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Salió primero del vestuario, como pocas veces sucedió durante su corta estada en Independiente. En un rincón había quedado el buzo de entrenador de Independiente, ese que vistió con orgullo durante poco más de dos meses. Osvaldo "Chiche" Sosa tenía mucho por decir en su despedida del conjunto de Avellaneda. Pese a que el rostro denotó calma, el dolor fue el motor de cada palabra. Entre bronca e ironía, una frase retumbó por Mataderos: "Nunca dirigí un equipo grande".
Los dirigentes le habían comunicado el miércoles último que ante Chicago dirigiría el último partido. La flaca campaña en el Apertura y el fastidio del público aceleraron la decisión del presidente Andrés Ducatenzeiler. Desde entonces, Sosa respetó el silencio. Claro, hasta ayer...
"Vine a Independiente para cumplir un contrato de 15 meses, no uno de cuatro o cinco. Esas no fueron las condiciones que me plantearon al principio, cuando me fueron a buscar. Si sabía que esto iba a suceder, no hubiese aceptado el cargo. Tenía muchas ganas de seguir, pero soy un empleado del club y acaté las órdenes", comentó.
La desazón fue grande porque Independiente era la oportunidad que tanto había esperado Sosa, luego de tantas batallas con equipos acostumbrados a pelear por evitar el descenso.
-Con esta campaña, ¿piensa que podrá dirigir otro equipo grande?
-Nunca dirigí un equipo grande. Lo lamento mucho por la gente y por el club en el que yo jugué (en 1968), pero Independiente ya no es un equipo grande. No sé quién es el culpable...
Unos pocos segundos de silencio describieron la sorpresa general. Y después, casi sin pedírselo, llegó una explicación más amplia. "Me prometieron que iba a dirigir el equipo en la Copa Libertadores del año próximo y un torneo local completo, y que iban a incorporar jugadores de nivel para conformar un plantel competitivo. Nada de eso sucedió. Vinimos para trabajar y sólo competimos domingo tras domingo, incluso jugamos varias veces entre semana. Entiendo que así son las reglas del juego, pero nunca pudimos hacer un trabajo serio como teníamos pensado para Independiente", afirmó.
Sosa se despidió justo cuando el equipo consiguió ante Chicago la segunda victoria consecutiva. La anterior había sido ante Atlético Rafaela por 2 a 1, el 5 del actual, en Quilmes. Al menos esos dos éxitos maquillaron el magro desempeño de los Rojos en el Apertura. La suerte era conocida desde mucho antes del partido de ayer. Sosa vivió el encuentro con calma. Apenas si se levantó un par de veces del banco de los suplentes. José Manuel Vázquez, su ayudante, dio las mayores indicaciones. Eso sí: Sosa disfrutó la victoria. Así lo indicó ese puño en alto en el final.
"Es verdad que se hizo una mala campaña, pero yo no soy el culpable. Si hay uno, seguro que no soy yo. Asumí con un plantel que estaba formado y que se conocía poco; encima, no habían podido hacer una buena pretemporada. Pocos tuvieron en cuenta esas circunstancias", dijo.
Quedaba poco por decir a esas alturas. Apenas una mención para el plantel. "Quisiera agradecerles a los muchachos porque se brindaron en todo momento. Las cosas no salieron, pero ellos dieron todo. Dirigí hasta hoy -por ayer- gracias al esfuerzo de todos." Ahora sólo quedará resolver la desvinculación. La situación no será sencilla, ya que Sosa exigirá que se le pague todo el contrato, que vencerá en diciembre de 2004.
El club estuvo representado por el vicepresidente Fernando Sciaccaluga: "Sosa debe estar dolido por esta situación. Es un muy buen tipo, pero el fútbol es así... mandan los resultados. Lamentamos mucho esta situación, pero buscamos lo mejor para Independiente".
Sosa asumió la dirección técnica de Independiente el 10 de agosto último, en reemplazo del renunciante Oscar Ruggeri. Durante su conducción, el equipo de Avellaneda disputó once encuentros; ganó dos, empató tres y perdió seis. La historia concluyó ayer. Y, como en todo final abrupto, con despecho, los dos se despidieron sin mirarse.
Todo indica que Independiente definirá mañana el nombre del sucesor del DT Osvaldo Sosa. Por una cuestión deportiva y económica, José Omar Pastoriza encabeza las preferencias de los dirigentes y es casi un hecho su elección. Con menos posibilidades quedaron César Luis Menotti y Américo Gallego.
El presidente Andrés Ducatenzeiler encabezó las negociaciones y mañana, en la reunión de la comisión directiva, informará las condiciones de los tres candidatos. Según trascendió, Pastoriza se desvinculará hoy de Talleres, después del partido ante Quilmes, en Córdoba. "Los tres candidatos tienen consenso entre nosotros y con la gente. Por eso no va a haber inconvenientes. En breve tomaremos una decisión", dijo el vicepresidente Fernando Sciaccaluga.

