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Los pensadores han alcanzado la virtud de emplear las palabras para expresar los silencios y los silencios para llenarlos de palabras. Decir para no decir, no decir para decir.
El mismo Sócrates -no es el mismo que jugaba en la selección brasileña- gustaba de asegurar que todas las cosas nacen de sus contrarias. Algo que se engrandece, debe haber sido antes más pequeño para que pueda aumentar después. Y si se empequeñece, es que ha sido antes mayor, para poder disminuir ahora.
Así, lo valeroso procede de lo débil, y la rapidez deriva de la lentitud. Y cuando algo empeora, es porque antes era mejor, y cuando se hace más justo, es porque antes era más injusto. Y se preguntaba preguntando, ¿no es cierto que entre dos contrarios existe cierta relación recíproca? Entre lo grande y lo pequeño, la relación es el crecimiento y la disminución.
Usted se preguntará si a los argentinos nos tocará vivir la etapa de empeorar porque antes era mejor o -en esta relación recíproca- esperar que todo se haga más justo porque antes o ahora era y sigue siendo injusto. Y el fútbol pertenece a esta realidad.
A dos fechas del final, la lucha ha quedado limitada solamente a Racing y River. Y la esperanza añeja del puntero por momentos cruje, parece romperse, y se sostiene en un espíritu de lucha que, sin embargo, no puede disimular algunas necesidades más emparentadas con el juego.
Su rival, River, se hamaca, sube y baja en su rendimiento, vacila frente a las grandes oportunidades y necesita del fracaso ajeno para alcanzar el éxito propio. Es posible que este momento de Racing tenga que ver con la responsabilidad de ser campeón. De llegar a una meta que se veía lejana, un objetivo entre sueños, que de pronto aparece al alcance de la mano. Cambia la situación y ante ese cambio se modifica el carácter de la exigencia y hay que saber encontrar las respuestas adecuadas para no excederse en el fervor ciego, correr para no pensar en lugar de pensar para saber correr.
Mientras su oponente, River, descansa escondido en el lugar al que lo confinaron aquellos que dejaron de asignarles chances y entonces, su obligación es diferente. Esta afuera y quiere entrar. Racing, se supone adentro, debe luchar por no salir.
El paso a paso, el rutinario y repetido mensaje del DT de Racing, Reinaldo Merlo, fue expulsado. La inteligente modestia hoy le abre las puertas de una elaborada convicción: "Vamos a salir campeones...", insistió el técnico en el peor momento de su equipo.
Tendrá que ver con Sócrates, pienso, por aquello de las relaciones recíprocas. Relacionando el crecimiento y la disminución. O más precisamente notando la disminución e intentando encontrar el camino del crecimiento.
Está claro, muy claro, que Racing quiere vivir, antes que morir para renacer.
