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¿Cuánto puede contar de su vida un muchacho de 23 años? Siempre depende del personaje. Adriano Leite Ribeiro, que nació el 17 de febrero de 1982 en Río de Janeiro, y se crió en la favela Vila Cruzeiro, tiene mucho por decir. Tanto que ya escribió su biografía, que se titula "Anatomía de un emperador".
Y más allá de que más de uno debe estar pensando que hay mucho de exageración mediática y comercial, la infancia de Adriano es ciertamente para un libro. A los siete años, llevaba una vida normal para alguien de su edad en las favelas. Pasaba el tiempo entre estudios y fútbol, y en los ratos libres ayudaba a su abuela Wanda a vender tortas. Con el dinero que ganaba pagaba la cuota social en Flamengo.
Su hisotria cambió para siempre cuando una tarde, desde su casa, observó cómo la policía mataba a un vecino a balazos. Esa imagen lo marcó y se repitió tres años después con mucho más dolor. En otro tiroteo en el vecindario, una bala perdida dio en la cabeza de su padre, que estuvo grave, aunque con el tiempo se recuperó. La bala sigue alojada en el cráneo de su papá. "Pasó varios años con mareos y vómitos por ese problema -contó alguna vez Adriano-. Siempre nos quejamos porque no teníamos dinero para pagar la operación. Ahora que tengo la plata, él no quiere operarse, pasó mucho tiempo, está grande y tiene miedo".
Por su físico imponente, desde chico lo ubicaron como zaguero. A los 15 años lo probaron como volante central y sólo un año después jugó por primera vez como delantero. Carlos Alberto, un DT de las inferiores de Flamengo, fue el que acertó con el cambio. Para esa época, integró el seleccionado Sub 17 de Brasil que fue campeón mundial (1999), aunque jugó poco.
Cuando Inter compró su pase en 2001, lo cedió a primero a Fiorentina y luego a Parma, para que terminara de formarse. Hoy, es la principal estrella del conjunto milanés. A tal punto que el presidente Massimo Moratti se negó públicamente a un intercambio por Ronaldo, con Real Madrid.
Ronaldo, justamente es uno de sus mejores amigos. Adriano tuvo que soportar el enojo del crack del conjunto madrileño, porque no asistió a la fiesta de su casamiento para no acrecentar los rumores de una posible transferencia. Uno de sus objetivos es conseguir un título en el calcio con Inter, pero el principal apunta al Mundial de Alemania 2006: "Siempre sueño que gano la Copa del Mundo con Ronaldo y Ronaldinho Gaucho como compañeros. No voy a parar hasta conseguir que sea realidad".
Su manía por la música empezó cuando el Lobo Mario Zagallo se lo aconsejó en la selección brasileña, para tranquilizarse. Ahora, antes de cada partido e incluso en el vestuario, se lo ve siempre conectado a sus auriculares. Escucha hip hop y Snoop Dogg es su rapero favorito. Más que serenidad, su elección acrecentó la furia goleadora que muestra en la cancha.
La Argentina lo tiene muy presente a Adriano. En la última Copa América, sacó un gol de la nada para el empate de la verdeamarelha en la final. Después, la historia terminó con la victoria brasileña en los penales. Y hace unos días, en el triunfo celeste y blanco en el Monumental (3-1), a punto estuvo de marcarle por segunda vez en una jugada en la que pegó un tiro en el palo.
Pese a ser un jugador consagrado, tuvo un entredicho con Pelé, que dijo que no era gran cosa como futbolista: "Quizá me ha visto jugar poco -escribió Adriano en su libro-. Para mí y mis compañeros, Pelé siempre ha sido un mito, en cambio él encuentra a menudo excusas para criticarme... Pero no es un problema. Me llaman ?el emperador´ pero tengo los pies en el suelo. Y calzo 45 y medio". Así piensa uno de los goleadores más temidos del fútbol mundial. Una de las grandes estrellas de esta Copa de las Confederaciones.
Fecha de nacimiento: 17-2-83, en Río de Janeiro
Trayectoria: en Flamengo, 2000/01 (19 partidos y 7 goles); en Fiorentina, 2002 (15 y 6); en Parma, en 2003/04 (37 y 23), y en Inter, 2001 y 2004/05 (54 y 26). Total: 125 encuentros y 62 conquistas.
Títulos: con la selección brasileña fue campeón mundial Sub 17 (1999) y campeón de la Copa América 2004.

