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Cuando el árbitro Juan Pablo Pompei señaló el centro del campo de juego y marcó el final, que selló la victoria de Banfield por 3 a 1 ante Gimnasia y Esgrima La Plata, el estadio Florencio Solá se hizo eco de una explosión de júbilo incontenible.
Los cánticos bajaron desde las tribunas y contagiaron a los jugadores. Ellos corrieron hasta el arco de la tribuna Valentín Suárez, donde se ubicó su fiel y bulliciosa hinchada, y soltaron los ansiados festejos.
Primero fue tiempo para los abrazos, las risas y los gritos. Finalmente hubo una ronda, como si aquel escenario se tratara de un patio escolar, y el plantel de Banfield, titulares y suplentes tomados de las manos, coreó junto a su público y de manera ensordecedora la vieja melodía: "Que vamo’ a jugar la copa..."
La alegría lo desbordaba todo. Por eso, desde lo más alto de la platea, dirigentes y simpatizantes se estrechaban en cientos de abrazos y felicitaciones.
En el palco de honor, Carlos Portell, titular del club, y Eduardo Duhalde, ex presidente de la Nación y el hincha más famoso de la entidad del Sur, llegaron hasta el punto de soltar algunas lágrimas por aquello que sucedía metros más abajo.
Es que por primera vez en sus 108 años de historia Banfield se aseguró su participación en una competencia internacional, y más aún, quedó a un paso de otra hazaña mayor: la posibilidad de jugar la Copa Toyota Libertadores de América.
Pero antes de todo eso hubo un partido. Y en el comienzo, el equipo de Carlos Griguol tardó en acomodarse, en encontrar las marcas y sufrió algunas distracciones.
La primera fue a los 25 minutos, cuando tras un tiro libre ejecutado por el mejor jugador de la cancha, José Luis Sánchez, el balón llegó hasta la cabeza de Rodrigo Palacio, que lo desvió hacia atrás para que, con otro golpe de cabeza, esta vez de Gabriel Amato (llevaba 30 segundos en el campo de juego tras su ingreso por el lesionado Eduardo Bustos Montoya) empujara a la red por el ángulo derecho del arco defendido por Juan Carlos Olave.
Es cierto, había cierta paridad de aciertos, la que también tuvo su correlato en un equilibiro de errores. Sobre el final del primer tiempo, a los 40, otra vez un centro, desde la izquierda del ataque del equipo visitante, ejecutado por Yllana, cayó en el área de Mariano Barbosa y Marcelo Goux lo convirtió en gol tras otro golpe de cabeza. Era el empate parcial del equipo visitante.
En el segundo tiempo el ganador salió más convencido en la búsqueda del protagonismo del partido y en tres minutos lo definió. A los 6, con un golpe de cabeza de Javier Sanguinetti, sacó ventaja nuevamente, luego de que la pelota golpeó contra el palo derecho y dejó sin posibilidades a Olave.
Después, a los 9, con el penal ejecutado por "Garrafa" Sánchez, tras la falta cometida a Gabriel Amato.
Allí, para muchos se terminó el partido. Incluso algunos jugadores del Lobo platense ya dejaban entrever la resignación frente a un resultado que parecía inmodificable.
En tanto, los jugadores de Banfield y sus hinchas aguardaron hasta el final para soltar un nuevo hit, "que de la mano, de Julio César, todos la vuelta vamos a dar" o aquel otro "yo te sigo a todas partes donde vas, cada vez te quiero más". En fin, un canto al fútbol.
Después de los festejos en el campo de juego, que se prolongaron en el vestuario, el DT de Banfield, Julio César Falcioni, señaló: "Los jugadores merecían este halago, porque ya alcanzamos dos objetivos importantes: ubicar muy bien al equipo en primera división, sin pensar en el descenso en los próximos dos años, y por primera vez clasificar al club para una copa internacional, como la Sudamericana, lo que se logró con el sacrificio y la capacidad de ellos. Ahora, resta ingresar en la Libertadores".
LA FIGURA
Jugó para los rusos
"Garrafa" Sánchez, el habilidoso jugador de Banfield, de muy buena tarea, fue observado, junto a Daniel Bilos, por dirigentes de Torpedo Metalur, de Moscú.
LO CURIOSO
Una fecha histórica
El 13 de junio es una fecha para el recuerdo en Banfield. Ayer, por primera vez se clasificó para la Copa Sudamericana; en 1987, lograba uno de sus ascensos a primera.
LO INSOLITO
Se equivocaron de cancha
Los policías que custodiaban el ómnibus de Gimnasia se confundieron y lo guiaron hacia Lanús. Por ello el partido comenzó 10 minutos más tarde.

