Brasil quiere el penta

Los sudamericanos vencieron a Turquía 1 a 0 con gol de Ronaldo y el domingo buscarán su quinto título mundial frente a Alemania, ganador de tres copas
Claudio Mauri
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26 de junio de 2002  • 11:40

SAITAMA, Japón.– En este torneo todavía no terminó de moldear una imagen nítida de su fisonomía como equipo, pero la jerarquía de sus hombres colocó a Brasil en la final de una Copa del Mundo por tercera vez consecutiva. No hay críticas ni cuestionamientos, porque los sudamericanos lograron una victoria justa sobre Turquía, más allá de que lo que se puede pedir aún es un juego más lucido para una formación que disputará el encuentro decisivo de Corea-Japón 2002.

Y en eso de desequilibrar por condiciones naturales estuvo Ronaldo, en duda hasta último momento por sus dolencias, con intervenciones contadas, pero todas bien resueltas y, por supuesto, con el gol de la victoria.

Fue un choque de estilos muy marcados, con los turcos moviéndose en función colectiva, con toque y una sólida estructura grupal, y con Brasil mostrando más desequilibrio gracias a las individualidades.

Hubo 20 minutos en los que el perdedor controló a su rival. Ganó la mitad de la cancha con anticipo. Y su mejor situación fue a los 17 minutos, con un cabezazo de Alpay que Marcos envió al córner con esfuerzo.

Coincidió con esa jugada la levantada de Brasil. Como si hubiera sentido el golpe y necesitara mostrar la reacción de un grande, el equipo de Luiz Felipe Scolari tuvo presión, trasladó más gente al terreno rival para sofocarlo con la marca y llevó el juego por los costados con Cafú, por la derecha, y con Roberto Carlos, por la izquierda.

El mejor en esa parte fue Rivaldo, que se abrió pasó con su talento y pudo marcar el primer gol con un par de remates de media distancia. En un segundo escalón se ubicó Roberto Carlos; cada vez que el lateral tomó la pelota y cruzó la cancha impuso su personalidad, aunque en una jugada clara de gol se mostró algo egoísta al no ceder para Ronaldo que llegaba de frente al arco.

Para evitar la caída de la valla turca, se potenció Reçber Rüstü, un kamikaze, capaz de poner en riesgo su cuerpo con tal de evitar un gol.

Sintió Brasil la ausencia de Ronaldinho (suspendido), porque Edilson no tuvo ritmo. Pero no le tocó vivir un momento de angustia: el gol de Ronaldo apareció en el arranque de la primera mitad. Y otra vez mandó la categoría brasileña. El que hizo la jugada fue Gilberto Silva, un hombre del que no se esperaba mucho más que su trabajo de marca, pero que comandó el avance del gol, en el que Ronaldo definió con un puntazo cruzado con la marca registrada de Romario.

Después, Brasil lo ganó bien. Perdió juego porque Scolari hizo un par de cambios que tiró el equipo atrás y Rivaldo ya no apareció en todo su esplendor. Pero le alcanza para jugar su séptima final de la historia. Para su primer duelo mundialista ante Alemania. Y para ir por el penta.

Rivaldo no pudo con el record

SAITAMA (De nuestros enviados especiales).– Finalmente, Rivaldo no logró igualar el récord de marcar goles en seis partidos mundialistas consecutivos. No pudo convertir hoy ante Turquía, por lo que no llegó al registro de su compatriota Jairzinho, en México 70, y el francés Just Fontaine, en Suecia 58. Rivaldo quedó en el segundo escalón del podio junto con el portugués Eusebio, el alemán Gerd Müller, el italiano Salvatore Schillaci y el búlgaro Hristo Stoichkov, con cinco.

Tres finales para Cafú. El brasileño es el primer jugador de la historia que vivirá por tercera vez la experiencia de protagonizar una final de la Copa. Cafú ya jugó en EE.UU. 94 (campeón) y en Francia 98 (cayó ante los locales).

La mitad de los goles . Alemania, con 14, y Brasil, con 16 suman 30 goles a favor, casi la quinta parte (19,48 por ciento) de los tantos convertidos en el Mundial 2002 (154).

Estudian al rival. Michael Skibbe, ayudante del DT alemán Rudi Völler, estuvo en Saitama para observar la semifinal y así estudiar detalles del próximo rival, Brasil, con el que definirá el título el domingo próximo.

Pocos goles en contra. Turquía cumplió un digno papel en el Mundial 2002. El equipo rojo sólo recibió goles en contra ante Brasil (dos en la primera rueda y uno hoy) y uno contra Costa Rica. Luego, el arquero Rüstü mantuvo la valla bien custodiada.

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