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Por Diego Morini
LA NACION
Reluce Floresta con su equipo en la máxima categoría después de 30 años de espera. Mira desde lejos aquel 13 y 14 de marzo de 2000 cargado de angustias cuando All Boys estuvo dos días clausurado por un oficial del Juzgado Comercial número 23, secretaría 45, a cargo del juez Páez Castano, por el pedido de quiebra de dos ex empleados que trabajaban en la utilería (Eduardo Moreno Martínez y Hugo Santis) por 152.000 pesos. Ya no cuentan esas cuestiones, quedaron en el pasado los diez meses de sueldos atrasados a los futbolistas y recitales cada fin de semana para abonar salarios y evitar lo que finalmente sucedió: la quiebra. Sigue bajo la condición de equipo de barrio, pero está agrandado.
Sumó diez refuerzos (Cristian Fabbiani como la máxima referencia), sostuvo a su DT José Pepe Romero y mantuvo la estructura que alcanzó el ascenso y está identificada con el club: Nicolás Cambiasso, Fernando Sánchez, el Chino Ariel Zárate y Marcelo Vieytes, Matías Rudler y Carlos Madeo. Pero nada es casual y uno de los actores principales de esta historia es el presidente del club, Roberto Bugallo, un ejecutivo que desembarcó en Floresta a mediados de 2000 y con habilidad llevó su proyecto hasta el fútbol de los domingos.
De aquellos días en los que una asamblea decidió destituir a Pablo Brey como presidente del club y le dio la posibilidad a Bugallo de tomar las riendas del club, aparecen flashes del camino recorrido: el descenso en 2001, la construcción de dos tribunas, la de la calle Miranda con dinero de los socios y de la calle Chivilcoy con un préstamo de la AFA, el pago del concurso de una quiebra por 5 millones de dólares, que se redujo a U$S 2,2 millones y que antes de fin de año se terminará de cancelar (quedan dos cuotas de $ 200.000), dos ascensos, el de 2007/08 a la B Nacional y el de 2009/10 a la primera. "Estoy feliz por haber luchado tanto para sacar adelante a All Boys. Tomamos un club en quiebra, destrozado. Un club que creemos ahora es un pequeño ejemplo. Desde un principio conseguimos gente que nos apoyara y que confió en Roberto Bugallo como persona", le dijo el mismo Bugallo a LA NACION.
En todos estos años no sólo se invirtió dinero -se habla que se han gastado cerca de 15 millones de pesos-, también se realizó un trabajo importante: cambiar la imagen de All Boys ante la casa del fútbol. Bugallo se encargó de ganarse la confianza de Julio Grondona, tanto que en 2007 se lo había elegido para tomar el control de Racing, cuando la entidad de Avellaneda fue intervenida. Finalmente no se concretó ese movimiento, un desafío que Bugallo quería asumir, se dice que es el club que amó de pequeño.
Por eso sus energías se concentraron en su verdadera pasión, All Boys. Bugallo y compañía pusieron dinero de sus bolsillos para mantener este proyecto. "Todos los dirigentes han colaborado. Estamos trabajando para seguir por el mismo camino ahora que estamos en primera. La idea es que cuando uno deje la presidencia todo pueda seguir funcionando como hasta ahora", comentó Bugallo. Los dirigentes en cuestión recuperarán el dinero, según se estableció en una asamblea, cuando se vendan alguno de los futbolistas -se habla del 60 % de algunas de las transferencias-.
El proyecto deportivo también resultó determinante. Fue Romero el que devolvió al equipo a la primera B Nacional y lo llevó a primera. El único hombre que tuvo el privilegio de disfrutar dos ascenso a la máxima categoría: en el 1972 como jugador y en 2010 como entrenador. En él se refleja la identidad del barrio.
"Sigue siendo un club de barrio, pero que se encuentra institucionalmente preparado. El desafió de All Boys es tratar de copiar lo bueno que hicieron clubes como Argentinos, Banfield o Lanús. Este plantel tiene una gran identificación con el club. Hay varios chicos que somos hinchas del club y que sabemos lo que nos costó llegar hasta acá, por eso vamos a defenderlo a muerte y transmitirlo a los chicos nuevos", comentó Cambiasso, el capitán del equipo y pieza clave en los ascensos.
El proyecto de primera división también se tomó como otro gran reto. Se potenció el plantel con 10 caras nuevas, con nombres como los de Lucas Rimoldi, Hugo Barrientos. Sebastián Grazzini y Fabbiani, el jugador mejor pago (se habla de 340.000 dólares al año), que se desgarró en el primer ensayo en el club y está en duda para el Apertura.
El sueño está en marcha y todo comienza ante Racing. Una nueva aventura en primera, que parece lo encuentra agrandado a All Boys, un club con elementos para creer que todo esto no es casual y que su imagen encaja con lo que la AFA quiere.
1,3 son los millones de pesos que invertirá la entidad de Floresta por mes en el fútbol profesional. Además, comenzará a estudiar el proyecto de trasladar sus divisiones menores a Ezeiza, ya que recibió la donación de unos terrenos donde piensa construir un complejo deportivo.



