El día que a Ramiro Funes Mori lo encerraron en River para que no se fuera y los secretos de su personalidad

En dos años, el defensor ganó todo en Núñez, pegó el salto a Europa y es titular en la selección; sus técnicos de inferiores cuentan cómo forjó una mentalidad distinta
Pablo Hacker
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6 de abril de 2016  • 09:26

"Encerré a Ramiro y a Rogelio (Funes Mori) en mi oficina de River porque un representante se los quería llevar a Universidad de Chile. Fue un miércoles y el libro de pases cerraba al otro día. Les retuve los pasaportes. Les habían ofrecido ser titulares en la Primera. Yo les dije que era mentira, que como les iban a asegurar titularidad si ni siquiera habían debutado. Recién estaban por comenzar en quinta división. Los chicos se dejaron llevar por el comentario. Fui a la pensión y les dije que se tenían que quedar acá y que los fichábamos".

Gabriel Rodríguez, actual coordinador de las divisiones inferiores millonarias y quien por entonces ocupaba ese mismo puesto, relata la historia. Era marzo de 2009 y en diciembre les había tomado una prueba a los Funes Mori, quienes venían de Estados Unidos y no habían hecho divisiones inferiores en la Argentina. Tenían 16 años y mucho por aprender. Ya había pasado aquel reality show nortamericano ("Sueño MLS") en el que se destacaron y el viaje para probarse sin suerte en Chelsea. Era el comienzo de una historia tan corta como intensa, especialmente para Ramiro, quien en dos años (el 30 de marzo de 2014 le convirtió aquel gol a Boca en la Bombonera) pasó de suplente en el club de Núñez a titular en la selección.

Aquel marcador central, a quien muchos veían torpe y con errores, tiene algo que cautiva a sus técnicos. Matías Almeyda lo hizo debutar en Primera (fue en el Nacional B en 2011) y, antes de ser DT, el Pelado le decía a Ramiro que en su equipo sería el segundo marcador central titular, Ramón Díaz también confió en él y Marcelo Gallardo, cuando asumió a mediados de 2014, lo adoptó como a uno de sus preferidos. Llamó la atención de Gerardo Martino, el técnico de la selección, y del fútbol europeo al convertirse en el defensor más caro de la historia de River por su venta al Everton, de Inglaterra, por 8 millones de euros en agosto último.

"Funes Mori fue el que más me llamó la atención de entrada por sus capacidades físicas, sus cualidades mentales y por la personalidad. Ramiro no tenía miedo a equivocarse. Y si lo hacía, asimilaba la equivocación rápidamente. De arriba, es un animal, está a la vista. Y, además, un defensor con buenas intenciones de pase. Lo fuimos puliendo", cuenta el Muñeco en el libro Gallardo Monumental. La personalidad y su carácter son los cualidades que muchos técnicos le destacan a Ramiro. Ahora bien, ¿cómo fue forjando esa mentalidad?

Ricardo Valiño dirige a Lobos Buap de Puebla, un equipo del ascenso mexicano. En 2008, trabajaba en las inferiores de River y se acuerda como si fuese hoy aquel día de diciembre en el que le tomó la prueba a Ramiro Funes Mori en Martelli. Gabriel Rodríguez había ido a ver a los Mellizos a Dallas gracias a un dato de Sergio Batista, por entonces entrenador de los seleccionados juveniles, y los convenció para que volvieran a la Argentina. "Ramiro se probó de volante central, que era un puesto en el que teníamos variantes. Por eso, le sugerimos que fuera segundo marcador central por su perfil zurdo. Lo tiramos 15 metros más atrás. Primero, se enojó, pero luego lo entendió. Era muy inteligente, con una capacidad muy grande para asimilar conceptos y una capacidad de superación asombrosa", lo describe Valiño ante la pregunta de canchallena.com.

"Por no haber hecho divisiones inferiores, hay que cosas que debería mejorar y aprender, pero no me sorprende la carrera que hizo Ramiro. Es un ganador, con ideales muy firmes, un carácter muy fuerte. La personalidad de Ramiro se reflejaba en el trato hacia su hermano, lo tenía cortito. Le hablaba constantemente en los partidos de inferiores. Buscaba el momento para decirle cualquier barbaridad y que él reaccionara y levantara la moral para convertir goles", recuerda Gabriel Rodríguez.

Ramiro entró en la categoría 1991 en quinta división en 2009, un plantel en el que, entre otros, estaban Germán Pezzella y Mauro Díaz. Se ganó el puesto como Nº6 en aquel equipo dirigido por Valiño, que ese año terminó perdiendo la final contra Lanús. "Técnicamente era muy bueno, con detalles tácticos para pulir, además de tener muy buen juego aéreo y un físico ideal. No estaba lejos del nivel de una categoría que venía de ser campeona. Pablo Lorenzo, el preparador físico de aquel equipo, hacía venir a los Funes Mori a entrenarse más temprano para igualarlos con el resto de los chicos. Después de la práctica, se quedaban puliendo otros detalles conmigo y Luigi Villalba, mi ayudante. Ramiro era muy inquieto. Preguntaba cuándo salir a marcar, cuándo salir a esperar", se acuerda Valiño y aporta otra clave: "No tiene techo. En su momento le veíamos un futuro bárbaro por la personalidad y la convicción. En los momentos difíciles, tiene la templanza de los jugadores diferentes. La primera de River fue natural para él, lo mismo que jugar la Copa Libertadores o hacerlo en la selección".

Ese año, en quinta, se destacó con goles y sólidas actuaciones. Llegó a jugar en cuarta en 2010, cuando su hermano ya estaba en Primera, y rápidamente pasó a la reserva comandada por César Laraigneé, quien recuerda a Ramiro: "Es un chico que progresó mucho. Se tenía mucha confianza y fue mejorando. Contaba con virtudes físicas, pero no tanto técnicas. Era muy inteligente y escuchaba las indicaciones que uno le hacía para corregirse. No me sorprende hasta dónde llegó. Tenía una personalidad fuerte para progresar. Balanta, que era mejor técnicamente, estaba por delante de él, pero lo terminó superando".

"Uno va teniendo etapas, partidos y quiere aprender. Es algo que se hace permanentemente. Me siento más maduro. En River cometía errores y aprendí mucho. Trato de superarme en todo aspecto", explicó Ramiro cuando estuvo los últimos días en la Argentina por los partidos de eliminatorias. A sus 25 años, algunos clubes de renombre en Europa ya lo empiezan a seguir de cerca y este año disputaría la Copa América y los Juegos Olímpicos para la selección. Firme en sus convicciones y con una personalidad que asombra, Funes Mori sigue creciendo en base a buenas actuaciones y una mentalidad que forjó de bien chico.

ph/av

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