Viejitos piolas e ídolos: Carlos Tevez le ganó el duelo a José Sand, como Boca a Lanús

Carlos Tevez, de 36 años, define en el área chica: es el 1 a 0 para Boca en Lanús.
Carlos Tevez, de 36 años, define en el área chica: es el 1 a 0 para Boca en Lanús. Crédito: Pool ARGRA
Ariel Ruya
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1 de noviembre de 2020  • 02:29

Carlos Tevez tiene 36 años y es uno de los símbolos de la historia de Boca. Pepe Sand cuenta 40 (3 meses y 14 días) y está en la cúspide de las entrañas de Lanús. Juegan y corren como si tuviesen 20 años menos, como si se tratara de jóvenes promesas con sueños de grandeza. Son enormes. Contagian, entusiasman, convierten a sus compañeros en piezas amables, confiables, aunque alejadas de su estatura.

Anotan goles, se disfrazan de enganche, hacen casi todo bien. A esta altura, que sean una referencia inequívoca de Boca y Lanús abre el debate: son dos fueras de serie -cada uno con su sello, cada uno con su propia jerarquía, porque Apache tuvo un recorrido fascinante en Europa- o la mayoría de sus colegas juega otra liga, subterránea. De un modo u otro, el fútbol argentino se nutre de sus pasiones. Ganó Tevez en la fresca noche del Sur, porque lo acompañó un equipo mejor. Boca pudo golear, pero se frenó en un módico 2-1 en la Copa Liga Profesional, por la zona 4, que comparte también con Talleres y Newell's.

Tevez abrió el marcador con la fortuna del pescador, de frente al arco, como clásico número 9. Cuando el dominio territorial xeneize era asfixiante, Sand encontró el empate, aunque la acción debió ser anulada porque el balón chocó con un puño suyo. A Pepe -que después se disfrazó de número 10 con una asistencia a Pérez- no le importó nada: gritó (gol 130 en 203 encuentros con la camiseta granate) con alma y vida. Fue su séptimo tanto contra la entidad de la Ribera.

Con la ayuda de un puño, José Sand consigue el 1-1; es el séptimo gol del delantero de 40 años a Boca.
Con la ayuda de un puño, José Sand consigue el 1-1; es el séptimo gol del delantero de 40 años a Boca. Crédito: Pool ARGRA

Boca atacó con muchos intérpretes, pero se marea cuando la pelota cae en los pies de Wanchope Ábila, habitualmente a destiempo; en el comienzo del espectáculo el cordobés tuvo una clara ocasión, que chocó con un palo. Después, encontró un rebote y resolvió el 2-1. Lanús no le hacía ni sombra, hasta que Lucas Vera bajó un cambio. De todos modos, los avances del visitante, liderados por Eduardo Salvio, eran una invitación de cumpleaños: cada arremetida tenía aroma a festejo. Los defensores granates preparaban la mesa para el festín ajeno.

Resumen del triunfo xeneize

Todo, en el contexto de la naciente Copa Liga Profesional. Un experimento doméstico, esta suerte de prueba y error en que se convirtió el fútbol argentino, que se ofrece como un excelente banco de pruebas para los equipos que se desempeñan en los torneos internacionales. Boca, el gigante, está obsesionado con la Copa Libertadores: su última vez con ella en sus manos fue en 2007, con Miguel Russo como entrenador (como ahora) y Román Riquelme en la conducción (como ahora, pero desde un escritorio).

Lanús, un club modelo, también se inclina por el éxtasis internacional: disputa la Copa Sudamericana, la misma que logró en 2013. Los dos rivales de este sábado están ante buenas perspectivas. El equipo xeneize está instalado en los octavos de final y espera a Inter, de Porto Alegre. En el cierre de la primera etapa por la Libertadores, se impuso a Caracas por 3 a 0 con dos conquistas de... Tevez. El conjunto granate espía la revancha en San Pablo, luego de vencer al tricolor por 3 a 2 con dos tantos de... Sand.

Miguel Russo le dio mayor protagonismo a Tevez, y éste le responde.
Miguel Russo le dio mayor protagonismo a Tevez, y éste le responde. Crédito: Pool ARGRA

Tevez fue decisivo en el tramo final de la Superliga, que Boca le arrebató a River en el último suspiro. Russo no sólo le dio más minutos: creó otra versión, parecida a la que el hoy capitán tuvo durante casi toda su carrera y que extravió en tiempos de Guillermo Barros Schelotto y Gustavo Alfaro. El 10 juega con ganas, se siente útil, influyente.

Sand siempre es una pieza imprescindible en Lanús, pero Luis Zubeldía -que tiene un año menos de edad que su dirigido- lo arropa con las mejores vestimentas. Literalmente, el correntino puede hacer lo que quiere, desde discutir con los compañeros hasta sugerir tácticas, porque nunca falla, y sí convierte, contagia. Hace mejores a sus compañeros.

Wanchope Ábila volvió a jugar y definió el partido.
Wanchope Ábila volvió a jugar y definió el partido. Crédito: Pool ARGRA

"Si Zubeldía no me pone, lo mato", había bromeado, con la certeza del desquite por la Sudamericana previsto para el miércoles próximo. "Contra Boca quiero jugar. Mientras esté bien voy a tratar de jugar siempre. Obviamente él es el DT, pero con Jorge [Almirón] ya me perdí otros partidos con Boca. Imaginá si me lo pierdo ahora", contaba. Con esa actitud, es imposible relegarlo. Pero Tevez fue mejor. Y Boca ganó con suficiencia, casi sin despeinarse.

Por: Ariel Ruya

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