Defensa y Justicia-Unión, Superliga: el Halcón empató en el final pero no le alcanzó

Argentina Superliga
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Defensa y Justicia

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Unión Santa Fe

Unión Santa Fe

  • Augusto Lotti
Matías Baldo
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31 de marzo de 2019  • 18:00

El sueño que Defensa y Justicia fue construyendo gracias a su histórica campaña se terminó abruptamente en la noche del domingo: empató 1-1 frente a Unión en un resultado que finalmente fue intrascendente por el empate de Racing frente a Tigre. El Halcón no pudo recortar la diferencia de cuatro puntos y visitará al Cilindro de Avellaneda el próximo fin de semana sin chances de arrebatarle el título a la Academia.

Clasificado a la Copa Libertadores por primera vez en su historia y reconocido en forma casi unánime como el mejor equipo del fútbol argentino, en Varela encontraron argumentos para soñar con un título que no será pero que, pese a la tristeza circunstancial, no opacará un campeonato grabado en la memoria de sus hinchas.

"Pase lo que pase, Halcón de Varela, gracias por volar", agradecía una bandera colgada en la popular, el sentimiento generalizado de una parcialidad que disfrutó del mejor torneo de su equipo.

Después de la derrota en Paraná, Defensa ya no dependía de sí mismo: necesitaba un guiño de Tigre frente al Racing devenido en campeón.

Con el cuerpo en Varela y la mente en Victoria, con los ojos en el Norberto Tomaghello y los oídos en el José Dellagiovanna, los hinchas de Defensa sufrían por duplicado. En la popular, en la platea y en los palcos se rezaba por el gol de Defensa y se imploraba por un milagro de Tigre. El dueño de la radio retransmitía para sus compañeros de cancha hasta que narró la noticia que nadir quería escuchar: "Gol de Racing".

Unión, con el siempre pragmático Leonardo Madelón, visitó Varela con dos líneas de cuatro bien replegadas y una presión baja que le cedía la conducción a los centrales del Halcón, plantados en la mitad de la cancha. La calidad y el panorama de Lisandro Martínez, la figura de la noche, complicaban el plan de un Tatengue que, aunque asediado, resistía los embates.

Defensa no se desesperaba pesr a la urgencia. Con paciencia, calma y temple hacía circular la pelota hasta encontrar espacios para verticalizar. Leonel Miranda, nuevamente en posición de cinco como primer eslabón en la cadena futbolística de Sebastián Beccacece, lastimaba con pases en profundidad que tenían a Ciro Rius como objetivo favorito. El local acumulaba oportunidades pero de a poco se transformaba en víctima de su propia impericia.

Unión estaba al acecho. Un cabezazo de Maximiliano Cuadra había advertido al fondo del Halcón pero fue a los 31 minutos cuando Unión gozó de su chance más clara: Julio González cortó un centro, enganchó en el área para salir pero se encontró con Franco Troyansky, quien le extirpó la pelota en posición de gol y ejecutó automáticamente un remate con destino de red hasta que se encontró con el cruce providencial de Martínez.

Defensa se fue frustrando ante el apremio y el gol de Racing. Insistente, dejó espacios en el fondo que Augusto Lotti capitalizó en una contra para adelantar al Tatengue a los 89 minutos. La zona Defensa y Justicia, escenario de tantos milagros, era ahora una pesadilla.

Pero Defensa siguió yendo y, tras un gol anulado por off-side, encontró el empate en un tiro libre de Matías Rojas, de exquisita pegada, mientras Tigre igualaba el marcador en Victoria. El grito, entre lágrimas, de los hinchas de Defensa despertó su ilusión pero ya era tarde: Unión sacó del medio y Diego Abal decretó el final del partido.

Los fanáticos despidieron a sus jugadores con una estruendosa ovación, orgullosa de un equipo que escribió la página más gloriosa en la historia de su club. El plantel se dirigió a ambos extremos de la cancha para recibir las caricias de una hinchada igual de dolida. Con la decepción de no haber conseguido la chance de definir al campeón en el mano a mano frente a Racing, hinchas y jugadores se fueron cabizbajos por el resultado pero con el orgullo y el agradecimiento de haber volado alto.

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