

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
Cuentan los que lo conocen profundamente, los mismos que comparten con él apasionantes e interminables charlas en las noches porteñas con aroma a café y tabaco, que Alfio Basile suele repetir: "Yo sé más de boxeo que de fútbol". Parece una ironía, pero el hombre lo dice muy convencido. Y quizá de ese deporte, tan relacionado con la fuerza espiritual, el Coco haya adoptado aquella cualidad para sobreponerse a los desconfiados y ganarles a todos. Porque no existen dudas de que con el bicampeonato en el bolsillo el director técnico de Boca les ganó a todos...
Les ganó a sus colegas. El año pasado, durante una entrevista televisiva, a Julio César Falcioni le preguntaron hasta qué edad una persona podía ser DT en sus mejores facultades, y el conductor de Independiente respondió: "Hasta los 60 años. A mí, que tengo muchos menos (49), ya se me hace complicado hablar con chicos de 17 años; así que cuanto mayor es la diferencia de edad más difícil es la relación. Las diferencias generacionales traen algunas dificultades". Si bien Falcioni nunca mencionó el apellido de Basile, indirectamente fue un mensaje para el Coco, que el 1° de noviembre último cumplió 62 años, aunque en ese momento pretendió confundir a la prensa diciendo que había festejado 59. De todos modos, y más allá de las distancias del calendario de la vida, Basile no demostró grietas públicas en la relación con sus dirigidos, varios de ellos muy jóvenes, como Neri Cardozo (19), Fernando Gago (20), Matías Silvestre (21), Rodrigo Palacio (24) y Pablo Ledesma (24), entre otros.
Basile no se dejó vencer por la corriente futbolística local. Muchos aventuraron que el torneo Clausura se mantendría como el "torneo de la pelota parada"; que los cerrojos tácticos de Falcioni, Miguel Angel Russo y Gustavo Alfaro se impondrían por sobre el lirismo y la inspiración individual. Sin embargo, el entrenador del vozarrón inconfundible no traicionó sus principios y, como casi ninguno de sus colegas, desplegó en la cancha una formación ultraofensiva –más que el multicampeón equipo de Carlos Bianchi– y especialmente con futbolistas de muy buen pie. Y esa combinación de talentosos generó que Boca fuera el conjunto más vistoso.
También Basile le ganó a la mayoría de los hinchas xeneizes; les torció el brazo a todos aquellos que nunca confiaron en su método de conducción. Como aquella histórica bandera que rezaba "Perdón Bilardo" cuando el seleccionado argentino regresó a nuestro país de México 86 con la Copa del Mundo en su poder, parece que los hinchas del club de la Ribera ahora deberán confeccionar un trapo similar a aquél y colgarlo en la Bombonera. Algunos ya empezaron, con leyendas como "Coco, yo te banco" o "Gracias por todas las alegrías", aunque se trata de una porción minoritaria.
"La gente tiene derecho a pensar lo que quiera. Pero yo estoy muy tranquilo porque el equipo jugó como a mí me gusta, y eso es lo que vale", sentenció el Coco, cansado de ser consultado sobre el distanciamiento de los simpatizantes.
Con este nuevo éxito local, Basile les ganó a los propios dirigentes de Boca que lo miraban de reojo. Cuando la continuidad del entrenador estaba en duda –lógicamente ya no lo está, pese a que aún no se produjeron anuncios oficiales–, nunca ningún dirigente hizo declaraciones contundentes que dejaran en claro que el deseo real de la comisión directiva era seguir con Basile un año más, como por ejemplo sí lo hizo José María Aguilar con Daniel Passarella, en River. Nunca. Incluso siempre se oyeron palabras protocolares. "Estamos conformes" o "hay que esperar qué piensa el Coco", fueron algunas de las tenues frases.
Si bien nadie se animó a hacerlo público, fuertes versiones dieron a conocer que las autoridades, especialmente el presidente Mauricio Macri (que llegó a reconocer que tenía un "plan B"), le cuestionaban a Basile algunas de sus costumbres de manejarse en el trabajo semanal, su fanatismo por las cábalas y el poco lugar que les da a los jugadores de las inferiores. Ayer, en medio de los festejos en la Bombonera, el DT solamente dijo: "En la semana me voy a reunir con los dirigentes y veré qué decidimos en cuanto al futuro".
De todos modos, Basile continuó moderado, casi parco, y haciendo la suya se ganó la posibilidad de renovar sus objetivos. Inmediatamente después de la gira que el plantel realizará antes del Mundial por Honduras, El Salvador e Israel, comenzará a planificar cómo conquistar la Copa Sudamericana, en el segundo semestre del año (Boca puede ser tricampeón, tras los logros de 2004 y 2005), y el máximo sueño de todo el plantel: la Copa Libertadores 2007.
