

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.

Lejos están de calmarse los ánimos... Siguen las derivaciones del caso del zaguero de Quilmes Leandro Desábato, acusado del delito de "injuria racial" en perjuicio de Grafite, delantero de San Pablo, en el choque entre ambos equipos por la Copa Libertadores, el miércoles último. Ayer, en el Monumental, los hinchas cerveceros encontraron la manera de expresar su disconformidad por las peripecias que vivió el plantel que dirige Gustavo Alfaro en tierra brasileña, por la detención de Desábato, liberado bajo fianza el viernes último.
"Grafite Macaco", decía una bandera ubicada en la popular visitante, mientras que otra, con la estampa de la camiseta de San Pablo con el N°9 , mostraba una leyenda irónica: "Blancanieves", rezaba. Los cánticos de los hinchas visitantes no se hicieron esperar: poco antes de que comience el encuentro, los fanáticos ratificaron aquella presunta consideración racista que Desábato tuvo dentro del campo de juego, en San Pablo. "Tocala vos/Dámela a mí/El que no salta es un negro de Brasil...", decían los del equipo del Sur. Que, por cierto, extendieron su malestar hacia el técnico de River, Leonardo Astrada, que en los días previos al choque se mostró inflexible ante la posibilidad de postergar dicho encuentro por una necesidad puntual de Quilmes. "Che Astrada botón/Che Astrada botón/Sos un negro de m...", bajó desde la cabecera Centenario, ocupada en un setenta y cinco por ciento.
El descontento hacia el DT del equipo de Núñez también se manifestó en una bandera blanca. "Astrada, un pueblo sufrió con vos", decía con desprolijas letras negras, en relación al secuestro de su papá. El repudio de los visitantes, con cánticos discriminatorios, se potenció en la misma medida en que River aumentó su diferencia futbolística, con buen juego y goles. En el entretiempo, una situación puntual marcó el contraste entre la dura realidad y un ideal que todavía no llega a concretarse: mientras en el campo de juego se extendió una bandera con un mensaje que pugnaba por "la no violencia", la respuesta, en la tribuna, fue con más agresiones verbales.
Acaso los hinchas de River ubicados en la popular Almirante Brown ensayaron una suerte de respaldo para los quilmeños, con "el que no salta es de Brasil", pero se diluyó rápido cuando los insultos se dirigieron hacia el DT Astrada.
En los vestuarios, los jugadores buscaron olvidar el episodio de San Pablo, pero todas las preguntas lo orientaron en ese sentido. "Todos estamos dolidos por lo que sucedió; pasar 48 horas encerrados en un hotel implica una desgaste mental muy importante. Creo que todo estuvo orquestado para perjudicar a Quilmes, pero no fuimos ni somos racistas", comentó Pablo Galdames, notoriamente molesto y aún lejos de olvidar lo sucedido. Al igual que la mayoría de la gente de Quilmes que ayer fue al Monumental para respaldar al equipo, pero que también cayó en la tentación con actitudes que lejos están de aquietar las aguas...
Leandro Desábato, jugador de Quilmes que protagonizó el incidente con Grafite, y que derivó en su detención en Brasil, permanece en su ciudad natal, Cafferatta, en Santa Fe, con una licencia especial hasta pasado mañana.
Según anunció el cuerpo técnico del equipo del Sur, Desábato no atraviesa por un buen momento anímico y por eso tendrá unos días de vacaciones. A su regreso, el jugador realizará una conferencia de prensa y contará su versión.
"Leandro (por Desábato) no está bien; vivió unos días de mucha tensión y por eso está descansando con su familia. Quedó golpeado por el trato que recibió, y esperemos que se recupere pronto", comentó el entrenador Gustavo Alfaro. Según se supo, Desábato habría dado una entrevista a la cadena O´ Globo, de Brasil.



