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Boca acumula 25 partidos invicto, continúa su marcha cómoda como líder del Apertura y mantiene la diferencia de ocho puntos sobre Racing, su inmediato perseguidor, cuando apenas restan cuatro fechas para finalizar el torneo. Se sostiene con una defensa sólida y se las arregla para generar peligro en las redes rivales, aunque la falta de eficacia sea un punto por ajustar. Hasta cuando falla en la definición, suma, pero...
Matemáticas al margen, algo no termina de cerrarle del todo a Boca. ¿Por qué? En los últimos dos encuentros finalizó empatando 0 a 0, frente a Vélez y Racing, pero no pudiéndoles sacar rédito a los contextos favorables. El Liniers, jugó mejor que los dirigidos por Ricardo Gareca, creó más situaciones de riesgo y la figura fue Germán Montoya, que le desvió un penal a Schiavi. Ayer, en la Bombonera, fue más que Racing en actitud y llegadas, generó una mayor cantidad de aproximaciones sobre el arco rival y el futbolista más destacado fue Sebastián Saja, que ahogó varios gritos de gol con buenas atajadas. Sin embargo, en ambos casos hubo errores del propio Boca que no le permitieron, a esta altura, estar pensando en una vuelta olímpica más próxima todavía.
Schiavi dudó y no resolvió como le pega habitualmente desde los once metros; otros compañeros no pudieron convertir situaciones favorables. Ante Racing, el equipo jugó desde los cuatro minutos del segundo tiempo con un jugador más por la expulsión de Pelletieri; y en los últimos 17, pese a quedar 11 vs. 9 por la roja a Teo Gutiérrez, tampoco encontró los caminos para vulnerar al arquero de la Academia.
Envuelto en su propio "yo", acciones que colectivamente y en paredes podía resolver con facilidad, le dio ventaja al rival intentando sus jugadas en lo individual y no tanto en lo colectivo, una de las fortalezas de la campaña hasta aquí. Es como si todos hubieran querido "su gol", y al final no lo convirtió nadie. En varias acciones no tuvo que ver con una cuestión de egoísmo, sino con la presión de asumir una ventaja numérica (en puntos y jugadores) que lo nubló más que beneficiarlo.
Es cierto que una de las lecturas es que Boca gana hasta cuando empata, pero haciendo la sumatoria de sus dos últimas actuaciones, sus contextos favorables para quedarse con los tres puntos lo ponen en una encrucijada sobre "su propio yo". Los dirigidos por Julio César Falcioni no pierden y se encargan de dejar en el camino a todos los potenciales rivales que le fueron surgiendo durante el camino del Apertura: San Lorenzo, Lanús, Colón, Atlético de Rafaela, Vélez, Racing. Pero así como se mantiene vivo y expectante, no haber aprovechado las oportunidades que se le presentaron en los últimos 180 minutos lo dejaron masticando bronca, pensando en la diferencia aún mayor que pudo sacar y no consiguió.
Ya se elogió desde varios puntos la campaña de Boca, que logró sortear obstáculos y lesiones varias, encontrando respuestas no sólo en futbolistas que habitualmente no tenían la chance de ser titulares sino también en la cantera, en las divisiones inferiores. El equipo caminaba tan derecho que cuando se lesionaron Lucas Viatri y Darío Cvitanich, apareció Nicolás Blandi y se destacó; y cuando Blandi sufrió una distensión, quien dejó su huella en una actuación bajo presión al ponerse la camiseta azul y oro fue... Sergio Araujo.
Cada vez que se formula la pregunta sobre quién puede parar a Boca, varios levantan la mano y sugieren alternativas: Lanús, por la calidad del plantel, por cómo se reforzó; Colón, porque después de muchos años intentaba dar el salto de protagonismo ausente; Atlético de Rafaela, porque demostró que puede dar pelea de visitante, aunque su lucha es, claramente, por no descender; Vélez, por un proyecto a largo plazo, aunque se enfocó en la Copa Sudamericana; Racing, por su entrenador y jugadores con muy buenas condiciones técnicas, por la expectativa que había generado la sociedad Gio Moreno-Teo Gutiérrez.
Está en Boca. La diferencia, el invicto y la posibilidad de ser campeón luego de tres años. Está en Boca. Todo lo bueno que estuvo desarrollando en las quince jornadas del Apertura y las fallas que no le permiten soltarse del todo en la carrera al título. Ahora le resta jugar con Godoy Cruz -en Mendoza-, con Banfield -en la Bombonera-, con Arsenal -en Sarandí- y en la última fecha ante All Boys, nuevamente como local.
¿Podrán frenarlo? ¿Podrá perder ahora? Quizás algún cotejo puntual. Pero es difícil pensar que un equipo que no cae derrotado hace 25 partidos pueda tropezar estrepitosamente de ahora en más y, así, aumentar las chances rivales. No da esa impresión. Además, confía en sus posibilidades y, seguramente, sacará conclusiones positivas acerca de por qué no ganó ayer más allá de Saja. Al margen de lo que pueda suceder hoy con Lanús, sin un rival directo en la lucha por el campeonato, las respuestas las sigue teniendo Boca.
10
veces remató al arco de saja, pero chocó contra el arquero y la falta de puntería de sus jugadores
3
veces se aproximó Racing sobre el arco de Orión. La defensa da garantías
3
goles apenas le marcaron a Boca en el apertura. Es récord. Es la primera vez en toda la historia del fútbol argentino que en las primeras 15 fechas a un equipo sólo le convierten esa cantidad.
25
partidos suma boca sin perder. la última vez fue ante lanús, por la 9° del clausura 2011.
11
sola vez un equipo, disputada la 15 fecha, llevaba una diferencia así y no fue campeón: el Boca de la Volpe, en el Apertura 2006



