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El resultado en la Bombonera, con Boca venciendo 1-0 en la última jugada a Lanús, afectó con lógica los semblantes de sus respectivos entrenadores, lo que no les impidió ser autocríticos por el déficit de sus equipos ni reconocer al rival. Sólo algo los separó: el reclamo de Mauricio Pellegrino por la patada por la que exigieron expulsión.
“No te escuché una mierda, pero bueno, vamos”, inició Rodolfo Arruabarrena su primera respuesta, con un exabrupto, esbozando una mínima sonrisa que, enseguida y hasta el final, cambió por completa seriedad. “Los tres puntos son importantes, los necesitamos. No merecimos ganar: Lanús fue superior, jugó mejor y mereció llevarse el partido. Sumar de a tres jugando mal nos viene bien para las tablas, pero tenemos que mejorar”, se sinceró en su primer diagnóstico, que amplió: “No tuvimos la fluidez de otros partidos. Fuimos a buscarlo, arriesgando en los últimos 10 o 15 minutos. Hubo un gran trabajo de Álvaro [Montero] y los dos centrales estuvieron muy bien. Somos Boca, tenemos ese corazón y la gente nos lleva adelante”.

“No estuvimos finos con la pelota. Las ausencias tanto de Tomi [Aranda] como de Lea [Paredes], los dos jugadores más importantes del fútbol argentino, resienten al equipo, pero no es excusa. Estos tres puntos significan mucho”, felicitó a sus jugadores por el esfuerzo sin antes dedicarle el triunfo al joven volante, que ya fue operado por la fractura de peroné.
A propósito, en el primer partido sin el 10, todavía piensa la manera de suplirlo: “Hubo un poquito más de juego con la entrada de Lea, que nos lo puede dar, pero no es suficiente. Tomi es el que nos daba la pausa, la velocidad, el pase gol. Esas cualidades las tengo repartidas entre dos o tres jugadores. Hay que tratar de ensamblar. Por momentos, jugará uno, otro o cambiaré de sistema”.
Entonces, le consultaron por Lautaro Bianco, el hábil chico que Boca tiene en la reserva: “Mañana (por hoy) empieza a trabajar con nosotros. Espero que se adapte y lo ayudemos como grupo. Es un chico más que llevo porque veo hace tiempo. Trato de que lleguen para aportar, no para sumar. A los que les doy la chance es porque se la ganaron y dicen presente. Está bueno para el club y el fútbol argentino, que necesita de chicos”, evitó anticipar cualquier elogio para el volante ofensivo de 19 años. Pero sí dejó una pauta para todos, grandes incluidos: “Estoy contento con las ganas y el hambre, es bueno para el grupo. Los necesito a pleno porque hay una seguidilla y soldados que se caen”.
Por último, se refirió a la actuación de Montero, sin empalagarse: “Sabe perfectamente cómo es esto: hacer oído sordo a la crítica y al elogio, que también nos pueden hacer mucho daño. Nos da la seguridad que necesitamos”.
¿ERA ROJA PARA FLORES?
— TNT Sports Argentina (@TNTSportsAR) August 29, 2026
Los jugadores del Granate reclamaban que podía ser para más la patada del jugador de Boca.
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Enfrente, Pellegrino no ocultó el golpe, pero mantuvo el tono bajo, incluso, al referirse a la patada de Leonel Flores a Sasha Marcich. “La jugada es muy clara: la pierna a la altura del gemelo, casi en la rodilla. El linea al lado, el VAR, las cámaras, ni siquiera consultar. Para mí es triste, te queda ese sentimiento”, lanzó el técnico, de 54 años.
Una vez inmerso en el partido, no tranzó entre el merecimiento y las manos vacías. “No nos alcanza”, repitió una y otra vez. “Los presionamos y les quitamos capacidad y espacios. Tuvimos situaciones desde el inicio hasta el final, cada diez minutos. Creo que lo hicimos bien, pero perdimos porque el rival tuvo esa eficacia”, reconoció la labor de los suyos y la virtud boquense.
No quiso jugar para la gente en medio de una racha adversa que marca dos triunfos en los últimos 12 juegos locales. “Estamos en ese momento en el que las cosas no salen. Necesitamos sumar puntos. Tenemos que dar vuelta la página que el equipo hable por nuestro trabajo y seguir unidos”, simplificó el mensaje.


