El DT que llegó a Colón después de recibir un mensaje de la barra brava en Uruguay

Julio Comesaña dirigirá por primera vez en el fútbol argentino; aquí, como DT de Junior, en un partido contra Boca
Julio Comesaña dirigirá por primera vez en el fútbol argentino; aquí, como DT de Junior, en un partido contra Boca Fuente: AFP
Nelson Fernández
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27 de diciembre de 2018  • 09:46

MONTEVIDEO.- A Julio Avelino Comesaña lo recuerdan por su intención de jugar bien al fútbol, de persistir en la fórmula de la combinación de pases en contra de la estrategia del resultado, sea como fuere. Pero también, con el sabor amargo de una despedida anticipada: se sintió amenazado por hinchas, desprotegido por el club y con un temor en Uruguay que no había sentido en Colombia. Y se marchó.

Fue en la primavera de 2016, cuando dirigió por última vez en Uruguay. Los hinchas quitaban revoluciones a aquella versión y comentaban que se iba porque los resultados no llegaban. Y la impaciencia crecía. Comesaña cumplirá 71 años en marzo, mientras asume la conducción de Colón de Santa Fe.

Hace dos años, el entrenador dejaba Montevideo luego de dirigir el Sud América y el Racing de Montevideo. Era un técnico para "la Escuelita", como le dicen en la capital uruguay al Racing de Sayago, un club de media tabla de la primera división del fútbol local, que se ha caracterizado por el juego de toque, lucido, con apuesta a mover la pelota rodando por el césped y no del tiro por elevación que depende de una cuestión de fortuna.

Pero mientras que el equipo lucía un juego lindo, los resultados eran malos y la tabla de posiciones se convertía en una amenaza. Racing es el equipo de casaca a bandas blancas y verdes, del que salieron cracks de antes, como Fernando Morena, goleador histórico de Peñarol y de la Selección Celeste, o el "Toro" Fernández, una de las estrellas del último campeonato local.

El pasaje fue corto, demasiado breve, apenas tres partidos por el Campeonato Uruguayo y un solo punto. La inesperada partida del entrenador estuvo precedida de un escándalo. "Vino un socio del club antes de la cena a la concentración y se presentó diciéndome que el partido con Fénix era muy importante para la hinchada, que la barra iba a estar", dijo el veterano entrenador, al explicar los motivos de su renuncia.

Según el relato de Avelino, la charla con el hincha iba por el camino normal, hasta que el fanático le transmitió un mensaje feo, exigiendo que pusiera a tal jugador en el elenco titular. "El equipo lo hago yo", respondió Comesaña, tratando de marcar la cancha. El jugador en cuestión era Líber Quiñones, un delantero que sigue en Racing, luego de un pasaje por El Salvador en este año.

Comesaña no quería probarlo hasta que se recuperara al 100 %, pero sintió que el representante de la hinchada no se había ido convencido. Recordó que en el último partido habían salido a la cancha "totalmente desprotegidos de seguridad y policía por un lugar donde cualquiera pudo haber hecho cualquier daño". Así que cuando llegó a su cancha, se hizo una pregunta: "¿dónde estoy metido?".

Y llegó a una conclusión: "Estoy regalado, si pasa algo estoy liquidado; después de haber vivido tantas cosas como las que viví en Colombia, ¿voy a venir a mi país, a Uruguay, a pasar por estas situaciones? Entonces empecé a pensar en una decisión que fuera útil para mi integridad también". Y se volvió a Colombia, para dirigir al Junior de Barranquilla, donde estuvo hasta la firma con el equipo santafecino.

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