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Una sensación extraña, mezcla de incertidumbre y sospecha, se percibe tras chocar con los números finales de la transferencia de Sergio Agüero a Atlético de Madrid. Acusaciones de corrupción, cifras millonarias, porcentajes repartidos son el epítome de una negociación que se cerró hace un mes, pero que sólo fue anunciada oficialmente ayer.
La denuncia de Karl-Heinz Rummenigge, presidente de Bayern Munich, que imputó a Julio Comparada de pedir un porcentaje sobre los 20.000.000 de euros que había ofrecido el club alemán por Agüero, obligó a Independiente a ser demasiado cuidadoso en el momento de hacer pública la venta del jugador.
Pero más allá de la buena predisposición de los dirigentes de los Rojos, la transferencia aún deja dudas. ¿Dónde está el 25 por ciento que el empresario Samuel Liberman dice tener del pase del jugador? Independiente vendió el 90 por ciento a cambio de 23.000.000 de euros con una cláusula que lo exime de cualquier reclamo de terceros que pudieran exigir derechos económicos sobre el delantero. Siempre que el entorno de Liberman fue consultado, la respuesta fue contundente: somos dueños de una parte, más allá de que el club de Avellaneda se adjudicara la totalidad del pase jugador.
Entonces resulta extraño que un grupo empresario no reclame la cuarta parte de una operación millonaria. Tanto Comparada como los dirigentes de Atlético Madrid negaron un acuerdo previo con Liberman, que ni siquiera se presentó en el juzgado donde se tramita la convocatoria de acreedores de Independiente.
Definida la negociación entre los Rojos y el equipo español, es momento de escuchar la explicación de Liberman y compañía, si es que, como se da a entender, sus quejas y reclamos nunca existieron. En esta disputa de intereses, Agüero tuvo una gran virtud: nunca se metió, jamás opinó. El se dedicó a jugar, a divertirse con la pelota, se refugió en el campo de juego, donde se siente más cómodo.
El pase de Agüero es récord e histórico para el fútbol argentino. Desde la venta de Diego Forlán por casi diez millones de dólares que Independiente no sacudía el mercado de pases. El dinero que ingresó aquella vez por Forlán fue malgastado, según opositores a Andrés Ducatenzeiler, el entonces titular de los Rojos. Ahora el club de Avellaneda tiene una nueva oportunidad para demostrar que los dichos de Rummenigge no tenían por qué existir. Y que el ciento por ciento de Agüero siempre le perteneció.

