempre tenés que estar diez puntos. Por eso a veces pienso que estoy un poco cansado de luchar, de sufrir; que mi familia escuche cosas que no son ciertas... El fútbol argentino es el mejor del mundo, pero también el que más sufre. Por eso es el cansancio mental.
–Entonces, ¿qué objetivos tenés para el 2006?
–Tratar de disfrutar atajando en Boca o donde sea y jugar con menos presiones. Sé que en Boca hay presión para ganar cosas, pero voy a intentar manejarlo de otra forma y de prepararme bárbaro para llegar bien, si tengo chances, de ir al Mundial. Ahora, en el primer semestre de 2006, Boca solo disputará el torneo Clausura y no habrá tanta locura.
–Cansancio, sufrimiento... Es un discurso que dista mucho de un arquero campeón.
–Sí. Digamos... En Boca estoy muy bien y muy cómodo. Tengo a toda mi familia junto a mí, eh..., pero nadie entiende lo que es jugar en Boca; es muy jodido jugar en Boca.
–Decís: “Si tengo chances de ir al Mundial”, pero el otro día lo reconoció José Pekerman, que vos sos el titular.
–Sí, pero todos los días tenés de demostrarlo con rendimientos en la selección y en tu club. Yo mantengo una muy buena relación con José y charlamos seguido. Es más: le agradezco que me haya mantenido como titular, ya que yo había empezado con Bielsa, y cuando Marcelo se fue, Pekerman me confirmó en el arco.
–¿Cómo ves la selección?
–Todavía falta corregir cosas, pero vamos a llegar bien al Mundial. Van a haber varios días para descansar.
–¿Descartás un posible pase al exterior?
–No, pero para que se de me tienen que comprar todo el pase. No hay nada concreto, pero si es por gustos me gustaría atajar en Inglaterra.
–¿Te podés retirar después del Mundial?
–Yo no tengo doble discurso. En mi carrera siempre tuve paciencia y esa fue una de mis principales virtudes. Dije que cuando cumpla 35 ya voy a estar hecho. Apuesto a ganar el Mundial y en el 2007 me voy al campo. Sería un sueño poder conseguir el título en Alemania. Después jugaría un año más. Yo tengo contrato con Boca hasta julio de 2007 y ahí me voy a vivir al campo, a buscar paz.
–Y para cuando te retires, ¿pensás en ser DT? ¿Qué te gustaría hacer?
–No, no. Director técnico ni en p... Me voy a ir al campo a descansar, a reflexionar un poco y si después me gusta algún que otro deporte, veré.
Amante del fútbol y del automovilismo, esta vez Abbondanzieri quiere bajar un cambio y encontrar algo de equilibrio en su carrera. Ese desafío, atajando en un club como Boca, parece un objetivo tan difícil como levantar la Copa con el seleccionado en el Mundial de Alemania. Por lo pronto, al Pato lo avalan los títulos y la personalidad de un verdadero N° 1.
278 partidos acumula Abbondanzieri como arquero de Boca: 188 por torneos locales y 90 por internacionales
7,14 fue el promedio de calificación del Pato para LA NACION en la Copa Sudamericana 2005, sobre 7 partidos jugados
3222 días pasaron del debut de Abbondanzieri en Boca: fue el 23-2-1997, en la victoria ante Estudiantes (2-1), por el Clausura
"El Pato siempre aparece cuando Boca lo necesita, lo demostró en este título y en los anteriores. Por suerte me dio una mano porque yo había errado mi penal".
"Nadie sabía que Abbondanzieri iba a patear el sexto penal, sólo él y Basile, pero definió con una gran personalidad. El Pato es muy importante para el grupo".
"Lo de Abbondanzieri fue fenomenal, como si en el arco hubiera estado King Kong. El Pato salvó todo y en el último penal se vistió de héroe y definió la serie él".

