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MILAN.- "Es el desafío de mi vida. A veces cierro los ojos y me imagino festejando una victoria con la casaca rojinegra. No voy a parar hasta conseguirlo porque no moriré sin jugar en Milan." Fernando Redondo era puro entusiasmo cuando pensaba en, finalmente, poder debutar en ese club italiano; así lo declaró al periódico La Gazzetta dello Sport días atrás. Y el lunes último puso en marcha ese anhelo en los entrenamientos con el plantel milanés.
Sin embargo, ahora todo parece derrumbarse, una vez más. Los dolores en la rodilla derecha -la misma que le impidió vestir oficialmente esa camiseta desde que llegó a Italia en 2000- volvieron y el calvario continúa, ya que los médicos no descartan tener que operarlo nuevamente de los ligamentos.
"Tras ser revisado por nuestro cuerpo médico, no se excluye la hipótesis de una nueva operación en los ligamentos de la rodilla derecha", confirmó Jean Pierre Meersseman, coordinador del servicio médico del club italiano. Sin embargo, los médicos no quieren apresurar una decisión al respecto y por eso consultarán a dos especialistas fuera de la península, para luego resolver la mejor forma de recuperación.
Redondo estará hoy en Amberes, Bélgica, donde será revisado por el doctor Marc Martens, mientras que el lunes próximo viajará a París para ser observado por el doctor Gerard Saillant. Las autoridades de Milan confían en ellos ya que Martens operó al holandés Ruud Gullit, y Saillant, al brasileño Ronaldo, ambos por lesiones muy similares.
El volante argentino, de 33 años, fue transferido de Real Madrid a Milan en US$ 17.000.000 en agosto de 2000. Redondo estaba en el mejor momento de su exitosa carrera: acababa de ganar la Champions League con los merengues y había sido elegido el mejor jugador de ese torneo. El pase venía a coronar una temporada 1999/2000 brillante.
Sin embargo, en las primeras prácticas en Milan sufrió una contractura en el muslo derecho que le impidió debutar ante Dinamo Zagreb, por la Liga de Campeones. A los pocos días, cuando se reponía de esa lesión, sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha. Desde entonces, nunca pudo vestir la casaca rojinegra, tal su deseo.
En octubre de 2000 lo operaron por primera vez, y en julio de 2001 entró por segunda vez en el quirófano para una "limpieza de rodilla". En enero último, en Buenos Aires, se le realizó una "exploración tendinosa", ya que en el proceso de recuperación sufría una inflamación crónica de la vaina del tendón rotuliano derecho. Tres intervenciones que se suman a todas las que había tenido en su trayectoria (ver aparte).
Por esta imposibilidad de jugar oficialmente, en septiembre de 2001 Redondo decidió renunciar a su remuneración de US$ 250.000 mensuales, hasta tanto estuviera en condiciones de reaparecer.
Su último partido oficial fue el 24 de mayo de 2000, cuando Real Madrid ganó la Champions League al vencer a Valencia por 3 a 0. En ese momento tuvo la gloria. Desde entonces, sólo vive un calvario que no encuentra fin.
La carrera de Fernando Redondo mezcló éxitos deportivos e importantísimas lesiones de las que siempre se recuperó. Surgido de la cantera de Argentinos Juniors, en 1990 pasó a Tenerife, de España. Allí sufrió su primera lesión importante: en la temporada 1992/1993 se rompió los ligamentos de la rodilla izquierda y permaneció 130 días inactivo.
Su buen desempeño en el equipo de la isla hizo que Real Madrid fijara sus ojos en él. En 1994 pasó al conjunto merengue , pero en su primera temporada en la capital española sufrió la rotura parcial del ligamento interno de la rodilla derecha, por lo que estuvo fuera de las canchas durante 122 días.
En la siguiente temporada recibió un golpe de Mendiguren, de Athletic Madrid, y se quedó sin jugar cuatro meses. Su última lesión importante fue en la temporada 1996/1997, cuando se resintió el ligamento interno de la rodilla derecha; la rehabilitación le demandó 50 días.
Esa extensa enumeración de dolencias, empero, estuvo alternada por los títulos que ganó con Real Madrid en seis años: una Copa Europeo-Sudamericana, dos Ligas de Campeones, una Supercopa española y dos torneos de Liga.
