

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
Obsesiva y propensa, como lo es, al autoflagelo y a la polémica, la prensa brasileña se desespera por instalar en su medio una discusión que nos involucra. A la luz de la tendencia clara que marcaron este año los resultados entre los equipos de allá y los de aquí, sus diarios y sus periodistas hablan de una paternidad argentina y de una supuesta supremacía de nuestro fútbol en algunos aspectos decisivos del juego.
Si se revisan los datos, no hay nada para contradecirlos: en lo que va de la temporada, los argentinos prevalecieron en todas las series con equipos del país vecino. Considerando los choques entre clubes por torneos continentales, sólo dos veces salió triunfante un conjunto brasileño: aquel encuentro en que Paysandú venció a Boca por 1 a 0, en la Bombonera, por los octavos de final de la Copa Libertadores, y el del miércoles último, cuando San Pablo batió a River por 2 a 0, por la Copa Sudamericana. En los restantes seis choques, la victoria quedó siempre de este lado de la frontera. El dominio se extendió al campo de los seleccionados promocionales: la Argentina venció a Brasil en el Sudamericano Sub 20 -torneo que conquistó el conjunto albiceleste, en Montevideo- y en la final de los Juegos Panamericanos, y hubo un empate en el certamen continental Sub 17.
Hasta allí, lo que marca la realidad. A partir de ella, el folclore de uno y otro lado es lo suficientemente frondoso como para tejer discusiones picantes, graciosas o serias. Es curioso, porque así como los colegas brasileños se clavan el puñal de la frustración por una rivalidad que hoy los muestra perdedores, aquí tampoco es extraña la tendencia a exagerar una presunta -y difícil de comprobar- supremacía del fútbol vecino sobre el nuestro. Superioridad hipotética que sólo se refleja en comparación de palmarés mundiales de los seleccionados mayores. El pentacampeonato brasileño es incontestable; fuera de eso, los choques directos han deparado, generalmente, más satisfacciones argentinas que brasileñas. Lo saben nuestros mayores rivales: cuando les toca jugar con un equipo criollo tienden a disminuir su eficacia.
Allí se dice que nuestros jugadores son más pícaros y nuestros técnicos, más capaces. Aquí, que la habilidad de sus futbolistas es insuperable. Rasgos típicos de la admiración y la envidia que conviven en rivalidades como éstas.