Ayer, con un nuevo trofeo en las ricas vitrinas de la institución, el vicepresidente Pedro Pompilio arriesgó: "No tengo ninguna duda de que el Coco se va a quedar en el club. Tiene todo el apoyo de los dirigentes". Mientras que Macri añadió: "Basile tiene el ciento por ciento de efectividad; le falta dirigir en un torneo de Coca-Cola (por el juego con la cabeza) y también lo va a ganar".
Durante el Clausura –su segundo título de campeón local–, Basile, pícaro y aporteñado con los años (nació en Bahía Blanca), exhibió un abanico de situaciones que no pasaron inadvertidas. Apoyó siempre a Martín Palermo, hasta cuando el N° 9 no atravesaba un momento lúcido con la pelota y algunos reclamaban a gritos que Marcelo Delgado o Guillermo Barros Schelotto fueran los acompañantes de Palacio en el ataque. Sin embargo, Palermo se serenó y terminó siendo el goleador del equipo. Basile no fue necio, y si bien cuando llegó a Boca le dijo a Ledesma que no lo tendría en cuenta, aceptó la decisión del joven de quedarse a pelear por un lugar, y ante la lesión de Sebastián Battaglia el técnico encontró en el cordobés un volante equilibrado que fue titular en casi todo el campeonato.
Pero no todas fueron rosas. Basile, cultor de los códigos de vida, quemó (como se dice en la jerga futbolística) a Juan Krupoviesa, reemplazándolo en el segundo tiempo del partido con Vélez por el bajo rendimiento del tucumano y el error del lateral izquierdo (pelota perdida y foul a Broggi) que terminó en el parcial empate 2 a 2 de Mauro Zárate.
El punto negro fue cuando, entre tantas cábalas, ubicó a Neri Cardozo como titular en las prácticas de los jueves durante cuatro semanas consecutivas para luego poner a Daniel Bilos los domingos...
Con Matías Donnet también tuvo un cortocircuito. En el Apertura, estaba en una situación similar a la de Ledesma, marginado por los dirigentes. Pero Basile se enteró de que el ex mediocampista de Unión de Santa Fe dio a entender en varias notas que los dirigentes le armaban el equipo y que por eso lo había excluido. El Coco, muy enojado, ingresó en la práctica siguiente, en la Bombonera y, delante de todos, gritó: "¡Donnet, el equipo lo armo yo!". Fue la última frase que escuchó el jugador del DT.
Al Coco le molesta la presión diaria en Boca, el contacto con los periodistas y hasta puso guardias a la salida de los entrenamientos para que nadie se le acercara. Pero sobrevivió a las exigencias y se quedó con todo lo que disputó –Apertura, Copa Sudamericana y Recopa, todos en 2005, Clausura 2006, y hasta el último certamen de verano–. Seguramente, ni en su noche más optimista habrá imaginado tanto éxito y ser uno de los técnicos más ganadores de la historia xeneize, detrás de Carlos Bianchi (con nueve campeonatos) y Juan Carlos Lorenzo (con cinco vueltas olímpicas). Pero lo logró y venció a los escépticos. El Coco es otra vez campeón. Y ahora, más que nunca, les ganó a todos...
10 campeonatos consiguió Basile en su carrera:
5 con la selección (Copa América 91, Copa América 93, Rey Fahd 92, Copa Kirin 92 y Copa Artemio Franchi 92), 1 con Racing (Supercopa 88), 4 con Boca (Apertura 2005, Sudamericana 2005, Recopa 2005 y Clausura 2006)
24 días necesitó Basile desde su debut (7 de agosto, ante Gimnasia de Jujuy –4 a 1– en el Nuevo Gasómetro) para ganar su primer título con Boca; fue el que más rápido lo consiguió. Jorge Benítez tardó 37 días (Copa Sudamericana 2004) y Carlos Bianchi 116 días (Apertura 98).
22 los jugadores que utilizó Basile durante el torneo Clausura, uno menos que en el último Apertura, también logrado por Boca. Martín Palermo fue el único que jugó todos los partidos (18) como titular. Bilos jugó todos, pero en dos fue suplente y luego ingresó.
65,51 el porcentaje de efectividad de Basile en Boca. En total, contando partidos oficiales y amistosos, dirigió al equipo en 58 cotejos, de los cuales ganó 33, empató 15 y perdió 10; su equipo marcó 105 goles y recibió 55. Ganó todo lo que jugó, hasta el último torneo de verano.



