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Sólo él y unos pocos más sabían, el miércoles último, que ese estadio que visitaba vistiendo la camiseta de la selección argentina se transformaría en su casa muy pronto. Santiago Solari, habitual pieza de repuesto en el andamiaje del equipo de los Galácticos de Real Madrid, entró en el Nou Camp para el amistoso entre la Argentina y Cataluña con el secreto a cuestas de que en junio próximo será jugador de Barcelona, en el primer traspaso de 2005 que conmueve el mercado español.
"Hemos asegurado el concurso de Solari", confirmó ayer Joan Laporta, presidente del equipo catalán, para certificar el inesperado acuerdo.
Solari, de 28 años, tiene contrato con Real Madrid hasta el 30 de junio próximo, pero según las normas de la FIFA está habilitado para negociar con otros clubes seis meses antes de la expiración del convenio. Y, por eso, Laporta aprovechó el primer día que pudo para confirmar el fichaje, que había sido anticipado anteayer por el diario español As.
Al presidente de Barcelona, la llegada del argentino le cierra por cuestiones futbolísticas, ya que cubrirá el sector izquierdo del medio campo, debilitado por la partida de Luis García a Liverpool. Pero también le servirá de venganza por aquel controvertido pase de Luis Figo de Barcelona a Real Madrid, algo que los catalanes sintieron como una traición imperdonable.
En los cuatro años y medio que lleva en el club merengue, Solari se convirtió en un suplente de lujo, un jugador al que muchos elogian por su talento, sacrificio y bajo perfil, pero que siempre permaneció a la sombra de las figuras del equipo. El Indiecito soportó con estoicismo su eterna postergación, pero ahora prefirió mudarse de ciudad, aunque eso signifique pasarse a la vereda del rival más odiado. En ese tiempo, jugó 114 partidos con la camiseta blanca y anotó siete goles. El mediocampista aceptó la política salarial catalana, por lo que no cobraría más de un millón de euros anuales, aunque con notables incentivos por partidos jugados, goles o títulos.
Lo cierto es que Solari ya conoce bien cómo es esto de cambiarse a equipos adversarios. En 1998, llegó, procedente de River, a Atlético de Madrid; allí jugó dos temporadas, tras las cuales abandonó el club colchonero para sumarse al rival de la ciudad, Real Madrid. Pero ahora, el pase es aún más polémico.
