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Mientras en la Argentina una ola polar provoca bajas temperaturas y las primeras nevadas, en el norte del hemisferio, en pleno Mundial, el calor amenaza con agobiar a los miles de turistas y residentes que asisten a las canchas estadounidenses. El partido decisivo del 19 de julio, dos encuentros de cuartos de final y el que definirá el tercer puesto de la Copa Mundial están bajo alerta máxima debido a una histórica e intensa ola de calor extremo.
El Servicio Meteorológico Nacional de los EE. UU. (NWS, por las siglas en inglés) advirtió que la combinación de altas temperaturas y humedad disparará las sensaciones térmicas hasta los 46 °C en la costa este y el sur del país, en un fenómeno que denominaron la “cúpula de calor”.
Un alarmante informe de la Secretaría para el Cambio Climático de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reveló que 26 de los 104 partidos del torneo representan un riesgo real para la salud de los futbolistas y aficionados. Además, alertó que al menos cinco encuentros podrían superar el umbral crítico en el que se recomienda posponer los juegos.
El cambio climático, señala el organismo, está provocando “fenómenos meteorológicos extremos y olas de calor en todo el mundo” cuyos efectos se hicieron patentes durante la fase de grupos del Mundial. Tras los partidos disputados entre Arabia Saudita y Uruguay y Suecia-Túnez, donde se registraron temperaturas que superaron los 28 grados, el sindicato de futbolistas profesionales solicitó que se aplacen o retrasen los encuentros. “Hace calor para los jugadores, para los aficionados, para todos. Es el cambio climático. Y ahora lo estamos notando en todas partes”, declaró Simon Stiell, secretario ejecutivo de la ONU para el cambio climático.

Solamente tres estadios —Houston, Dallas y Atlanta— cuentan con techo retráctil y sistemas integrales de aire acondicionado para aislar el clima. El resto de las sedes son estadios abiertos expuestos a la radiación solar directa.




