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RAFAELA.- Afiliado al pragmatismo y algo distante de la geometría del fútbol, Carlos Trullet sobrelleva este tiempo con austera satisfacción y recurre a un original manual de declaraciones. Ante la demanda mediática, el entrenador de Rafaela fija un límite; intenta una barrera. Transcurre un momento en el fútbol argentino en donde su equipo se ha transformado en una buena señal de renovación.
Trullet mira su obra con un íntimo orgullo, pero no se habitúa al protagonismo que Atlético consiguió este año. Se siente su hacedor sin dejar de asombrarse por las repercusiones. "Vamos a seguir sacando fotocopias de las notas", responde, luego del triunfo de Rafaela ante Unión, el club del que es hincha de toda la vida. Fue la segunda victoria sobre el Tatengue en pocos meses, luego del éxito en el último B Nacional, donde se coronó.
-¿El aprovechamiento de los recursos de la propia cantera es una de las claves?
-Siempre prioricé a los futbolistas educados en la institución. En Rafaela me encontré con una camada altamente competitiva y los resultados en estos dos años han sido sobresalientes y de crecimiento paulatino. De cualquier manera, los más jóvenes deben seguir madurando ante las mayores exigencias, como nos propone la primera división. Por ejemplo, Oscar Carniello es un extraordinario jugador, pero recién cumplió su quinto partido en este torneo; lo mismo sucede con Martín Zbrun; también con Fabricio Fontanini, que si bien jugó la última temporada en primera, vivió una experiencia traumática (descendió con Quilmes). También con Alexis Niz, que no sólo carece de antecedentes en este ámbito, sino que además esta aprendiendo el oficio de zaguero. Por eso, me siento orgulloso de estos chicos, pero tenemos que seguir trabajando.
-No se lo ve expresar las emociones de una forma muy elocuente. ¿Lo siente así o ese sentimiento va por dentro?
-Los jugadores no me van a ver muy eufórico, lo vivo como siempre. Hablamos internamente y coincidimos en que hay que tener los pies sobre la tierra. Si seguimos golpeando con buenos resultados en los próximos partidos, ¿por qué no aspirar a dar una pelea distinta de la que imaginábamos? Pero hay que ser cautos: mientras nos permitan seguir sumando, armaremos un colchón de puntos para soportar con tranquilidad esas rachas negativas que en cualquier momento pueden venir.
Pese a contar con un plantel largo , con jugadores promovidos desde la escuela de fútbol que dirige Víctor Bottaniz, y otros aún jóvenes pero con dos o tres años en la B Nacional, Rafaela incorporó a once futbolistas. Hasta aquí, Trullet utilizó sólo a Fabricio Fontanini y Darío Gandín en la formación inicial; esto parece ser un contrasentido a la política de presentar productos propios.
-¿Cómo motiva a la mayoría de los que se incorporaron para este campeonato y que, por ahora, sólo juegan en Reserva? Son los casos de Hugo Iriarte, Lucio Filomeno, Sebastián Carrera y el colombiano Jherson Córdoba, entre otros...
-El jugador es inteligente y sabe leer la situación, yo no me comprometí con nadie a otorgarle un lugar sin que se lo ganara. Diría más: a igualdad de condiciones, todos saben que tiene prioridad el que nació en el club. Trato de ser lo más justo posible porque creo que esto es lo que más me conviene a mí. Se les debe hacer entender que hay que estar bien preparado, porque en este deporte siempre aparece una oportunidad. Sin embargo, si hay alguien que no está a gusto, no tengo problema en gestionarle la salida del club; esto está hablado con todos desde el primer momento.
-¿Se puede trazar un panorama más objetivo luego de cinco fechas?
-Todavía no están todos los equipos con su fisonomía definida, pero entiendo que Boca se está consolidando como un equipo muy fuerte y que Vélez, a pesar de los traspiés de la última semana, va entrar en una buena competencia. En el caso del Fortín, no resulta nada fácil suplir jugadores desequilibrantes que ya no tiene en cantidad. Además, me gusta San Lorenzo, a pesar de que no lució frente a Belgrano, un rival muy incómodo por el oficio en la recuperación de la pelota. Por otro lado, Lanús, dado el recambio y el tiempo de trabajo de base, es otro de los que tienen argumentos para sostener un nivel competitivo. Por supuesto, no puedo dejar de mencionar a Godoy Cruz, que ha trascendido a sus entrenadores con un estilo de juego y una línea futbolística para destacar.
Con esta descripción del torneo Apertura, el técnico del líder transfiere la proyección de los favoritos hacia afuera. No niega que este romance que lleva por lo menos cinco meses le otorga una respetable base de sustentación. Con todo, prefiere el camino de la prudencia, al fin y al cabo, la condición de bisoño equipo en este nivel invita a continuar su evaluación.
Desde julio de 2009,cuando firmó su primer contrato con Atlético de Rafaela, dirigió 83 partidos (dos torneos de la B Nacional, una serie de Promoción ante Gimnasia y Esgrima La Plata y estos cinco del torneo Apertura), ganó 46, empató 17 y perdió los restantes 20. Una regularidad inusual: ganó 20 partidos de 43 jugados fuera de Rafaela. En Barrio Alberdi, 26 de los últimos 40, donde sólo perdió cinco en toda su gestión.

