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Quizás fue la piedra basal, el punto de partida del ciclo más brillante de la historia de Boca, que incluyó festejos de todo tipo. Hace diez años, Carlos Bianchi se calzó por primera vez el buzo de entrenador xeneize y dirigió su práctica de bautismo en Tandil. El 2 de julio de 1998, el Virrey arribó a la Posada de los Pájaros, después de trabajar para la televisión durante el Mundial de Francia 1998, y conoció al plantel, que luego lo llenaría de éxitos.
Con su llegada, comenzó una década pintada de azul y oro, con 16 títulos desde aquel Apertura 1998, que fue el primero que dirigió Bianchi y cortó una racha de seis años sin vueltas olímpicas. En dos períodos, el DT más exitoso de la historia xeneize consiguió nueve coronaciones, cinco internacionales y cuatro locales. Muchos de sus lineamientos se mantuvieron seguramente con el paso de los años, ya que Boca siguió festejando y, además, actualmente, el DT es Carlos Ischia, su ayudante de campo en aquel primer período.
"La pretemporada la habíamos empezado con Ischia, mientras Carlos todavía estaba en el Mundial. Hacía mucho frío y trabajábamos con tranquilidad. Los jugadores lo esperaban con gran expectativa y algunos temían que no los tuviera en cuenta", recuerda Julio Santella, preparador físico de aquel equipo, que hasta ese momento había acompañado a Bianchi en el exitoso paso por Vélez y en la olvidable experiencia en Roma, de Italia.
Bianchi, que actualmente tiene 59 años, aterrizó en Tandil en el avión privado de Mauricio Macri, el por entonces presidente de Boca, quien había arreglado el vínculo con el DT, en mayo, luego de que Héctor Veira renunciara. El flamante técnico llegó al mediodía y almorzó junto al plantel sopas y pizza y, a la tarde, condujo su primera práctica.
En sus primeras horas, Bianchi empezó a dejar su sello y, en ese primer entrenamiento, motivó especialmente al joven Juan Román Riquelme y se reunió aparte con Guillermo Barros Schelotto y Martín Palermo para asegurarles a ambos que serían los delanteros titulares, según consigna el libro Carlos Bianchi, el último virrey. Ese trío de ataque conserva un lugar grande en la historia xeneize. "En Boca, hay que acabar con el conventillo y crear un código disciplinario. Voy a reunir a los jugadores y aclararles que el que habla fuera del grupo, se va", señaló el DT en privado antes de asumir, según señala el mismo libro escrito por el periodista Miguel Angel Rubio.
"Bianchi fue el mejor técnico que tuve en mi carrera. Era una persona tranquila y sencilla, que sabía explotar al máximo las cualidades de cada jugador", le cuenta a la lanacion.com Mauricio Serna, volante central en aquel primer equipo. "No se le escapaba nada, siempre llegaba primero a los entrenamientos, jamás faltaba y le daba confianza al jugador. La mano de Carlos todavía se nota en Boca. El empezó la mejor etapa de la historia del club", completa Chicho. "Era muy claro con sus conceptos. Sólo me habló tres veces y la última fue para felicitarme después de la Intercontinental 2003", rememora Raúl Cascini, hombre del segundo ciclo.
En esos primeros días, Bianchi ya había optado por prescindir de Diego Latorre, Claudio Caniggia y sabía que se iría Néstor Fabbri. El debut fue el 9 de julio en un amistoso con victoria ante Rosario Central por 4 a 2. El DT apostó por una base que se mantendría con el tiempo y que le daría sus primeros títulos: el bicampeonato, que incluyó el Apertura 98 y el Clausura 99 , y la racha récord de 40 partidos invicto . La formación salía de memoria: Córdoba; Ibarra, Bermúdez, Samuel y Arruabarrena; Cagna, Serna y Basualdo; Riquelme; Barros Schelotto y Palermo.
"Uno de los cambios que instauró fue entrenar en la Bombonera, algo que no habían hecho otros técnicos. No sé si nació una mística, pero fue el comienzo de diez años muy exitosos", dice Santella. "Boca se hizo fuerte y dábamos un plus. Nos inculcó la importancia de lanzarnos a ganar torneos internacionales y también lo logramos", explica Serna.
Después de aquel comienzo de éxitos, Bianchi llevó a Boca a conquistar América al ganar la Copa Libertadores, en 2000, título que el conjunto de la Ribera no conseguía desde 1978. Ese año, se cerró con la obtención de la Copa Intercontinental con una victoria sobre Real Madrid , en Japón, y del Apertura 2000 . Pero, en 2001, hubo más y la Copa Libertadores volvió a quedar en la Bombonera.
La segunda mitad de ese año transitó por caminos más espinosos. El 21 de septiembre de 2001, Bianchi anunció que no renovaría su contrato y se iría del club a fin de año. Dos días más tarde, tras un éxito sobre Lanús, Macri intentó retenerlo y el DT dejó la sala de conferencia de prensa . Su primer ciclo finalizó con la derrota ante Bayern Munich, en Japón, por la Copa Intercontinental .
En 2002, Oscar Tábarez ocupó el banco azul y oro, pero, tras un año sin vueltas olímpicas, se marchó. Los caminos de Bianchi y Boca volvieron a unirse y los fanáticos xeneizes festejaron la navidad de ese año con la noticia de que el Virrey empezaba su segundo ciclo al frente del club .
"Por suerte, Carlos quiso que me quedara. Tuve suerte de que me dirigiera. Bianchi ya tenía un nombre en el club y pasó a ser mucho más ídolo por volver a ganar todo", señala Cascini y agrega: "Tenía una línea de conducta y, por lo que me habían contado, fue la misma persona que en su primer ciclo".
Los éxitos se sucedieron rápido de nuevo, con un 2003 de película. Bianchi asumió el 7 de enero y logró la Copa Libertadores (hoy, hace 5 años) , la Intercontinental al superar, en Japón, a Milan , y el torneo Apertura e igualó la trilogía de 2000. En 2004, Boca volvió a jugar la final de la Libertadores, pero cayó ante Once Caldas, en Colombia, y, tres días después, el 4 de julio, Bianchi se fue del club por sus diferencias con los dirigentes .
Desde su alejamiento, otros seis técnicos pasaron por Boca y la impronta de éxitos se mantuvo. El Chino Benítez ganó la Copa Sudamericana 2004; Alfio Basile, la Recopa, en 2005 y 2006, la Sudamericana 2005, el Apertura 2005 y el Clausura 2006; y Miguel Angel Russo, la Copa Libertadores 2007. Miguel Angel Brindisi, Ricardo La Volpe y Carlos Ischia, el DT actual, no lograron festejar.
Boca vive sin Bianchi hace cuatro años, aunque su estela siempre está presente en la Bombonera. Sólo el tiempo dirá si habrá un tercer virreinato, aunque lo seguro es que hace 10 años comenzó una década de película de la mano de un entrenador que no conoce de límites.



