El emotivo mensaje de Hernán Crespo, campeón de la Copa Sudamericana con Defensa y Justicia: "Hacía un año que no veía a mis hijas"

Hernán Crespo, con sus hijas: el campeón que recuperó el afecto de la cercanía
Hernán Crespo, con sus hijas: el campeón que recuperó el afecto de la cercanía Fuente: FotoBAIRES
Ariel Ruya
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23 de enero de 2021  • 21:26

Dirige a un equipo de fútbol como cuando era un número de 9 de selección: de traje y corbata. Ahora, tiene un pequeño escudo verde y amarillo del lado del corazón. La misma elegancia: la que ensayaba en el área rival, con goles de colección en River, Inter, Chelsea, Milan y la selección y ahora, cuando conduce a un humilde equipo de autor. Corbata azul, camisa blanca y zapatos oscuros italianos para disfrutar, con las palabras justas, de un fenomenal campeón.

Defensa y Justicia, un conjunto de ascenso reconvertido en marca internacional, es el campeón de la Copa Sudamericana, con el sello de su propia idiosincrasia -posesión, ataque, dominio total-, con el empuje de un señor de cabellera platinada que apenas tiene 45 años, dirigió solo 86 partidos -Módena, Banfield, Defensa-, y ya tiene un título de prestigio bajo el brazo. De Módena, su ópera, Ferrari y Lamborghini... a Florencio Varela, con algunas escalas intermedias.

El abrazo de Crespo con sus hijas

Era dueño de un haras y hoy camina por las calles aledañas al pintoresco Norberto Tomaghello. A Hernán Crespo no se le caen los anillos: cenó en los mejores restaurantes del mundo, habla tres idiomas, fue príncipe en estadios con leyenda y hoy, ahora mismo, enseña táctica y estrategia en un rincón del conurbano profundo. Llora, se ríe, vuelve a llorar. Se abraza con todos los que pasan por su lado, sellada la victoria sobre Lanús por 3 a 0 en Córdoba. Un campeón que es una pequeña gran obra de arte. Abrazos, más abrazos. Con todos y cada uno. Con Alejandro Kohan, el Profe Kohan, que también se emociona como un niño, como si fuera su primera vez.

Crespo abraza a Frías, un defensor que... era número 9 y abrió el marcador
Crespo abraza a Frías, un defensor que... era número 9 y abrió el marcador Fuente: AP

Hasta que pasan sus tres hijas, Nicole, Sofía y Martina, que viven en Italia. Parece un bebé en brazos de su madre y sus tías. Se contienen mutuamente. Se vuelven a reír. Hablan en español, aunque todos -él, ellas- son mitad argentinos, mitad italianos.

Decía tiempo atrás: "Lo peor de todo es no saber cuándo voy a volver a ver a mis hijas. Uno tiene que convivir con las propias cicatrices por lo que eligió". Contaba casi, casi, un año atrás: "Para mí es durísimo, tengo a mis hijas y a su mamá allá, en Parma. Tengo la tranquilidad de hablar todos los días con ellas, de hacer videollamadas. Va casi un mes y eso me hizo saber lo que se venía para acá. El dolor o los miedos que la gente está teniendo ahora, yo los viví antes porque estaba muy al tanto de lo que pasaba allá". Se refería a la pandemia, a la distancia.

Una imagen que vale más que...: Crespo, el campeón
Una imagen que vale más que...: Crespo, el campeón Fuente: AFP

Ahora, le volvió el alma al cuerpo. Casi como un campeón. "Me genera muchísimo. Es hermoso por mis hijas, hacía un año que no las veía. En la vida hay que hacer sacrificios. Había motivos por esa elección personal. Que hayan visto el mejor partido de la historia de Defensa y Justicia., fue una locura. Orden, valentía, coraje, de creer en una forma. Yo pongo arriba de la mesa una idea, y ellos la bancan. Sin los jugadores, los entrenadores no somos nada. Somos una acumulación de ideas", dice. Y mezcla todo en la emoción: táctica y afecto.

Aplausos para Zubeldía

Ahora mismo, Crespo lanza una invitación. Independiente no quiso, no supo esperarlo y en su lugar se inclinó por Julio César Falcioni, que representa todo lo contrario en términos de filosofía de juego. Experiencia y cautela. En el Monumental lo miran de reojo: es el hijo pródigo que le dio la Copa Libertadores 1996, pero que nunca volvió. Lo saben todos: algún día, Marcelo Gallardo se va a ir. Entre colosos, hasta le hace un guiño al joven hincha de San Lorenzo que alguna vez fue: con el triunfo del Halcón, el Ciclón jugará la próxima Copa Libertadores.

El resumen de la final

Elogia a Lanús: "Es para aplaudir lo que hace Lanús y Luis Zubeldía. Yo no soy mejor que él porque gané. Quiero felicitarlo por el trabajo que viene haciendo hace muchos años."

Recuerda de dónde viene. "Esto arrancó en junio de 2012, el trabajo tiene varios años. Hay que tener disciplina, no bajar los brazos, pensar que no hay que cortar camino... el de la educación, también. Hay que respetar a todos. Nosotros les dimos un mensaje a la sociedad, deportivo y social, de que hay que creer en sí mismos. De sostenerse entre otros".

Y aplaude a sus jugadores. "Jugaron un partido excepcional, un partido que difícilmente se ve en una final. Puse sobre la mesa una idea y ellos la bancaron. Les diré gracias eternas por lo que hicieron en el camino, que fue durísimo. Si no hubiera encontrado un grupo tan fuerte, unido y convencido, esto no hubiera sido posible".

Se levanta y se va, como un campeón, de la sala de prensa del estadio. Las chicas lo esperan afuera, detrás de la puerta del entrenador.

El instante final: Defensa campeón por primera vez. igual que Crespo desde que es entrenador.
El instante final: Defensa campeón por primera vez. igual que Crespo desde que es entrenador.

Por: Ariel Ruya

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