Cerro Porteño-San Lorenzo, por la Copa Libertadores: el Ciclón no pudo conservar la ventaja y fue eliminado

CONMEBOL Libertadores Ronda de 16
  • 2
Cerro Porteño

Cerro Porteño

  • Joaquín Larrivey /
  • Óscar Ruiz
  • 1
San Lorenzo

San Lorenzo

  • Adam Bareiro
Fernando Vergara
(0)
31 de julio de 2019  • 21:41

Siempre duele perder y sólo el tiempo dirá de qué manera asimilará San Lorenzo este golpe. El mazazo es mayor. Los síntomas de cambio y el regreso de Juan Antonio Pizzi habían provocado una gran expectativa en los azulgranas, pero el Ciclón quedó eliminado de la Copa Libertadores en los octavos de final después de caer contra Cerro Porteño 2-1 (la ida había terminado 0-0). Ahora, los paraguayos serán los rivales de River en los cuartos de final.

En estos tiempos, el club de Boedo vivió un proceso de cambio de entrenador en mitad del río. La era de Jorge Almirón se había hecho insostenible y el arribo de Pizzi le brindó nuevos aires a San Lorenzo. Ahora, con la eliminación, habrá que ver cómo sigue el derrotero azulgrana en días en los que además concretó la llegada de los hermanos Oscar y Ángel Romero. Anoche, el conjunto de Boedo resignó la audacia y la ambición, las virtudes que más réditos le habían dado en el primer tiempo. Y también le faltó oficio para asegurar el compromiso.

Presión, despliegue y concentración fueron algunas de las premisas de San Lorenzo en el arranque. El equipo de Pizzi plasmó en el juego inmediatamente un dominio a partir de la ocupación de espacios que produjo con el laborioso despliegue de sus mediocampistas. En este rubro hubo dos abanderados, Lucas Menossi -siempre bien parado- y Gerónimo Poblete, más abocado a colaborar con la defensa. En ese inicio, los azulgranas exhibieron un esquema 4-3-3, con Héctor Fértoli y Ezequiel Cerutti por los costados, pero dejando varias veces libre el callejón para que pudieran trepar los laterales. Marcos Senesi y Fabricio Coloccini, en el fondo, eran otras de las cartas fuertes de los visitantes.

El resumen del partido

Consciente de la trascendencia del compromiso, el Ciclón no se permitía desatenciones. Y en días de eternos debates acerca de la correcta utilización del VAR, San Lorenzo sacó provecho de una clara infracción de Salustiano Candia sobre Fértoli. Tras un envío cruzado, la pelota superó al paraguayo, que enganchó al veloz extremo santafecino. En un principio Wilmar Roldán marcó la falta afuera del área, pero después se apoyó en la tecnología. Así, a los 18, Adam Bareiro marcó su primer gol en San Lorenzo y abrió el marcador.

Con la diferencia a favor, el conjunto de Pizzi tuvo la saludable actitud de no refugiarse en ella sino que se lanzó nuevamente en pos de aumentarla. Generó buenas acciones colectivas y se apoyó en el sacrificio de Bareiro. Cada avance de Fértoli era una puñalada por la izquierda. El ex jugador de Newell's era uno de los que se destacaba en el ida y vuelta. Mientras, el fondo de los locales seguía dando ventajas y en el cierre del primer tiempo Fernando Belluschi desperdiciaba una gran oportunidad cara a cara con Juan Pablo Carrizo.

A Cerro Porteño le faltaba algo fundamental: capacidad de agresión. Sin gestación en el medio, la mayoría de las veces apostaba a pelotazos largos que partían del pie izquierdo de Fernando Amorebieta.

Sin embargo, la postura del equipo de Miguel Ángel Russo fue opuesta en el segundo tiempo. Subió la intensidad ante la necesidad de encontrar el empate y a los 11 llegó la igualdad. En una jugada Bruno Pittón llegó muy tarde, cruzó a Oscar Ruiz -su ingreso le aportó a los paraguayos una mayor movilidad- y Joaquín Larrivey marcó el 1-1 de penal.

Oscar Ruiz celebra el gol de la victoria de Cerro; lo sufre Cerrutti, de San Lorenzo
Oscar Ruiz celebra el gol de la victoria de Cerro; lo sufre Cerrutti, de San Lorenzo Crédito: AFP

Cerro mejoró y vino desde atrás, de menor a mayor. Sin grandes demostraciones futbolísticas, pero con garra y determinación revirtió el marcador. Se lanzó. Fue por la hazaña y la consiguió. A los 18, Carrizo mandó un centro desde la izquierda y Ruiz apareció por el segundo palo para conectar de cabeza. Una recuperación impensada, tremenda. Y un golpazo para San Lorenzo, que a esas altura ya era desorientación y nervios. Reinaba la desesperación y nunca tuvo chances de igualar el tanteador.

Sin demasiada claridad, los paraguayos le tiraron el equipo encima y lo ganaron con el corazón. San Lorenzo tuvo un gran primer tiempo en Asunción, aunque pagó las desatenciones defensivas del segundo. Cerro Porteño no se dio por muerto. Empujó, intentó. Y ahora lo espera River. Con un detalle adicional: será el regreso del arquero Juan Pablo Carrizo al Monumental, luego del descenso en 2011, equipo en el que era el arquero titular.

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